miércoles, 9 de septiembre de 2026

Sobre divorciados vueltos a casar: lefebvrianos, modernistas y... "Las estrellas miran hacia abajo"…

Continuamos con nuestra serie de notas preparatorias al gran encuentro en el Vaticano del 7 al 14 de octubre de 2026, que el papa León XIV ha convocado, asamblea sinodal que estará centrada en temas como la familia y sobre todo la exhortación Amoris laetitia. Se reunirán los presidentes de Conferencias Episcopales y jefes de Iglesias orientales para profundizar en la recepción de este documento del papa Francisco. Los temas principales serán: la realidad y belleza de las familias actuales, los jóvenes y la vocación matrimonial, los primeros años de matrimonio como etapa decisiva, el acompañamiento en las dificultades de la vida, las familias cristianas como sujetos de misión. Como aporte de este blog a la reflexión preparatoria de este magno encuentro seguimos publicando en estos meses varios artículos del padre Giovanni Cavalcoli durante los años 2014 a 2016, referentes a los dos Sínodos sobre la Familia y a la exhortación Amoris laetitia. Sin embargo, tenga en cuenta el lector que el presente artículo del padre Cavalcoli es anterior a la publicación de Amoris laetitia. [En la imagen: fragmento de "El ajenjo", óleo sobre lienzo, 1875-1876, obra de Edgar Degas, de la colección del Museo de Orsay, París].

Sobre los "divorciados vueltos a casar": lefebvrianos, modernistas y...
"Las estrellas miran hacia abajo"…

(Traducción al español del artículo del padre Giovanni Cavalcoli publicado en el blog L’Isola di Patmos, el 6 de Noviembre de 2015. Versión original en italiano: https://isoladipatmos.com/sui-divorziati-risposati-lefebvriani-modernisti-e-e-le-stelle-stanno-a-guardare/)

Querido lector ¹,
Que nos hallemos con infiltraciones modernistas, filoprotestantes y rahnerianas en el interior del episcopado y del propio colegio cardenalicio, bajo la inocente y honorable etiqueta de "progresismo", es ahora cada vez más evidente, con su irresponsable buenismo y perdonismo, donde ha venido a menos el sentido del pecado y se cae en lo que el Concilio de Trento llamaba "vana haereticorum fiducia".
Pero, por si eso fuera poco y no bastase, lo que está circulando clandestinamente y se filtra en el Sínodo, es también una infiltración lefebvriana, que se manifiesta clara en un cierto miope y duro conservadurismo, enmascarado de celo por la ortodoxia, y en la rigidez farisaica, la cual, culpabilizando a los divorciados vueltos a casar como si fueran las almas condenadas del infierno, ha asumido la misión y tarea de salvaguardar inflexiblemente la ley de la exclusión de los divorciados vueltos a casar de los Sacramentos, como si se tratara de un depósito de la Sagrada Tradición, advirtiendo también perentoriamente al Papa que, si un mañana se levanta y decide cambiar esta ley cambia, caería en la herejía.
Estas turbias ideas en circulación en forma subterránea, clandestina o incluso abierta, sobre todo entre teólogos y teologuchos improvisados o mercenarios, naturalmente no salen a la luz en la moción final del Sínodo, que no es en absoluto ambigua, sino que está marcada o improntada por una gran prudencia y equilibrio, sin tocar explícitamente, como era conveniente, el delicado tema, sino limitándose sabiamente a ofrecer las bases dogmáticas, eclesiológicas, morales y jurídicas, que le servirán al Santo Padre para entrar, si cree, en el mérito y tomar una eventual decisión, que todos esperamos con confianza, sea cual sea ella. En ausencia de tal decisión, es evidente que la ley actual sigue en vigor. En este sentido, es ejemplar la carta del Arzobispo de Ferrara-Comacchio Mons. Negri a su diócesis, que hemos publicado en los últimos días ².
En cuanto al problema del cisma, es doble y existe desde hace cincuenta años: está el de los cuatro gatos Lefebvrianos, que, sin embargo, rasguñan mucho, oficialmente cismáticos; y está el no oficial, pero mucho más serio, descarado y arrogante, de los modernistas y rahnerianos, también llamados "buenistas" -pero ¡guay de tocarlos!-, descarados aduladores del Papa, y son legión.
No parece que el Papa sea capaz de dominar o controlar la caótica situación: golpeando duramente a los lefebvrianos, lo único que ha hecho es atizar su orgullo y su odio contra él, por lo que hoy el Papa es acusado abiertamente de herejía, lo que no fue el caso en los tiempos de Lutero.
En cuanto a los modernistas, que, después de una escalada al poder que ha durado décadas, ahora se han apoderado de una gran parte del poder eclesiástico, deberían ser ellos mismos quienes se reconocieran -como mínimo- cismáticos y se arrepintieran, se deberían castigar a sus cómplices, pero, cegados por el poder conseguido y "glorificándose unos a otros" (Jn 5,44), evidentemente están muy lejos de hacerlo, considerándose, por el contrario, la punta de avanzada del progreso eclesial, y persiguiendo a los ortodoxos y a los fieles al Papa y al Magisterio de la Iglesia.
La actitud del Papa hacia ellos recuerda la famosa novela de Cronin: "Las estrellas miran hacia abajo".
   
P. Giovanni Cavalcoli
Varazze, 6 de noviembre de 2015

Notas

¹ El mensaje al que se refiere esta nota, es este: "Reverendo Padre Giovanni Cavalcoli. Ya había señalado los escritos sobre el tema del padre Thomas Michelet, que diferían en posiciones, ahora Sandro Magister propone uno nuevo. "El Sínodo no está de acuerdo. ¿Hacia un 'cisma de facto' en la Iglesia?" (cf. http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1351170.html). El teólogo dominico Thomas Michelet deja al descubierto las ambigüedades del texto sinodal. Que no ha hecho unidad sino que ha cubierto las divisiones. El conflicto entre 'hermenéutica de la continuidad' y 'hermenéutica de la ruptura'. El dilema de Francisco..." Ettore
² La carta es la siguiente: "Carissimi sacerdoti e fedeli della Diocesi di Ferrara-Comacchio. Per non farci condizionare da letture affrettate e spesso infondate circa gli esiti del recente Sinodo sulla famiglia, mi sento in dovere di intervenire per chiarire che il Sinodo è un organo esclusivamente consultivo, i cui lavori si sono conclusi con la presentazione a Papa Francesco di un documento che raccoglie le posizioni emerse e condivise dai padri sinodali. Soltanto il Papa può, e in modo assolutamente autonomo, decidere se ad una o ad alcune di queste posizioni, potranno seguire indicazioni operative e normative. Restiamo quindi fiduciosamente in attesa delle decisioni che il Santo Padre vorrà o dovrà prendere. In quel momento — e solo in esso, attraverso i modi opportuni — le decisioni del Papa in merito ai vari problemi che sono contenuti nel documento diventeranno operative; e la nostra Chiesa, abituata ad obbedire, obbedirà senza alcun problema, ed in modo assolutamente incondizionato, come abbiamo sempre fatto fino all’ultima richiesta del Santo Padre sull’ospitalità ai rifugiati. Fino ad allora, perciò, non muta nulla ed in particolare è fatto divieto di concedere la comunione ai divorziati risposati [tranne i casi già ammessi dalla prassi cattolica], con i quali certamente si deve intrattenere un cammino di dialogo e di recupero della propria identità; cammino che, al momento, non può avere come esito l’ammissione alla comunione eucaristica perché è una responsabilità che eccede quella dell’Arcivescovo di Ferrara-Comacchio. Ogni iniziativa presa in disaccordo con questa mia disposizione sarebbe chiaramente illegittima e dunque illecita, e non potrebbe non essere sanzionata. + Luigi Negri, Arcivescovo di Ferrara-Comacchio e Abate di Pomposa".

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