En esta cuarta parte (publicada ayer en su blog) de su estudio sobre la metafísica en Santo Tomás y en el Beato Juan Duns Scoto, el padre Giovanni Cavalcoli nos conduce al corazón de la disputa entre el ser y la esencia, entre la analogía y la univocidad, entre la verdad inteligible y la tentación de reducirla a cálculo mecánico. ¿Es el ser un acto supremo que funda la realidad, o basta la esencia para explicar el ente? ¿Qué riesgos se esconden en la idolatría de la palabra, en la confusión entre individuo y especie, en la pretensión de transformar lo concreto en abstracto? ¿No será que la univocidad del ente, al querer simplificar lo divino, termina abriendo la puerta al ateísmo o al panteísmo? ¿Y no es acaso la analogía del ser la única vía capaz de elevar el pensamiento humano hasta Dios sin caer en la equivocidad o en la blasfemia? El artículo invita a reflexionar sobre la diferencia entre la naturaleza humana y la angélica, sobre el principio de individuación y la inteligibilidad de la persona, y sobre la necesidad de distinguir con rigor el orden lógico del orden ontológico. [En la imagen: fragmento de "Retrato de Juan Duns Escoto", óleo sobre lienzo, siglo XVIII, obra de Miguel Cabrera, conservado en el Museo Nacional del Virreinato, Tepotzotlán, Mexico].
