sábado, 18 de julio de 2026

¿La serpiente del Génesis es el diablo?

Este nuevo artículo del padre Giovanni Cavalcoli plantea un debate candente sobre el sentido del relato del libro del Génesis. ¿Es la serpiente realmente el diablo, como enseña la tradición y confirma el libro del Apocalipsis, o un símbolo de la libertad humana como sostienen algunos teólogos modernos? ¿No es más bien la serpiente el verdadero mentiroso y homicida que conduce al hombre a la esclavitud y a la muerte? ¿Qué consecuencias tiene reinterpretar el pecado original en clave hegeliana o masónica? ¿No es María, con su humildad, quien repara la soberbia de Eva y muestra la auténtica dignidad de la mujer? Este breve texto del docto teólogo dominico nos invita a reflexionar sobre la fidelidad a la Escritura y a la enseñanza de la Iglesia frente a las lecturas que oscurecen la verdad de la fe. [En la imagen: fragmento de "Adán y Eva tentados por la serpiente", miniatura inglesa, 1460, British Library, Londres, Harley 1766, f. 11r.].

¿La serpiente del Génesis es el diablo?

(Traducción al español del artículo del padre Giovanni Cavalcoli publicado en su propio blog el 17 de julio de 2026. Versión original en italiano: https://padrecavalcoli.blogspot.com/p/il-serpente-del-genesi-e-il-diavolo.html)

La teóloga Marinella Perroni ha publicado en L’Osservatore Romano del 7 de julio pasado un artículo titulado Nella Genesi non c'è, alle origini di un equivoco il serpente, la donna e il frutto. E Satana? ¹
La lectura de este artículo me ha sorprendido enormemente, porque noté de inmediato los graves errores que contiene y que tendré cuidado de refutar en el curso de este escrito.
Mi sorpresa es grande y, debo decir, también mi amargura, porque este artículo escandaloso se publica nada menos que en un diario que, aunque no refleje oficialmente el Magisterio pontificio, al menos desde 1850, fecha de su nacimiento, tiene como programa representar dignamente y difundir en el mundo las enseñanzas de la Iglesia, oponiéndose a las publicaciones que dañan la fe y la Iglesia.
Este ilustre y prestigioso diario siempre ha sido un punto de referencia sólido y seguro para quienes deseaban seguir las enseñanzas del Papa y de la Iglesia y encontrar respuesta a los ataques de sus enemigos. ¿Qué le está sucediendo ahora?
Dicho esto, entro inmediatamente en el tema. Marinella Perroni sostiene que la serpiente de la que habla el Génesis no sería el símbolo del demonio, sino un espíritu que sugiere al hombre el camino de su grandeza y de su libertad, que consistiría en el derecho de decidir autónomamente lo que es bien y lo que es mal, en una tensión vital por la cual el hombre se asimila con sus fuerzas a la naturaleza divina.
Ahora bien, a este respecto debo decir dos cosas. Primera. El mismo Apocalipsis dice que la serpiente antigua es el diablo y Satanás (Ap 12,9 y 20,2). Segunda. La tesis presentada por Perroni, según la cual la serpiente sería la inspiradora de la grandeza del hombre entendida como espíritu independiente que, prescindiendo de Dios, decide de sí y de su propio destino, no tiene nada que ver con lo que el texto bíblico realmente quiere enseñar. Pero veamos qué dice Perroni:
«Es muy bello que, en el Edén, la mujer desempeñe el papel de quien tiene el coraje de entrar en este deseo, de reivindicar su derecho y de discutir sus límites, de contribuir a definir aquella frontera insuperable que separa a los humanos y a Dios, sin posibilidad alguna de negociación. Ese discurso teológico entre el más astuto de los otros seres vivientes y la mujer representa, al inicio de la Biblia, un punto de no retorno, porque establece no sólo que querer ser como Dios es, al mismo tiempo, un anhelo y una condena, sino también que es condición irrenunciable, creatural, del humano y determina su destino.»
Observo que el «querer ser como Dios» no es en absoluto «un anhelo, una condición irrenunciable, creatural, del humano y que determina su destino». Al contrario, según la Escritura y la misma antropología filosófica, el hombre, creado a imagen de Dios por un Dios que, habiéndolo creado, sabe qué debe hacer y cómo debe actuar para su bien y por tanto lo ha creado con la inclinación natural a obedecerle, a dar a los contenidos de su voluntad aquellos mismos contenidos que Dios quiere, y por esto el hombre está naturalmente inclinado a obedecer a Dios, a cumplir su voluntad sabiendo que en este cumplimiento está su libertad y su felicidad, como dice Dante: «nella sua volontà è la nostra pace» (en su voluntad está nuestra paz). Y por esto el hombre sabe naturalmente que el pecado, es decir, la desobediencia a Dios lo hace esclavo del pecado.
Es evidente, por tanto, que la serpiente, que se presenta como desenmascaradora de la mentira con la cual Dios habría engañado a los progenitores para hacerlos esclavos, es ella misma la verdadera «mentirosa», como la llama Cristo, y la «homicida», como también la llama, pues empuja al hombre a realizar un acto de desobediencia a Dios que lo conduce a la muerte.
Eva se da cuenta de haber sido engañada y por tanto se arrepiente. Pero cuántas criaturas humanas en la historia y hasta hoy ven en la serpiente a la liberadora y promotora de la grandeza humana contra un Dios opresor y envidioso. ¿Está también Perroni entre ellas?
Es necesario decir con toda firmeza que, para la razón y para la fe, querer ser como Dios, libres de decidir por cuenta propia los contenidos y fines de la propia voluntad, cosa totalmente contraria a la voluntad de Dios, no es en absoluto conforme a la inclinación de nuestra naturaleza, sino una monstruosa perversión de nuestras verdaderas inclinaciones sugerida por el demonio a nuestros progenitores, que no conduce a ninguna libertad ni felicidad, sino a la esclavitud y a la muerte.
Quisiera hacer notar al respecto que la interpretación que Perroni da de las palabras de la serpiente y la acción consecuente de Adán y Eva, que desobedecen al mandato divino considerado como despótico y engañoso, corresponde exactamente a la interpretación dada por Hegel ² y retomada por la masonería, según resulta de los estudios profundos e informadísimos del Padre Paolo Siano de los Franciscanos de la Inmaculada, el cual ha publicado tales escritos en el periódico teológico del Instituto, Fides Catholica, hace unos quince años. Un famoso ejemplo de esta interpretación es el Himno a Satanás de Giosuè Carducci, que revestía el grado 33 de la masonería.
Al respecto aprovecho la ocasión para expresar las más sentidas felicitaciones al Padre Riccardo Barile, exorcista de la Diócesis de Parma y mi Superior en la Comunidad Dominicana de Fontanellato, en la provincia de Parma.
El Padre Barile ha recordado con una docta documentación ³ que la existencia del demonio es verdad de fe definida por el Concilio Lateranense IV de 1215, junto con la enseñanza según la cual la pareja originaria fue inducida a pecar por la intervención del diablo. Y posteriormente el Concilio de Trento habría aclarado la naturaleza de este pecado, llamado pecado original, su transmisión a toda la humanidad y sus consecuencias penales para toda la humanidad.
Un punto que ha sido tocado por la teóloga es el hecho de que en el pasado, considerando que Eva había hablado con el diablo, ha existido toda una tradición desfavorable hacia la mujer, considerada como ministra de satanás y por tanto seductora y peligrosa. De aquí las medidas severas contra la mujer, a mantener bajo control y a mirar con desconfianza. De aquí la tesis de la inferioridad de la mujer y la tendencia a considerarla como el origen de nuestras desgracias.
Ahora bien, Perroni en este análisis no está del todo equivocada y justamente quiere tomar la defensa de la dignidad femenina. Pero está claro que no es este el modo de sostener la igual dignidad personal del hombre y de la mujer, porque la ignorancia de la acción de satanás en nuestra vida y de las consecuencias del pecado original no sólo no sirve a esta finalidad, sino que ciertamente la contradice y la falsifica.
Una consideración importante que debe insertarse en esta discusión está dada por el conocimiento moderno de la diferencia espiritual entre la personalidad masculina y la femenina. Un gran filósofo y teólogo, buen conocedor de la dignidad de la mujer como Jacques Maritain, ha escrito un importantísimo ensayo concerniente a las adquisiciones más recientes acerca de la reciprocidad espiritual entre hombre y mujer ⁴.
En este ensayo Maritain muestra cómo, si por una parte la razón es vigorosa en el varón, en la mujer emerge la intuitividad espiritual. Ha sido Eva y no Adán quien ha contactado directamente con una criatura puramente espiritual. Este dato nos hace comprender cuál es la especial relación que la mujer tiene con el mundo del espíritu.
A este respecto en la Sagrada Escritura emergen dos personalidades emblemáticas como la de Eva y la de María. Ambas están en coloquio con un ángel, con la diferencia de que en el caso de Eva este ángel es un ángel malvado, que, como nos explica la Iglesia, ha inducido a la humanidad al pecado. ¿Y María qué hace? Remedia el daño que nos ha procurado Eva, aunque el hombre no está en absoluto ausente en esta responsabilidad, tanto que San Pablo, cuando habla del primer responsable, no cita a Eva sino a Adán.
En lo que respecta a María, ella remedia el daño que nos ha procurado Eva, no dejándose vencer por aquella soberbia que ha conducido a Eva a engañar a Adán, a su vez partícipe de la soberbia de Eva, sino practicando aquella perfecta humildad tan bien conocida por nosotros en el Magnificat, por la cual María ha escuchado ciertamente a un ángel, pero esta vez a un ángel santo, obedeciendo al cual ella ha devenido Madre de Dios, Madre de la Humanidad y Madre de la Iglesia.

P. Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, 16 de julio de 2026


Notas

¹ Marinella Perroni, Nella Genesi non c'è, alle origini di un equivoco. Il serpente, la donna e il frutto. E Satana?, L’Osservatore Romano, del 4 de julio de 2026: https://www.osservatoreromano.va/it/news/2026-07/dcm-007/il-serpente-la-donna-e-il-frutto-e-satana.html 
² Lezioni sulla filosofia della religione, Zanichelli Editore, Bologna, 1973 vol.I, p.363; 1974, vol. II, p.78.
³ Padre Riccardo Barile, Satana non pervenuto, L'Osservatore Romano travisa la Genesi, La Nuova Bussola Quotidiana, 17 luglio 2026: https://lanuovabq.it/it/satana-non-pervenuto-losservatore-romano-travisa-la-genesi
 Facciamogli un aiuto simile a lui, en «Approches sans entraves». Scritti di filosofia cristiana, Città Nuova Editrice, Roma 1977 pp.181-199.

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Anexo

Habiendo individuado la que me ha parecido la tesis central de este artículo, he aquí mi transcripción de este artículo del padre Giovanni Cavalcoli, pero sintetizado en un muy breve esquema según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, que prefiero ofrecer en lengua latina, de manera que pueda ser aprovechado no sólo por los lectores hispanohablantes, sino también por quienes pertenecen a otras tradiciones lingüísticas, particularmente los estudiantes de filosofía y teología.

Articulus unicus

Utrum serpens Geneseos sit diabolus

Ad hoc sic procediturVidetur quod serpens Geneseos non sit diabolus.
1. Quia quidam tenent eam esse spiritum qui suggerit homini viam magnitudinis et libertatis, quae consistit in hoc quod homo autonomo iudicio statuit quid sit bonum et quid malum, assimilans se viribus suis naturae divinae. Si hoc ita esset, serpens non esset inimica hominis, sed promotrix emancipationis.
2. Praeterea, dicitur quod velle esse sicut Deus est desiderium et conditio irrenuntiabilis, creaturalis, humani, quae determinat eius sortem. Si hoc verum esset, serpens non decepisset Evam, sed excitasset in ea inclinationem naturalem et legitimam.
3. Item, observatur quod considerare Evam tamquam interlocutricem diaboli adduxit traditionem adversam mulieri, quae reputata est ministra satanae et seductrix periculosa. Si serpens esset vere diabolus, videretur quod mulier esset inferior et culpabilis malorum nostrorum, quod contradicit dignitati femineae.
4. Denique, quidam philosophi sicut Hegel interpretantur actionem serpentis tamquam liberatricem contra Deum oppressorem, et haec interpretatio recepta est a masoneria. Si hoc rectum esset, serpens non esset diabolus, sed symbolum emancipationis humanae contra tyrannidem divinam.

Sed contra est quod Scriptura docet: Apocalypsis dicit serpentem antiquum esse diabolum et Satanam (Ap 12,9; 20,2). Christus ipse vocat diabolum mendacem et homicidam. Concilium Lateranense IV definivit tamquam veritatem fidei existentiam daemonis et eius interventum in peccato progenitorum. Concilium Tridentinum declaravit naturam peccati originalis, eius transmissionem et poenas toti humanitati. Sanctus Augustinus docet peccatum esse inobedientiam Deo quae hominem servum peccati reddit.

Respondeo dicendum quod serpens Geneseos est diabolus. Velle esse sicut Deus, liberi statuendi per seipsos contenta et fines propriae voluntatis, est contrarium voluntati divinae et constituit monstruosam perversionem verarum inclinationum nostrarum, a daemone progenitoribus nostris suggestam. Serpens se ostendit quasi revelatrix mendacii quo Deus progenitores decepisset, sed ipsa est vera mendax et homicida, quia inducit hominem ad inobedientiam quae eum ad mortem ducit.
Eva intellexit se deceptam esse et paenitentiam egit, sed multi in historia viderunt in serpente liberatricem contra Deum oppressorem. Haec interpretatio respondet illi Hegelii et masoneriae, sicut ostendit Inno a satana Carduccii. Fides autem docet actionem serpentis esse causam peccati originalis et poenarum eius pro tota humanitate.
Dignitas mulieris non defenditur negando actionem satanae, sed agnoscendo quod, si Eva decepta est ab angelo malo, Maria, perfecta humilitate, audivit angelum sanctum et facta est Mater Dei, Mater Humanitatis et Mater Ecclesiae. Sic ostenditur vera reciprocitas spiritualis inter virum et mulierem, sicut Maritain exposuit: si ratio viget in viro, in muliere emergit intuitio spiritualis, quae eam in specialem relationem cum mundo spiritus ponit.
Ergo serpens Geneseos est diabolus, et eius actio in peccato originali non liberat hominem, sed servituti subicit; vera liberatio et dignitas in Christo et Maria reperiuntur.

Ad primum dicendum quod serpens non est promotrix libertatis, sed mendax quae ad servitutem ducit.
Ad secundum dicendum quod velle esse sicut Deus non est conditio creaturalis, sed perversio contra naturam.
Ad tertium dicendum quod mulier non est inferior quia cum diabolo locuta est; vera eius dignitas manifestatur in Maria, quae damnum Evae reparavit.
Ad quartum dicendum quod interpretatio Hegeliana et masonica falsa est, quia contradicit doctrinae Ecclesiae et veritati revelatae.
   
JG

23 comentarios:

  1. Un lector (Marco) comentó: Tal vez la teóloga haya sufrido el encanto de la serpiente... cosa no nueva, debo decir, y en la cual todos corremos el riesgo de resbalar.
    Me hizo sonreír el modo en que usted ha tratado de encontrar algo justo en el desvarío general, cuando inserta: «Ahora, la Perroni en este análisis no está del todo equivocada y con razón quiere tomar la defensa de la dignidad femenina».
    Como si se introdujera en un ensayo: «Ahora, no es que Stalin se equivocara al pretender autoridad, pues es propio del alma del hombre afirmar el dominio cuando se está en posición de mando» — la gravedad, obviamente, es muy distinta.

    El padre Giovanni Cavalcoli respondió el 18 de julio de 2026:
    Estimado Marco,
    le agradezco su aprobación a mi artículo.
    En cuanto a mis palabras favorables hacia Perroni, no hay motivo para sonreír, porque usted, si está informado sobre cómo se ha considerado a la mujer en el pasado y en cierta medida también hoy, debería saber que efectivamente el diálogo que Eva tuvo con la serpiente ha sido un pretexto para exagerar la peligrosidad de la seducción femenina y, al mismo tiempo, para subestimar la dignidad de la personalidad femenina.

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  2. Una Anónimo lectora comentó:
    Artículo plenamente acertado en la fiesta de la Virgen del Carmen… me gradué hace 44 años precisamente en este día… signo de que María, Madre de la Iglesia, nos acompaña a lo largo del camino que conduce al pleno conocimiento de Cristo… si queremos hablar de dignidad femenina, entonces María constituye su verdadero emblema con su maravillosa humildad.

    El padre Giovanni Cavalcoli respondió el 19 de julio de 2026:
    Estimada Anónima,
    es cierto que el punto de referencia para la dignidad femenina no es Eva, sino la Virgen, la cual rescata a Eva de su pecado y nos muestra cuál es el verdadero proyecto originario divino sobre la mujer.
    Si efectivamente nuestros sufrimientos comenzaron con aquel desgraciado diálogo de Eva con el demonio, diálogo compartido por Adán, es igualmente más cierto que nuestra esperanza de salvación se basa en el consentimiento dado por María al anuncio del ángel.
    El mal ejemplo de Eva consiste en el hecho de que ella, en lugar de creer en Dios, creyó en el demonio. ¿Pero por qué motivo? Porque ella sustituyó a la humidad con la soberbia, concibiendo su propia perspectiva de felicidad no basada en la obediencia a la voluntad divina, sino únicamente en su propia voluntad. El demonio no hizo otra cosa que estimular a Eva a satisfacer ese impío deseo suyo.
    ¿Y qué hace, en cambio, María? Todo lo contrario. María reconoce ser una criatura y, por tanto, obtener de Dios todo su verdadero bien. Pero para conseguir esto, María sabe perfectamente que debe humillarse ante Dios, porque cuando nos colocamos en esta actitud, Dios nos llena de sus bendiciones.
    Como dice Santa Catalina, la soberbia lleva a la desobediencia y a la perdición; la humildad lleva a la obediencia y a la salvación, y añade: “el árbol de la caridad crece en el terreno de la humildad”.
    Además, hay que añadir que, mientras la humildad abre la mente a la verdad, la soberbia produce la mentira.

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  3. Un lector (Kenan Digrazia) comentó en Facebook: Como siempre en estos casos, basta un solo versículo bíblico para desmontar páginas y páginas de desvaríos hechos pasar por teología. «La serpiente antigua que es el diablo y Satanás» Apocalipsis 12:9, y luego repetido de nuevo en el capítulo 20. Así, si a alguien le viniera alguna idea extraña, esa sí, sugerida por aquel Seductor.

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Kenan, estos exegetas, que enseñan en las Facultades Pontificias, ni siquiera saben que la Iglesia ha enseñado siempre que la Sagrada Escritura es un cuerpo único, donde los conceptos se iluminan mutuamente. De aquí el principio exegético tradicional de que la Escritura se interpreta con la Escritura. Si luego sobre ciertas cuestiones, como la que yo he tratado, interviene el Magisterio, las cosas deberían ser aún más claras.

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  4. Un lector (Gabriele Scaramuzza) respondió al anterior lector Kenan:
    Pero dado que la Biblia no es un libro único escrito por un solo autor, sino una recopilación de libros heterogéneos escritos en 800 años, la del Apocalipsis es una interpretación a posteriori de una página escrita seiscientos años antes.

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Gabriele,
    es cierto que la Sagrada Escritura, como texto literario, es el resultado de la concurrencia de una pluralidad de autores humanos a lo largo de muchos siglos. Pero, como enseña la Iglesia, estos autores humanos son el instrumento fiel de una divina Revelación, cuyos conceptos, siendo expresión del pensamiento divino, están perfectamente conectados entre sí y se iluminan y se explican mutuamente, de modo que forman un cuerpo de verdades absolutas, que van mucho más allá de los límites y a veces de los errores de la cultura de su tiempo de los hagiógrafos.
    Indudablemente, pasando de los libros más antiguos a los últimos, encontramos una progresiva explicitación de los conceptos que no comporta en absoluto una ruptura con los precedentes, sino al contrario una mejor exposición de ellos.
    Por tanto, no hay ninguna duda de que la exégesis apocalíptica relativa a la serpiente del Génesis constituye una aclaración perteneciente a la misma Revelación, que nada tiene que ver con las particulares ideas humanas del hagiógrafo.

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  5. Un lector (Aldo Curiotto) comentó:
    La serpiente es la conciencia y la libertad de elección del hombre. Un relato mitológico para no atribuir a Dios creador —como resultaría lógico y como era convicción común en las religiones antiguas— el mal y la muerte presentes en la naturaleza y en la vida humana. Siendo Dios para los hebreos bondad absoluta, el mal debía tener otro origen. Y, como está en su misma naturaleza, quien lo comete busca siempre a otro que sea culpable: el deseo, la mujer, la serpiente. Algo que aleje de la bondad. Precisamente: dià-ballo.

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Aldo,
    la intención de no culpar a Dios del origen del mal es más que legítima y del todo obligatoria, porque Dios efectivamente es bondad infinita y es una blasfemia acusarlo de haber dado origen al mal. Por eso es igualmente lógico buscar otro origen para la existencia del mal, y tal origen no puede ser sino la criatura espiritual capaz de elegir entre el bien y el mal.
    Estoy de acuerdo en que el culpable tiende a descargarse de su propia responsabilidad y a transferirla a otro: Eva querría excusarse diciendo que fue engañada por la serpiente; Adán acusa a Dios de haberle puesto al lado a la mujer que lo indujo a pecar.
    En cuanto a la serpiente, el padre Barile ya ha recordado muy bien que la serpiente representa al demonio, que es una criatura espiritual real. Por eso la tesis de que la serpiente sería el espíritu de la libertad es una abominable falsedad difundida por Hegel y la masonería. Que se trate de un relato mitológico es también una tesis modernista difundida por el cardenal Ravasi.
    Al contrario, se trata de un hecho histórico, como lo definió San Pío XII, aunque expresado en un lenguaje mitológico, un hecho originario que da explicación a toda la historia del hombre.
    Añadiré, por tanto, que es cierto que el demonio tiene la culpa de haber introducido el mal en el mundo, pero también la pareja primitiva tiene su culpa por haber escuchado a la serpiente. No se trata, pues, en absoluto de descargar nuestra responsabilidad sobre el demonio, sino de asumir nuestra responsabilidad, sabiendo que con nuestro arrepentimiento somos redimidos por la Sangre de Cristo.

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  6. El mismo lector (Aldo Curiotto Aldo) replicó:
    Como escribo en el libro reciente “Me retomo el evangelio” (pp. 80-81): «La Biblia, en realidad, no atribuye a Dios la precariedad, el sufrimiento y la muerte. Estos límites se vinculan más bien a la libertad humana y a la condición de criatura. No una culpa que expiar, sino un límite que habitar. Un límite que sentimos estrecho y que nos empuja todavía hoy a buscar un culpable fuera de nosotros: Adán, el diablo o cualquier otra figura sobre la cual proyectar la fatiga de existir. Ya santo Tomás, en el siglo XIII, se vio obligado a una compleja relectura para hacer conciliable este dogma (pecado original) con el estado de justicia originaria presente en el proyecto divino. Escribe que tal “estado de justicia originaria” fue concedido al primer hombre no como individuo, sino como principio base de la naturaleza humana, y como tal transmitido junto con ella a los descendientes. Una solución teológica que intenta armonizar fe y razón, recurriendo a una relectura que hoy definiríamos más creíble y mejor conciliable con la ciencia. A los descendientes de Adán, junto con la naturaleza animal, habría sido transmitido un “estado de justicia original”. Surge, sin embargo, la pregunta: ¿por qué en cambio la llamada “culpa” personal de Adán debería recaer sobre nuestros hombros hasta el fin de los tiempos? Seguramente existe un límite objetivo debido a nuestro ser criaturas y, como tales, “finitas” en todos los sentidos, desde el primer vagido del primer ser humano, con la consecuencia de que nuestro obrar se mueve continuamente entre cosas buenas y cosas malas, entre egoísmo y altruismo. Este “límite original” que todos llevamos encima no significa, sin embargo, que se trate de una “culpa o pecado original” que expiar, si no entendido como estigma. Pero dado que sentimos esta condición estrecha respecto a nuestras aspiraciones a una vida y a un mundo mejores, hoy como entonces buscamos el culpable fuera de nosotros: por un lado Adán con el pecado original, por otro el diablo con sus tentaciones».

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Aldo, ya te he respondido en mi blog:
    https://padrecavalcoli.blogspot.com/p/il-diavolo-e-il-peccato-originale.html
    Versión en español: https://cuestiones-disputadas.blogspot.com/2026/07/el-diablo-y-el-pecado-original.html#more

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  7. Otro lector (Luigi Pirri) comentó:
    Prácticamente gnosticismo en el periódico pontificio, el próximo paso es el luciferianismo («Lucifer es bueno y Adonai es el malvado»). Absurdo. Entre otras cosas, ¿por cuánto tiempo más deberíamos soportar estas liturgias feministas-emancipatorias que invierten el sentido de toda correcta interpretación?

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Luigi,
    le hago presente que L’Osservatore Romano no es una institución de la Iglesia, sino simplemente un diario gestionado por laicos, el cual goza ciertamente de una especial benevolencia por parte de la Santa Sede. Con ello, dicho periódico no posee ninguna autoridad doctrinal tal que obligue a la conciencia católica.
    Ciertamente desempeña para la Santa Sede una tarea muy útil, que consiste en la difusión oficial de los documentos de la Santa Sede. Este es un privilegio único entre todos los demás diarios.
    Indudablemente, desde su formación hasta hoy, ha dado un testimonio especial de fidelidad a la doctrina de la Iglesia. Hoy, desgraciadamente, la Iglesia sufre una pesada presencia modernista que, habiendo conquistado posiciones de poder, termina por frenar y obstaculizar la misma acción doctrinal y pastoral de la Santa Sede.
    Por eso, por más dolorosa que sea la cosa, no debemos sorprendernos demasiado de lo que está sucediendo, sabiendo que todo está en manos de la Providencia.
    Puesto que la Iglesia está guiada por Dios, es Dios mismo quien en definitiva remedia sus males y la hace progresar hacia el Reino de Dios.

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  8. Otro lector (Massimiliano Guidi) comentó:
    Después de la “expulsión” el malo se convierte en dios, que impone sacrificios, ordena matanzas y mata primogénitos… la Serpiente no comete ninguna nefandad, es más, quizá despierta a dos durmientes haciéndoles comprender que no eran libres sino que estaban en prisión.

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Massimiliano, no he entendido bien si usted está ironizando, pero yo he encontrado perfectamente en su exégesis, como ya he dicho en mi artículo, la interpretación de tipo gnóstico, que encontramos en Hegel y en la masonería.

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  9. Otro lector (Emanuele Ceccarelli) comentó:
    Había escuchado un video en YouTube al respecto… Las peores herejías y absurdos… Increíble que ciertas personas puedan expresarse así en ambientes católicos.

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Emanuele,
    ciertamente todos estamos un poco sorprendidos y quizá un poco amargados por el hecho de que los Obispos no se hagan sentir respecto a estos hechos dolorosos y escandalosos. Me explico la cosa de dos modos.
    Primero, la Iglesia está invadida por los modernistas, por lo cual la única solución es soportarlos.
    Segundo, hoy el laicado —y esto es un mérito del Concilio— ha alcanzado tal madurez de juicio y de preparación doctrinal que es capaz de denunciar herejías presentes en los mismos teólogos.

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  10. Un lector (Antonino Leonardo Savarino) comentó:
    Padre Giovanni Cavalcoli, he apreciado mucho su reflexión catequética y la hago enteramente mía.
    Los fieles, como recuerda el Papa, necesitan formación para reforzar la fe y no desviarla.

    A ello, otro lector (Aldo Curiotto) agregó:
    Antonino, justamente: formarla, no desviarla con filosofías hijas de la historia del pensamiento humano.

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Aldo, es cierto que la conciencia católica no puede ser formada con falsas filosofías. Yo, por mi parte, he desarrollado un razonamiento filosófico bien fundado y, si en algún punto hubiera errado, espero que se me demuestre dónde he errado.
    En cambio, he notado en tus razonamientos defectos, de los cuales he dado pruebas. Y si esas pruebas no valen, pido que se me demuestre que no valen. Estas son las reglas de una discusión filosófica correcta, que renuncia a las acusaciones gratuitas, que tienen más el sabor de la injuria que de la sana razón.

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  11. Otro lector (Pier Paolo Rotondo) comentó:
    Que nos devuelvan la Santa Inquisición…

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Pier Paolo, hoy no hay necesidad de la Santa Inquisición, sino que bastaría un mínimo de preparación en el ámbito catequístico, incluso entre los teólogos y las teólogas de las Facultades Pontificias.

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  12. Un lector (Dino Zuccherini) comentó:
    Pero disculpe, ¿dónde ha estudiado la señora? ¿Quién la ha llevado al O.R.? ¿Cuántos docentes y obispos piensan como ella? ¿Si enseñan, quizá el poligenismo?

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Dino,
    el caso de la Perroni, por desgracia, no es un caso aislado, sino que nos dice cuál es la situación a la que hemos llegado y a la cual evidentemente las autoridades competentes no son capaces de hacer frente.
    Esta situación naturalmente no puede convertirse en regla de la verdad, porque la verdad no depende del número. Ha llegado el momento de asumir las propias responsabilidades independientemente de lo que piense la mayoría.
    No debemos desanimarnos por esta invasión de modernismo, denunciada por los mismos Pontífices, pero para remediarla evidentemente no disponen de suficientes instrumentos disciplinarios.
    Lo importante es no ceder a la tentación lefebvriana de creer que el Magisterio se ha corrompido, porque entonces seríamos nosotros los que pasaríamos a estar en el error, como le ha sucedido desgraciadamente a los lefebvrianos.
    Debemos aceptar la Iglesia de hoy, aun con sus defectos. Querer volver a la Iglesia de Pío XII significa ignorar que la Iglesia progresa en la historia.

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  13. El mismo lector (Dino Zuccherini) replicó:
    Padre, disculpe, ¿pero los Papas no tienen instrumentos disciplinarios??? El Papa tiene la autoridad para condenar los errores y deponer a los herejes de la enseñanza.

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Dino,
    ciertamente existen las medidas disciplinarias previstas por el Derecho Canónico. Pero, ¿qué debería hacer un Papa? ¿Excomulgar a 50 teólogos modernistas y a 60 obispos? ¿Se imagina lo que sucedería?
    Una cosa consoladora de hoy, que nunca hasta ahora había ocurrido, es la posibilidad por parte de cualquier fiel de conocer la verdad católica.
    Los lefebvrianos se muestran catastróficos, como si estuviéramos inmersos en las tinieblas, pero en realidad su actitud no es sincera, porque en la Iglesia quieren mandar ellos, tanto como los modernistas.

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    Respuestas
    1. Otro lector (Daniele Gitto) le respondió a Dino Zuccherini: ¿pero entonces usted es uno de aquellos que piensa que Adán no tuvo mamá?

      El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
      Estimado Daniele, Pío XII en la Humani Generis, afrontando el problema del origen del hombre, admite la posibilidad de que los cuerpos de Adán y de Eva provengan de una materia ya existente y viviente (ex iam exsistente ac vivente materia), mientras que el alma ha sido creada inmediatamente por Dios.
      ¿Qué es esta materia viviente? Evidentemente será un cuerpo viviente, pero viviente de qué alma. Si el alma humana es creada inmediatamente por Dios, entonces querrá decir que el alma espiritual de los Progenitores no les fue transmitida por sus padres, que poseían solamente un alma sensitiva.
      Por esto hay que considerar que Pío XII pensaba que el alma de los padres era simplemente el alma de un simple animal. El Papa no pretende sentenciar de modo definitivo, sino que deja a los científicos la responsabilidad de aclarar esta cuestión, reservando, sin embargo, al Magisterio de la Iglesia el juicio definitivo.
      Este hecho nos hace comprender que se trata de materia de fe. A este punto intervinieron los teólogos, entre los cuales llegó a ser famoso Teilhard de Chardin, el cual, por desgracia, no se atuvo a las advertencias del Papa, sino que asumió la antropología de Darwin.
      Por eso el problema espera todavía una respuesta verdaderamente científica. Solo en ese momento el Papa, si lo considera oportuno, podrá expresar una sentencia de fe.
      Ahora bien, hasta hoy, ningún Papa se ha pronunciado sobre esta materia de gran importancia. Por eso el problema está todavía en manos de los científicos, los cuales, sin embargo, deben tener mucho cuidado en distinguir bien el origen del cuerpo del origen del alma.
      En efecto, sobre esta materia, como es sabido, existe la concepción darwiniana, la cual confunde al hombre con el animal admitiendo una evolución desde el animal al hombre, mientras que en realidad entre el alma del animal y la del hombre hay un salto ontológico.
      Por esto, para explicar el origen del alma humana, se requiere la intervención del Creador.

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  14. Otro lector (Melchiorre Scalia) comentó:
    Padre, la Iglesia no debe progresar en la historia. Así como Cristo es el mismo de ayer, de hoy y de mañana, así también la Iglesia debe ser la misma de ayer, de hoy y de mañana. Esta idea del “progreso” es precisamente la trampa usada por la Serpiente, la manzana, con la cual el mundo es engañado.
    Yo no frecuento ambientes de la FSSPX (es más, continúo asistiendo a la misa de la parroquia de mi barrio y a presenciar —impotente— espectáculos indignos de gente que se unta con alcohol en gel antes de recibir rigurosamente en las manos la Eucaristía, o que aplaude al sacerdote como si estuviéramos en el teatro, o que deja sonar sus teléfonos móviles, o que conversa durante la celebración, etc.), pero con toda honestidad no logro darles la razón en contra.
    Y créame: no soy solo yo; es más, aquí hay la mitad de los fieles que piensan así. Y no los fieles que frecuentan la FSSPX, sino aquellos que, como yo, frecuentan la misa en las parroquias de su barrio.
    Y el hecho de que las jerarquías eclesiásticas no tengan percepción de ello, dice mucho sobre lo desconectadas que están del rebaño que se les ha confiado y de la realidad.
    Y aún más: el modo en que la Santa Romana Iglesia ha tratado de atentar contra la vida de la FSSPX —cuando en San Pedro entran y salen personajes absurdos como aquel espantapájaros anglicano o jesuitas homosexuales que pretenden mezclar la doctrina católica con ideologías blasfemas que ni siquiera quiero mencionar— impidiéndole hacer lo que para ella era vital, es decir, nombrar 4 nuevos obispos (debido a la edad avanzada de los presentes), realmente ha dejado a muchos fieles sin palabras.
    Tanto celo hacia quienes son fieles a la sana doctrina católica —la de siempre, la que no progresa, porque no debe progresar, no debe adecuarse al mundo, ya que el mundo debe adecuarse a ella— y tanta indulgencia hacia quienes difunden herejías, ideologías mortíferas, hacia la izquierda.
    La sensación es que la Serpiente en estos tiempos campea dentro y fuera de la Santa Romana Iglesia.

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    1. Una lectora (Ester Nucci) le respondió a Melchiorre Scalia:
      Tengo la impresión de que usted se equivoca cuando dice “AQUÍ está la mitad de los fieles”, porque lo que usted ve AQUÍ —es decir, en la web— no es la realidad, sino una representación parcial suya. Los fieles son más de mil millones, en contextos culturales muy diferentes. Probablemente, en lo que respecta al caso italiano, la mayoría es la que en misa aplaude y deja encendido el teléfono móvil (y en cambio lo apaga cuando va al cine). Solo que es una mayoría que vive en la realidad y no en el ambiguo mundo de la web, donde en cambio algunos sectores de la Iglesia están sobrerrepresentados (y habría que preguntarse por qué…).

      Por su parte, Melchiorre Scalia le respondió a Ester Nucci:
      Quizá sea usted la que pasa sus días delante de internet y —sin saber quién tiene delante— superpone sus categorías sobre las realidades ajenas. ¿Puede ser? ¡Piénselo un poco! Entre otras cosas, ni siquiera se entiende lo que quiere decir…

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    2. Y Ester Nucci le respondió a Melchiorre Scalia:
      Ciertamente no sé quién tengo delante (del resto, tampoco lo sabe usted). Es que el tema de la relación entre web y realidad me apasiona mucho y reflexiono sobre ello desde hace tiempo. Lo que he escrito ciertamente deriva de estas reflexiones, por lo tanto puede ser que, en este recorrido, yo haya elaborado algunas categorías interpretativas para analizar el fenómeno. Pero que el fenómeno exista es un hecho.
      Pongo un ejemplo: leo de personas (muchas) que consideran posible seguir la misa en línea, partiendo precisamente de lo que usted lamenta. Usted sabrá ciertamente que el algoritmo en el que se basan algunas redes sociales, una vez detectado un interés por parte del usuario, tiende a proponerle argumentos similares. Es de este modo que he podido detectar tanto la cantidad de rarezas a las que aludía, como el número de páginas de Facebook de ambientes llamados “tradicionalistas”, más o menos marcadamente críticos hacia el Magisterio.
      Pongo otro ejemplo: esta página de Facebook muy interesante me fue propuesta —y estoy muy contenta de ello— por el algoritmo solo cuando comenzó a publicar contenidos sobre la reciente crisis entre la Iglesia y la FSSPX.
      Otro aspecto preocupante es la cantidad de páginas de Facebook tituladas al papa Benedicto XVI que, como se deduce de los comentarios, a veces muy vulgares, están claramente destinadas a promover absurdas teorías. Sobre la difusión de este último tipo de páginas de Facebook considero que la Iglesia debería intervenir, para evitar esta instrumentalización.
      Así que sí, quizá sea cierto lo que usted dice, es decir, que yo uso mis categorías interpretativas, pero estas derivan de la prolongada observación de un fenómeno real que, a este punto, estaría también en condiciones de cuantificar. De aquí mi preguntarme si todo esto corresponde a lo que ocurre en el mundo real.
      Quiero decir, que las personas que tienen los comportamientos que usted lamenta —y el hecho de que usted los detecte es prueba de su existencia— en la ambigua dimensión de las redes sociales no existen. Por lo tanto, es una parte de la realidad que falta.

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    3. Melchiorre Scalia le respondió a Ester Nucci:
      No, yo personalmente no hago cuentas en Facebook. El difundido descontento del que hablo se puede comprobar hablando con la gente de carne y hueso. Lo que se oye decir es: la Iglesia haga de Iglesia, los curas hagan de curas. Es decir: la Iglesia ya no defiende principios y valores, no defiende la sana doctrina, demasiadas aperturas, demasiados compromisos con el mundo, demasiadas mezclas con la ideología dominante.
      Pero el punto no es este, sino la contradicción de una Iglesia tan indulgente hacia todos (tanto que admite que se pueda salvar incluso siendo musulmán o budista o ateo, por lo cual no es necesario ser católico, ni siquiera cristiano, ni siquiera creyente) y tan rigurosa, severa e intransigente precisamente hacia la FSSPX.
      El motivo es que temen verse quitada la tierra bajo los pies, temen fugas de fieles hacia la FSSPX. Y reitero: ¡yo nunca he puesto un pie en una misa de la FSSPX!

      Ester Nucci le respondió a Melchiorre Scalia:
      Vivir para ver.

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    4. El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
      Estimado Melchiorre, ¿usted aprecia el progreso en la medicina? ¿Aprecia el progreso en las comunicaciones? ¿Aprecia el progreso en el conocimiento del universo?
      Y entonces, ¿por qué no debería apreciar el progreso en el conocimiento de la Palabra de Dios y en la santidad? ¿No es mucho más importante este progreso que los otros?
      Pues bien, el progreso al cual nos invitan los Papas, aplicando las enseñanzas del último Concilio, es exactamente este progreso.
      Debe tener cuidado de no confundir el verdadero progreso con lo que los modernistas entienden por progreso. En este sentido estoy de acuerdo con usted en condenar un progreso que, cambiando los dogmas y la Tradición, cede a las lisonjas del mundo y a los engaños de Satanás.
      La verdad que usted cita, según la cual Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre, es una verdad sacrosanta. Y es cierto que la palabra de Cristo no pasa.
      ¿Pero qué significa esto? Que el verdadero progreso no consiste en cambiar los dogmas o en ceder al mundo, sino todo lo contrario: se trata de conservar celosamente el depósito revelado y de vencer las insidias del mundo, según modalidades cada vez mejores.
      Progresar significa mejorar, es decir, pasar de lo bueno a lo mejor. Es nuestro conocimiento el que progresa, pero no la realidad de Cristo y de la Iglesia.

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  15. Otro lector (Quirino Viscosi) comentó a Dino Zuccherini:
    Y luego está quien dice que el estado de necesidad objetiva y grave no existe… Es obvio que representa el nuevo curso y estén tranquilos que este artículo no será removido mientras mande el modernismo.

    El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
    Estimado Quirino,
    los estados de necesidad sí pueden suceder, por lo cual vale el dicho: “a males extremos, remedios extremos”.
    Sin embargo, recordemos que estos remedios no pueden ser de tipo cismático, como los propuestos por los lefebvrianos, porque no se puede curar una enfermedad con los efectos de la enfermedad contraria.
    El verdadero remedio es una plena comunión con la Iglesia, que puede expresarse también en una posición de minoría, aunque la minoría no signifique necesariamente la posición correcta, como vemos en los lefebvrianos, que aun siendo minoría no tienen razón.
    Por otra parte, la verdad no está tampoco en la mayoría, sino en el valor que la verdad tiene en sí misma.
    Por eso, por más que el modernismo constituya la mayoría, debemos seguir aquella minoría que está representada por la comunión con el Papa.

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    1. El mismo lector (Quirino Viscosi) replicó:
      Gracias, padre, por la respuesta. Sin embargo, existen numerosos estudios de profesores autorizados como Paolo Pasqualucci que muestran de manera convincente cómo nunca ha habido un verdadero cisma (ya en 1988), aunque muchos lo vean como tal. Por no hablar luego del caos provocado por Fernández con la Nota explicativa (de la cual habló también el padre Murray, que ciertamente no es pro-FSSPX) y también el cardenal Müller, que a su vez, aunque hostil a la Fraternidad, ha aclarado cómo son válidos los sacramentos “lefebvrianos”.

      El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
      Estimado Quirino,
      conozco a Paolo Pasqualucci, el cual por desgracia hace una crítica incorrecta a San Juan XXIII y, en consecuencia, al Concilio Vaticano II. Este es el comportamiento propio de los lefebvrianos. Por eso la opinión de Pasqualucci, según la cual los lefebvrianos no son cismáticos, no tiene ningún valor.
      En cuanto a la declaración del cardenal Fernández, supongo que usted se refiere al n. 3: «Se advierte, finalmente, al santo Pueblo de Dios que los ministros sagrados de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X administran ilícitamente los sacramentos y que el sacramento de la penitencia administrado por ellos y el matrimonio asistido por ellos son inválidos».
      Esta advertencia del cardenal no crea ninguna confusión, sino que aporta claridad por el hecho de que, según la doctrina de la Iglesia, para que la administración del sacramento de la Penitencia impartido por el sacerdote sea válida, es necesario que este sacerdote tenga la jurisdicción de su obispo, unido al Papa.
      En cuanto al matrimonio, le recuerdo que San Pablo permite al cónyuge dejar al consorte en el caso de que este ponga en peligro su fe.

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    2. El mismo lector (Quirino Viscosi) replicó:
      El problema, padre, no es solo Juan XXIII ni siquiera solo el Vaticano II, sino todo el proceso revolucionario implementado en el postconcilio.

      El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
      Estimado Quirino,
      debemos distinguir en la Iglesia a los católicos normales, que ciertamente son la mayoría, de los modernistas. Estos ciertamente son los revolucionarios y los subversivos.
      Lo doloroso es que estos herejes han logrado alcanzar posiciones de poder, hasta el punto de obstaculizar y frenar la acción legítima de la autoridad eclesial, la cual se encuentra debilitada en el uso de medios disciplinarios que, según el Derecho Canónico, también podrían emplearse.
      Entonces, ¿qué hacer en esta situación? Cada uno tiene su responsabilidad. Cualquier católico normal tiene su espacio de acción, que puede y debe ocupar, dejando a las autoridades su responsabilidad, de la cual deberán responder ante Dios.

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    3. Intervino entonces el lector Dino Zuccherini, quien comentó:
      Permita padre, entonces las autoridades no modernistas o bien están impedidas por alguien (pero el Papa no puede ser impedido), o no quieren actuar, o bien saben que no serían obedecidas (como pienso de Benedicto XVI). A este punto, ¿no sería mejor para los fieles que las autoridades actuaran incluso a costa de expulsar a miles de personas?

      El p. Giovanni Cavalcoli respondió:
      Estimado Dino, como le he dicho, las autoridades romanas están frenadas por el poder modernista, detrás del cual está ciertamente la masonería. El Papa de hecho puede sufrir gravísimos impedimentos. Piense solo en las condiciones de Pío VI en manos de Napoleón.
      Ciertamente existen Papas mártires. Por otra parte, el martirio es un don especial y no todos lo reciben, aunque fueran santos como lo fueron san Juan XXIII, san Pablo VI y san Juan Pablo II. Recordemos, sin embargo, que los dos últimos sufrieron atentados.
      A este punto, ¿qué decir? Hagamos nuestra parte y abstengámonos de juzgar la conducta de los Papas del postconcilio. ¿Qué está en juego? ¿La prudencia? ¿La timidez? No es fácil juzgar.

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