¿Puede alguien pretender que la Iglesia se equivoque en su doctrina y en su magisterio de los últimos cincuenta años? ¿No es acaso un grave riesgo para el alma ofrecer tribuna a quienes desprecian la autoridad del Romano Pontífice? Este artículo responde con firmeza a las objeciones de Maria Guarini, mostrando que la nota de herejía en las críticas de Lefebvre al Concilio Vaticano II está claramente señalada por los Papas recientes. ¿Qué significa realmente “readmisión en la Iglesia” y por qué no puede confundirse con el ingreso de los no católicos? ¿No es urgente dejar de creer en interpretaciones subjetivas y comenzar a creer en el Evangelio, en la comunión con Pedro y en la verdad de la Iglesia de Cristo? [En la imagen: el Papa Francisco recibe las cenizas en la Santa Misa del Miércoles de Cenizas, en la Basílica de Santa Sabina, el 26 de febrero de 2020].
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
jueves, 1 de octubre de 2026
Respuesta a artículo de María Guarini: "Conviértete y cree en el Evangelio"
Respuesta a un artículo de Maria Guarini:
"Conviértete y cree en el Evangelio"
(Traducción al español del artículo del padre Giovanni Cavalcoli en conjunto con el padre Ariel S. Levi di Gualdo, en el blog de L’Isola di Patmos, el día 4 de marzo de 2015. Versión original en italiano: https://isoladipatmos.com/risposta-a-un-articolo-di-maria-guarini-convertiti-e-credi-al-vangelo/)
Estimada Sra. Maria Guarini,
No podemos eximirnos de responderle en mérito de su interpretación subjetiva acerca de por qué monseñor Antonio Livi ha dejado nuestra asociación. Por lo tanto, quisiéramos precisar en respuesta a cuanto ha escrito en su muy conocido y seguido Blog ¹, que la nota de herejía a las críticas hechas por el obispo Marcel Lefebvre a las doctrinas del Concilio Vaticano II se puede deducir fácilmente a partir de las declaraciones del Beato Pontífice Pablo VI, del Santo Pontífice Juan Pablo II y del Sumo Pontífice Benedicto XVI, todas recientemente reportadas en un artículo firmado por Ariel S. Levi di Gualdo en nuestra revista online L'Isola di Patmos ².
Por este motivo, las disposiciones de S.E. Mons. Marcello Semeraro, Obispo de la Diócesis Suburbicaria de Albano Laziale, en relación a la asistencia de fieles católicos a la Fraternidad San Pío X, son plenamente legítimas y comprensibles, por lo que su "Reditus" no es "improcedente, infundado e insostenible", como usted afirma, sino que lejos de eso, es un deber.
En cuanto a la expresión "readmisión en la Iglesia" usada por el obispo de Albano Laziale y respecto a la cual usted cuestiona en modo impropio en el plano eclesial, canónico y pastoral, le hacemos presente que tal expresión está justificada por el hecho de que se aborda en modo coherente y pertinente a católicos que han abandonado la comunión eclesial con el Romano Pontífice.
Por lo tanto, la comparación que usted hace con los no-católicos, de los cuales habla el decreto Unitatis Redintegratio, no puede sostenerse en absoluto. De hecho, se afirma allí, en el n.3, que los no-católicos "deben ser plenamente incorporados a la Iglesia católica". Lo que es diferente. En efecto, existe una diferencia en las expresiones motivada por el hecho de que, mientras los lefebvrianos eran católicos, que han abandonado la comunión eclesial, los no católicos de los cuales habla este documento sobre el ecumenismo, han nacido no-católicos, por lo cual no deben retornar sino entrar en la Iglesia Romana.
El hecho de que altos prelados hayan tenido recientemente contacto con los lefebvrianos es motivo de sincera satisfacción para todo buen católico y muestra el diligente cuidado maternal de la Iglesia católica hacia estos hijos dispersos que hasta hoy continúan perseverando en el error; pero se trata de contactos que no deben ser interpretados en absoluto en el sentido de que Roma se haya resignado a avalar las herejías de la Fraternidad de San Pío X.
Con todo el más sincero bien, nos sentimos finalmente obligados a exhortarla a abandonar el camino que ha emprendido. Su continuo, puntilloso y erróneo cuestionar sobre la legitimidad de las doctrinas del Concilio Vaticano II y del Magisterio de la Iglesia de los últimos cincuenta años; su ofrecer espacio y caja de resonancia a cientos de comentarios de "católicos" impregnados de rencor que, a menudo incluso en formas injuriosas, desprecian la Autoridad de la Iglesia y del Romano Pontífice, produce sobre todo graves daños a la salud de su alma y, a través suyo, a muchas otras almas que pueden asimilar y proseguir como camino correcto similares graves errores y desviaciones de la fe católica apostólica romana.
En este momento de gran reflexión y purificación cuaresmal, le pedimos que medite sobre las graves responsabilidades que usted continúa asumiendo al perseverar en el error e induciendo al error a otras almas. Es esta una pesada carga que está asumiendo, con serios riesgos para la salud de su alma que un día será llamada ante el juicio de Dios.
Al comienzo de esta Cuaresma, imponiendo las cenizas sobre la cabeza de los fieles, los sacerdotes pronunciamos sobre ellos la frase: "Conviértete y cree en el Evangelio". Por tanto, deje de creer solo en las razones de usted misma, empiece a creer verdaderamente en el Evangelio y a servir cuanto antes a la Santa Iglesia de Dios en verdad y justicia, no siga como lo está usted haciendo, luchando contra la Iglesia, contra su doctrina y contra su magisterio, en nombre de su idea subjetiva de Iglesia. Su idea subjetiva de Iglesia no es la Iglesia de Cristo, se lo expresamos en ciencia y consciencia, pero sobre todo se lo expresamos en tono de súplica como pastores designados por el sacramento de la gracia al cuidado de Pueblo de Dios, por el bien y por la salvación de su alma y de tantas almas que por su intermedio pueden caer en el abismo del error, perseverando obstinadamente en el cual se podría correr el serio riesgo de entregarse libremente al fuego de Gehenna.
Ubi Petrus, ibi Ecclesia.
P. Giovanni Cavalcoli
P. Ariel S. Levi di Gualdo
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