¿Qué significa que María sea la más alta de las puras creaturas mediadoras, inmediatamente bajo Cristo? ¿Cómo entender su realeza sobre los ángeles y su íntima comunión con ellos? ¿Es posible que la Virgen gobierne maternalmente incluso a los ángeles custodios, mientras Cristo gobierna las jerarquías superiores? ¿Qué implica que María sea terrible para el demonio y dulcísima para los fieles? Este artículo del padre Giovanni Cavalcoli explora con profundidad teológica la misión de María como Reina de los ángeles, mediadora universal de las gracias y modelo supremo de santidad, mostrando cómo su presencia ilumina la jerarquía celestial y fortalece la batalla contra el mal. [En la imagen: fragmento de "La Reina de los ángeles", óleo sobre lienzo, 1900, obra de William-Adolphe Bouguereau, conservada en el Museo de Bellas Artes del Petit Palais, Paris].
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
martes, 21 de julio de 2026
La Santísima Virgen María y los ángeles
La Santísima Virgen María y los ángeles
(Traducción al español del artículo del padre Giovanni Cavalcoli publicado en la revista La Madonna di Fontanellato, n.1, enero-febrero de 2015, pp. 7-8. Versión original en italiano: https://www.santuariofontanellato.com/wp-content/uploads/2019/02/GENN-FEBBR2015.pdf)
El plan divino de la salvación comporta una serie de mediaciones divinas y creaturales jerárquicamente ordenadas descendentes y ascendentes, cada una con una precisa función, de modo tal que cada grado o nivel es necesario para cada uno de nosotros con el fin de obtener la salvación y para que la gracia descienda sobre cada uno de nosotros. Los dos extremos de la cadena de las mediaciones son Dios y el hombre. Como la mediación, para conjugar los extremos, debe tener algo de entrambos, he aquí que la mediación central, principal y decisiva, es la del hombre-Dios, nuestro Señor Jesucristo.
No necesariamente, en el plan de la salvación ideado por Dios Padre, entre dos mediaciones existe siempre un desnivel, porque existen mediaciones divinas, relativas a la Santísima Trinidad. Y Dios, por supuesto, no puede estar más que a la par de Dios. Por eso, como dice san Juan, Dios Padre ha creado el mundo "por medio del Verbo" ("per Quem omnia facta sunt"), el cual no es un dios inferior al Padre, como creían los arrianos, sino que es Dios de Dios (Deum de Deo), distinto del Padre como Hijo, pero, como Dios, a la par del Padre, igual al Padre, de la misma sustancia o naturaleza del Padre (consubstantialem Patri, homoúsios to Patrí).
El Espíritu Santo media la obra de Cristo, aunque, siendo Dios, no sea inferior a Cristo, sino igual, a la par de Cristo. El Espíritu Santo conduce a Cristo y es enviado por Cristo para la remisión de los pecados y la santificación de la Iglesia y de las almas. El Espíritu obra mediante sus siete dones santificantes y los dones ministeriales, jerárquicos y carismáticos.
El Espíritu Santo anima a la Iglesia y la hace instrumento universal de salvación, en vía ordinaria mediante los sacramentos, y en vía extraordinaria según medios que solo Dios conoce, porque Él quiere a todos salvos y en posesión de la gracia.
María es Reina de los Apóstoles no porque Ella esté en el vértice de la jerarquía eclesiástica, sino porque es Madre y Tipo de la Iglesia en cuanto Madre de Cristo, Aquel que gobierna a la Iglesia desde la diestra del Padre. María, a su vez, gobierna a la Iglesia no en modo jerárquico, sino materno y carismático, Reina de los Apóstoles en cuanto su Madre, sometida a los Apóstoles en cuanto discípula de Cristo.
La pura creatura mediadora más alta, inmediatamente por debajo de Cristo y en orden a Cristo, es María Santísima, esposa del Padre, fecunda por el Espíritu Santo, Madre del Hijo. María, entre todas las puras creaturas humanas, tiene la mayor intimidad con los ángeles, habiendo tenido del arcángel Gabriel el anuncio de su maternidad divina.
María, entre todas las puras creaturas humanas, goza del privilegio de Reina de los ángeles, por tres títulos: primero, como Madre de Cristo Rey de los ángeles; segundo, la virginidad de María la asimila a la pureza de los espíritus celestiales; tercero, Ella vive en una especialísima comunión con aquellos espíritus beatos, siendo fecunda del Espíritu Santo.
María, en el curso de su peregrinación terrena, vivió siempre entre los ángeles y en continua comunión y continuo contacto y diálogo con ellos, siguiendo su guía de mensajeros celestiales, como se puede imaginar muy bien, considerando la familiaridad que tenía con los ángeles san José, por no hablar de su Hijo Jesús, a cuya guía obviamente María se remitía sobre todo. Indudablemente, la santa Familia se alegraba de esta presencia y así era reconfortada en las penas y sufrimientos cotidianos, sobre todo los vinculados al ministerio de Jesús.
María tiene en torno a sí a todas las huestes angélicas que, exultantes y festivas, junto con todos los santos del cielo, la invocan, la escuchan, la alaban, la veneran, la honran, le agradecen, la asisten, la representan, la preceden, la preanuncian (recuérdese el ángel que apareció en Fátima como precursor de las apariciones marianas), le acompañan, le obedecen en su misión de madre universal de la humanidad y de mediadora y anunciadora de salvación en nombre y por mandato de su Hijo.
El Espíritu Santo mora en lo más íntimo de todos los ángeles santos. En cambio, por cuanto respecta al gobierno de los ángeles, se puede decir probablemente que mientras Cristo gobierna a las superiores jerarquías angélicas, como los siete Espíritus que están ante el trono de Dios (Ap 1,4), los ángeles de las naciones y los ángeles del Apocalipsis, María se ocupa de los ángeles custodios, especialmente de los pobres, de los que sufren, de los oprimidos, de los pequeños, de los dementes, de los embriones, de los penitentes y de los pecadores.
Da mihi virtutem contra hostes tuos. María es como un ejército desplegado en batalla. Ella es la Mujer del Apocalipsis que vence al Dragón, es la Mujer mesiánica que aplasta la cabeza de la serpiente. Ella es dulcísima para sus devotos y para los santos ángeles, mientras que Ella es terrible para el demonio y para los malvados, ayudando a los fieles a descubrir sus insidias y a vencer sus tentaciones.
María es la más santa de todas las puras creaturas humanas y de los mismos ángeles. Por eso Ella es mediadora de todas las gracias y modelo de toda forma y grado de santidad, Omnipotentia supplex, mientras que cualquier otro santo o ángel es modelo e intercesor solo en un particular ámbito o campo de la vida cristiana, correspondiente a los dones y a las virtudes propios de aquel ángel o de aquel santo. También los ángeles son mediadores de salvación, a las órdenes de la Santísima Trinidad y, subordinadamente, de María, la cual no hace otra cosa que mediarnos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. En la escala de las mediaciones salvíficas los ángeles, como por ejemplo el ángel custodio, están en el escaloncito más bajo de la jerarquía celestial, mientras que en esta tierra disponemos de la mediación de la jerarquía eclesiástica.
P. Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, enero de 2015
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Anexo
Habiendo individuado la que me ha parecido la tesis central de este artículo, he aquí mi transcripción de este artículo del padre Giovanni Cavalcoli, pero sintetizado en un muy breve esquema según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, que prefiero ofrecer en lengua latina, de manera que pueda ser aprovechado no sólo por los lectores hispanohablantes, sino también por quienes pertenecen a otras tradiciones lingüísticas, particularmente los estudiantes de filosofía y teología.
Articulus unicus
Utrum Maria Sanctissima sit Regina angelorum et universalis gratiarum mediatrix
Ad hoc sic proceditur. Videtur quod Maria Sanctissima non sit Regina angelorum nec universalis gratiarum mediatrix.
1. Quia mediato suprema soli Christo, homini‑Deo, competit, nec alius potest illud locum occupare. Ergo attribuere Mariae mediationem universalem videretur minuere unicum Christi.
2. Praeterea, angeli sunt spiritus puri, hominibus natura superiores. Ergo non videtur quod mulier humana possit esse Regina angelorum, cum hierarchia naturalis eam infra illos collocet.
3. Item, angeli immediate a Trinitate missionem et gratiam accipiunt. Ergo non indigent Maria ut mediatrix, cum ministerium eorum directe a Deo procedat.
4. Denique, Scriptura docet angelos Deo servire et vocem eius obedire. Ergo non est putandum quod Mariae subdantur, cum obedientia eorum soli Creatori debeatur.
Sed contra est quod Scriptura narrat angelum Gabriel annuntiare Mariae maternitatem divinam. Apocalypsis exhibet Mulierem quae draconem vincit et caput serpentis conterit. Ioannes proclamat Verbum caro factum esse per Mariam. Traditio mariana affirmat Mariam esse Reginam angelorum, quia est Mater Christi Regis. Magisterium docet Mariam esse exemplar et typum Ecclesiae, cuius virginitas eam assimilavit puritati spirituum caelestium.
Respondeo dicendum quod Maria Sanctissima est Regina angelorum et universalis gratiarum mediatrix. Ipsa est pura creatura altissima, immediate infra Christum et in ordine ad Christum, sponsa Patris, fecunda Spiritu Sancto, Mater Filii. Inter omnes creaturas humanas, maxima familiaritate cum angelis fruitur, cum ab archangelo Gabrieli annuntiatum sit eius maternitatem divinam. Tribus titulis Regina angelorum est: primo, ut Mater Christi Regis angelorum; secundo, virginitas eius eam assimilavit puritati spirituum caelestium; tertio, specialissima communione cum beatis spiritibus vivit, fecunda Spiritu Sancto.
Maria semper in communione et dialogo cum angelis vixit, eorum ductu et auxilio comitata, et nunc circumdata est universis exercitibus angelicis, qui eam invocant, venerantur et obediunt in eius missione Matris universalis humani generis. Ipsa dulcissima est fidelibus et sanctis angelis, sed terribilis est daemoni et malis, adiuvans fideles insidias detegere et tentationes vincere. Maria est exemplar omnis sanctitatis et universalis gratiarum mediatrix, dum angeli sunt mediatores subordinati, ad mandata Trinitatis et Mariae, quae nihil aliud facit nisi nos ad Patrem, Filium et Spiritum Sanctum ducere.
Ad primum dicendum quod mediato suprema soli Christo competit, sed Maria participat eam ut mediatrix subordinata, virtute maternitas divinae et intimae unionis cum opere Christi.
Ad secundum dicendum quod, quamvis angeli natura superiores sint, Maria gratia et sanctitate superior est, et ideo Regina angelorum est.
Ad tertium dicendum quod angeli missionem a Trinitate accipiunt, sed in oeconomia salutis etiam Mariae subduntur, quae cum Christo in mediatione cooperatur.
Ad quartum dicendum quod angeli Deo serviunt, sed etiam Mariam honorant et obediunt, Matrem Christi Regis, quatenus ipsa est instrumentum et mediatrix salutis.
JG
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