¿Cuáles son los santos que pueden marcar hoy el rumbo de la Iglesia y que deberías conocer mejor? ¿Qué significa la genialidad teológica de Santo Tomás de Aquino frente a los modernistas? ¿Cómo se conjuga la obediencia filial y la franqueza heroica de Santa Catalina de Siena ante el Papa? ¿Qué nos enseña San Pío X sobre la modernidad y el Concilio Vaticano II? ¿Qué fuerza profética y martirial irradia Santa Teresa Benedicta de la Cruz, y qué misión universal desplegó San Juan Pablo II? En esta entrada se reúnen cuatro notas breves publicadas hace una década atrás por el padre Giovanni Cavalcoli, notas que trazan un panorama vibrante de figuras ejemplares, donde sabiduría y santidad se convierten en luz para comprender la fe y la historia de la Iglesia. [En la imagen: fragmento de "Santo Tomás de Aquino", tempera sobre tabla de álamo, 1476, obra de Carlo Crivelli, conservado en la National Gallery, Londres].
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
sábado, 8 de agosto de 2026
Los santos que deberías conocer
Los santos que deberías conocer
(Traducción al español de cuatro breves notas publicadas por el padre Giovanni Cavalcoli en el blog "Il naufrago" -hoy ya desaparecido de la web- los días 27 de julio, 3, 10 y 18 de agosto de 2015)
Los Santos que deberías conocer (I)
Premisa: la santidad canonizada o canonizable, según la ley de la Iglesia, supone la virtud heroica, que es la común virtud cristiana llevada a un grado excelente y ejemplar. Para cada uno de estos santos veremos dónde radica sobre todo su virtud heroica.
Santo Tomás de Aquino [1225-1274] es el genio teológico más grande de toda la historia del cristianismo. La más alta encarnación del ideal dominicano: contemplata aliis tradere. La empresa teológica de Santo Tomás es ciertamente una empresa heroica. Incluso hoy no ha surgido un genio más grande que Tomás, en el cual sabiduría y santidad se desposan en una maravillosa síntesis. La idea de que alguien sustituya a Tomás por algún modernista, como por ejemplo Rahner o Schillebeeckx, es simplemente ridícula.
La Iglesia, por la voz del Concilio Vaticano II, continúa recomendando a Tomás como el príncipe de los teólogos. La teología de Tomás, por la fecundidad de sus principios, permite un progreso teológico indefinido, tal como para asumir la más avanzada modernidad y al mismo tiempo fiel a los tradicionales valores absolutos del cristianismo. Por su universalismo fundado en la razón, se presta al diálogo interreligioso y con los no creyentes, mientras que por su fidelidad a la Escritura, a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia, favorece la comunión eclesial y se presta al diálogo intraeclesial y ecuménico.
P. Giovanni Cavalcoli
Varazze, 27 de julio de 2015
Los Santos que deberías conocer (II)
En Santa Catalina de Siena tenemos un ejemplo heroico de la actitud que debe tener el católico frente al Papa. Hay circunstancias en las que es muy difícil mantener la actitud correcta frente a los Pontífices, los cuales muestran hasta la evidencia los límites y defectos de su humanidad. Sin embargo, siguen siendo infalibles maestros de la fe, incluso si no definen solemnemente nuevos dogmas, incluso en la enseñanza ordinaria, que toca los datos de la divina Revelación. Y también por cuanto respecta a las directivas pastorales y disciplinarias, aunque aquí no sean infalibles, que deben ser respetadas y obedecidas.
En Catalina se manifiesta en un grado heroico la actitud típica del dominico hacia el Papa. A diferencia del sacerdote diocesano, que depende del obispo de la diócesis en la que está incardinado, el sacerdote dominico, y por tanto por consecuencia también la predicadora dominicana, en su predicación no depende de un obispo, sino directamente del Papa a través del Maestro de la Orden y hace suyo el magisterio del Papa, aunque los obispos normalmente piden su ayuda. Por eso, la característica de la predicación dominicana no es la de reflejar la pastoral de un determinado obispo en particular, sino la doctrina del Magisterio de la Iglesia.
Así sucede que el dominico y la dominica reciben encargos directamente del Papa o están directamente a su servicio en su universal misión apostólica. Y este es el caso de Catalina, a quien el Papa encomendó delicadas embajadas, tratativas y misiones de paz y de reconciliación. Catalina es, por lo tanto, un espléndido ejemplo también para las mujeres de hoy de cómo hay que comportarse frente al Pontífice, con devoto obsequio en las cosas de la fe y de la moral, y con filial franqueza donde es lícito expresar observaciones, objeciones, reservas, súplicas o exhortaciones.
P. Giovanni Cavalcoli
Varazze, 3 de agosto de 2015
Los Santos que deberías conocer (III)
San Pío X es el Papa al que debemos conectar con el Concilio Vaticano II si queremos entender este Concilio y si queremos entender a este Papa. Los lefebvrianos, que han tomado al gran Papa como su estandarte y creen que son sus intérpretes, contraponiéndolo al Vaticano II, en realidad lo entienden mal. Es cierto que Pío se pone en una línea pastoral opuesta a la del Concilio; pero no la excluye en absoluto, sino que le es complementaria. De hecho, la acción de la Iglesia hacia el mundo siempre tiene una doble dirección posible: ora la refutación, ora la integración. La Iglesia, en la historia, acoge los valores del mundo, y rechaza sus venenos. El Concilio acoge lo bueno; Pio rechaza lo malo.
En la época de san Pío X, la cuestión de la modernidad se había vuelto explosiva. Ella golpeaba a las puertas de la Iglesia, pidiendo ansiosamente entrar. Madurada desde la época de Descartes y de Lutero, en tres siglos había acumulado una gran masa de valores y de venenos. Los modernistas intentaron resaltar los valores, cosa que la Iglesia no había hecho hasta entonces, mientras había condenado los errores. En cambio, los modernistas intentaron una operación de modernización con un criterio equivocado, contaminado por esos mismos venenos, en lugar de referirse a Santo Tomás, como había exhortado a hacer León XIII treinta años antes en la encíclica Aeterni Patris de 1879.
Pío X no era en absoluto contrario a la modernidad, como quizás podría parecer a una mirada superficial. Era contrario a una modernidad que estuviera contra Cristo. Y en eso evidentemente tenía perfectamente la razón. Este es el sentido de la famosa encíclica Pascendi Dominici gregis, cuya redacción ciertamente ha requerido en el Papa un coraje heroico. La encíclica volvió a proponer a Santo Tomás como criterio para valorar la modernidad.
El Concilio Vaticano II ha asumido los valores de la modernidad en línea con el pensamiento tradicional de la Iglesia y con Santo Tomás, recomendado por el propio Concilio. Y por lo tanto vemos que, bien lejos de contraponerse a la obra de Pío X, sabiamente ha realizado aquella obra de integración de la modernidad, de la que carecía Pascendi, sin por esto negar en absoluto, como creen los modernistas, las condenas de la Pascendi.
P. Giovanni Cavalcoli
Varazze, 10 de agosto de 2015
Los santos que deberías conocer (IV)
Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Heroica coherencia entre pensamiento y acción, gigantesca figura de profetisa y mártir, tras la estela de los antiguos profetas bíblicos y del sumo Profeta Jesucristo. Una de las mayores figuras de la filosofía del siglo pasado; un camino generoso, límpido, leal y valiente desde el idealismo de Husserl al realismo de Santo Tomás, contra el nazismo, monstruosa expresión política del totalitarismo panteísta hegeliano-nietzscheano. Gran maestra de la espiritualidad carmelitana. Espléndida imagen y figura de Cristo, que, manso Cordero inmolado, se ofrece víctima de la expiación por su pueblo. Poderosa, conmovedora y persuasiva invitación a paganos, cristianos y judíos, a formar ese único pueblo "gracias a la sangre de Cristo" (Ef 2,13-18), del cual habla San Pablo.
San Juan Pablo II es el Papa que se comprometió profunda y heroicamente con la realización del Concilio Vaticano II. En un pontificado larguísimo y activísimo, en medio de riesgos mortales, ha demostrado una energía extraordinaria en el desarrollo de las doctrinas y en la promoción de las directrices pastorales del Concilio, desde la antropología, a la cristología, a la liturgia, a la eclesiología, a la vida espiritual, al ecumenismo, a la relación entre fe y razón, a la doctrina social, a la mariología, a la dignidad de la mujer, a la moral, a la conmemoración de los grandes acontecimientos y personalidades de la historia de la Iglesia. Ha sido un Papa misionero y evangelizador.
Ha tenido al cardenal Ratzinger en la Congregación para la Doctrina de la Fe, como excelente colaborador, quien abordó más detalladamente los grandes problemas doctrinales y morales de su pontificado. Con la ayuda del cardenal Casaroli, Secretario de Estado, el Papa logró inducir la disolución de la URSS, pero sin que ello provocara la desaparición del comunismo. Pero esto estaba más allá de la fuerza de este gran Papa, cuya empresa sigue siendo milagrosa, si se piensa qué era la URSS unos pocos años antes.
También hay que decir que fue incapaz de corregir la interpretación modernista del Concilio, sobre todo la de Rahner, aunque inició el trabajo valiéndose de la ayuda de Ratzinger. El Papa actual debería tener el valor de reemprender este trabajo realizado por Wojtyla y llevarlo adelante. Así se puede tener la esperanza de quitarle también las armas al lefebvrismo, que denuncia los errores de Rahner, pero cree que el Concilio está infectado de ellos. Además, al eliminar el peso muerto del rahnerismo, la reforma conciliar podría avanzar en plena libertad.
P. Giovanni Cavalcoli
Varazze, 18 de agosto de 2015
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