martes, 13 de octubre de 2026

La predicación eclesial hoy (2/2)

¿Debe el Papa responder hoy a las grandes cuestiones doctrinales que inquietan a los fieles o limitarse a acompañar los procesos pastorales? ¿Quién debe esclarecer las controversias sobre la gracia, la predestinación, el pecado original, la salvación, las religiones, el ecumenismo o la moral contemporánea? ¿Puede la Iglesia afrontar las divisiones crecientes sin una palabra clara de su supremo maestro? ¿Existe el riesgo de que los fieles reciban una abundancia de documentos y, sin embargo, permanezcan sin orientación ante los errores más difundidos? En esta segunda parte de su estudio, el padre Giovanni Cavalcoli presenta un amplio repertorio de cuestiones doctrinales que, a su juicio, reclaman una intervención directa del Romano Pontífice, y concluye con una vigorosa llamada a recuperar la función específica de Pedro como maestro universal de la fe, destinado a confirmar a sus hermanos, desenmascarar los errores más graves y guiar a la Iglesia con claridad en medio de las confusiones de nuestro tiempo. [En la imagen: el papa León XIV durante el Ángelus de este domingo 11 de octubre de 2026].

La predicación eclesial hoy

Segunda Parte (2/2)

(Traducción al español de la segunda parte del artículo del padre Giovanni Cavalcoli publicada en su propio blog el 11 de octubre de 2026. Versión original en italiano: https://padrecavalcoli.blogspot.com/p/la-predicazione-ecclesiale-oggi-seconda.html)

Temas acerca de los cuales esperamos la palabra del Papa

Presento una lista de preguntas o de temas acerca de los cuales los fieles comunes esperan de él, y sólo de él, una respuesta.
¿La fe es un conocimiento de cosas verdaderas, es asentimiento intelectual a un conjunto de proposiciones o nociones verdaderas, es asentimiento a contenidos inteligibles abstractos, o es un encuentro concreto, afectivo y personal con Cristo?
¿Las nociones dogmáticas cambian o conservan siempre su significado, aun haciéndonos conocer cada vez mejor la misma verdad revelada? ¿Puede el Papa equivocarse o no cuando enseña a la Iglesia en materia de fe como sucesor de Pedro, aunque no proclame un nuevo dogma?
¿El misterio divino es tiniebla total o es luz para nuestro entendimiento iluminado por la Palabra de Dios interpretada en los dogmas de la Iglesia? En la experiencia mística, ¿se usan los conceptos o se excluyen? ¿Puede haber una experiencia de Dios sin conceptos? ¿Podemos tener una experiencia de la gracia? ¿Debemos pensar a Dios en el horizonte del ser o en el del bien? ¿Dios es simplemente el ser o es el ente supremo? ¿En qué consiste la visión beatífica? ¿Existe sólo Dios o el mundo está fuera de Dios? ¿Decir que Dios es todo equivale a decir que todo es Dios? ¿Las palabras de Ex 3,14 significan simplemente «Yo soy» o quieren decir «Yo-soy-para-vosotros»?
¿Dios es inmutable e impasible o cambia, deviene y sufre? ¿Existe por encima de la historia o existe en la historia? ¿Se encarnó por naturaleza o por libre elección? ¿Necesita hacerse hombre para ser Dios o es Dios también sin el hombre?
¿La misericordia divina es un atributo de la naturaleza divina o del obrar de Dios en favor del hombre? ¿Dios, al encarnarse, se hace historia o permanece de todos modos por encima de la historia? ¿Se hace hombre, un puro hombre, o sigue siendo trascendente respecto del hombre? ¿La naturaleza divina se transforma en la naturaleza humana o permanecen distintas? ¿La Santísima Trinidad obra en el mundo por su esencia o por un acto de libre voluntad?
¿Dios creó el mundo por su esencia o por un libre acto de voluntad? ¿El mundo es creado o producido enteramente por Dios de la nada, o es una aparición de Dios? ¿Es contradictorio, como afirma Severino, admitir una creación de la nada? ¿El mundo procede simplemente de Dios o procede de la nada por obra de Dios?
¿Cómo armonizar en Dios la justicia con la misericordia? ¿La justicia divina coincide con su misericordia? ¿Es verdad o no es verdad que Dios recompensa las buenas obras? ¿Es verdad que Dios no castiga a nadie? ¿Es verdad que la certeza de salvarnos es una verdad de fe? ¿Qué diferencia existe entre la justicia humana y la justicia divina? Cuando Dios nos justifica, ¿cubre solamente nuestros pecados o los borra? ¿Podemos saber si estamos en gracia de Dios y, si es así, cómo lo sabemos? ¿Cómo armonizar la confianza en Dios con el temor de Dios? ¿Sabemos ver su bondad cuando nos prueba y nos castiga? ¿Dios envía sólo alegrías o también sufrimientos?
¿La naturaleza es sólo madre o también madrastra, y por qué? ¿Es falso decir que una calamidad natural es un castigo divino? ¿La Biblia nos explica el origen y el porqué del mal o nos deja en la ignorancia? ¿El diablo es una persona o es simplemente el símbolo del mal? ¿Es falso decir que Dios castiga nuestros pecados en esta vida? ¿Dios perdona a todos o sólo a quienes se arrepienten? ¿Tiene misericordia de todos o castiga a algunos? ¿Salva a todos o sólo a los elegidos? ¿Existen o no condenados en el infierno? ¿Existe la predestinación? Y si existe, ¿qué es?
¿La persona humana es o no una sustancia compuesta de alma espiritual y cuerpo, dotada de la facultad de entender y de querer, de razón, entendimiento, imaginación, emociones y sentidos, hasta la vida vegetativa y el movimiento físico, que le permiten entrar, si quiere y si puede, en relación consigo misma, con Dios, con el prójimo y con la naturaleza, sin por ello ser infinita en todos los aspectos ni agotar su ser en la autoconciencia o en una simple relación con el otro?
¿Tenemos libertad para manipular nuestra naturaleza material como queramos, siendo esta indefinidamente moldeable y carente de estructuras fijas, o posee por voluntad de Dios ciertas inclinaciones y está gobernada por ciertas leyes establecidas por Él, respetando las cuales únicamente podemos determinar a nuestro gusto, mediante el arte y el trabajo, aquello que la naturaleza deja indeterminado?
¿Es verdad lo que dice Enzo Bianchi, que el cristianismo no sabe dar una respuesta al origen y al porqué del mal? ¿Qué es el mal? ¿Qué diferencia existe entre el mal de culpa y el mal de pena? ¿Entre la malicia y la fragilidad? ¿Qué diferencia existe entre el masoquismo y el amor cristiano al sufrimiento? ¿El sacrificio es una autolesión o un acto saludable?
¿El pecado original fue un acto de desobediencia a Dios realizado, bajo la instigación del demonio, por una pareja humana realmente existente, de la cual procede toda la humanidad, de modo que, si existen otros seres humanos en otros planetas, también ellos proceden de esta misma pareja; un acto cuya culpa se transmite por generación a toda la humanidad, causándole un estado de miseria y una inclinación al pecado; o bien este pecado representa la misteriosa tendencia al mal que existe en cada uno de nosotros, procedentes no de una única pareja, sino de varias parejas surgidas independientemente unas de otras a lo largo de la evolución?
¿Qué relación existe entre la gracia y el libre albedrío? ¿La conciencia es la regla de la verdad o está sometida a la verdad? ¿Somos dueños de nuestros actos o es Dios quien mueve nuestra voluntad? ¿Decidimos nosotros nuestro destino o lo decide Dios? ¿Qué es la predestinación? ¿La salvación se obtiene observando los mandamientos o sólo por la gracia? ¿Podemos merecer algo delante de Dios? ¿Somos perdonados de los pecados siempre y en cualquier circunstancia o sólo si nos arrepentimos? ¿Las buenas obras pueden merecer un aumento de la gracia o son solamente efecto de la gracia? ¿Podemos merecer la salvación o ésta es únicamente un don gratuito de Dios? ¿Entramos en el Reino de Dios gratuitamente o sólo pagando un cierto precio? ¿Es mediante la cruz cotidiana como, en Cristo, saldamos nuestra deuda ante el Padre?
Si Cristo es el precio de nuestro rescate, ¿qué necesidad hay de que nosotros paguemos un precio? ¿Qué podemos añadir a lo que Cristo ya ha hecho? Si su sacrificio es suficiente, ¿qué necesidad hay de añadir el sacrificio de la Misa? ¿O acaso Cristo no nos salvó pagando un precio, sino simplemente como ejemplo de mártir? ¿Es verdad o no es verdad que la muerte de Cristo fue querida solamente por quienes lo mataron y no por el Padre? ¿Exigió o no exigió el Padre una satisfacción por la ofensa del pecado? ¿Cristo satisfizo al Padre en nuestro lugar o cada uno de nosotros debe asumir su propia responsabilidad y hacer su parte?
¿La Iglesia es un solo rebaño bajo un solo pastor o una federación de rebaños, cada uno con su propio pastor? ¿El cristianismo posee un primado de excelencia sobre las demás religiones o las religiones constituyen simplemente una colectividad de caminos diversos que todos conducen a Dios? ¿El Dios de los cristianos es el mismo Dios de los judíos y de los musulmanes?
¿Qué diferencia existe entre la evangelización y el proselitismo? ¿La apologética sigue siendo válida o es un método superado? ¿La ascética debe preparar la mística o puede existir una mística sin ascética?
¿El ecumenismo consiste sólo en la alegría de estar juntos admirando las diferencias recíprocas o exige a los católicos un esfuerzo metódico y crucificante, un trabajo asiduo y delicado, de inmensa caridad, paciencia y prudencia, para conducir progresivamente a los hermanos separados a la plena comunión con la Iglesia Romana? ¿Es la Iglesia la que está dividida o son los no católicos quienes se han separado de la Iglesia? ¿Es posible corregir a los herejes?
¿El homosexual posee simplemente una orientación diferente o una orientación contraria a la naturaleza y a los fines de la sexualidad? Respecto de las parejas homosexuales, ¿es bueno limitarse a reconocer lo positivo y bendecirlo o no habrá que encontrar una pastoral que les ayude eficazmente a liberarse de su pecado?
¿Debe el Papa continuar callando acerca de las profanaciones y sacrilegios cometidos por los modernistas en la celebración de Misas inválidas, ocasionadas por ideas heréticas acerca del sacrificio de Cristo, la Eucaristía y el sacerdocio, o es mejor que esclarezca y corrija?
¿La guerra en la vida presente es inevitable o puede evitarse mediante la buena voluntad? ¿Puede existir un motivo razonable para hacer la guerra? ¿Puede Dios querer que un pueblo se defienda u obtenga justicia de otro pueblo mediante el uso de las armas? ¿Qué diferencia existe entre la guerra atómica y la guerra con armas de fuego?
Entre los inmigrantes islámicos, ¿no será conveniente distinguir entre aquellos que llegan por una verdadera necesidad de supervivencia y aquellos que afirman expresamente querer conquistar por la fuerza Europa para el islam?
Finalmente, existen algunos temas bíblicos que hoy los Pastores descuidan sistemáticamente por un temor excesivo a contrariar a los protestantes o a favorecer a los visionarios catastrofistas: las parábolas de los talentos, de los obreros de la viña, de la perla preciosa y de los viñadores homicidas; las palabras de Cristo relativas al castigo infernal; la temática referente al fin del mundo y al juicio universal; la figura del anticristo; los flagelos del Apocalipsis; la batalla final de Cristo contra las potencias del mal; y la condición del varón y de la mujer en la futura resurrección.

Conclusión

Nunca como hoy la Iglesia ha tenido a su disposición instrumentos de comunicación e información tan numerosos y eficaces; nunca como hoy ha poseído tal cantidad de conocimientos en todas las ciencias, incluida la filosofía y la teología; nunca como hoy ha llegado a conocer tanto la índole, las cualidades y los defectos de los diversos pueblos, culturas y religiones de la humanidad; nunca como hoy el Espíritu Santo la ha enriquecido con dones de santidad y de sabiduría.
Cristo y el Espíritu la conservan y la defienden en su misión esencial y en los medios esenciales con los que la han dotado para el cumplimiento de su misión, medios, modalidades y métodos que he expuesto brevemente en este artículo a la luz del Evangelio y de sus enseñanzas, de las cuales hoy la Iglesia ha derivado las del Concilio Vaticano II. Lo que he querido decir en este artículo es sustancialmente lo siguiente:
Es necesario que el Papa retome su papel insustituible de guía suprema de la Iglesia en el campo de la doctrina de la fe, indicándonos cuándo estamos en la verdad y cuándo nos equivocamos, cómo debemos mejorar y cómo debemos corregirnos.
Si esta guía suprema desciende demasiado al nivel magisterial del fiel común, del catequista o del párroco, no hace aparecer la especificidad insustituible y única de su servicio apostólico y no ejerce aquel magisterio único, supremo e infalible que Cristo le confirió solamente a él como guía de la Iglesia y maestro universal de la fe para difundir el Evangelio en el mundo venciendo en todo lugar y siempre el poder de las tinieblas.
El Papa, en cuanto tal, por voluntad de Cristo, debe señalar las metas más importantes de la Iglesia de su tiempo; debe hacer oír su voz en las cuestiones más graves y más difíciles de resolver; debe descubrir y corregir los errores más graves, difundidos e insidiosos, y dejar a los Obispos, a los párrocos, a los educadores, a los misioneros y a los fieles comunes la exposición de la doctrina catequética común ya conocida y el tratamiento de las cuestiones doctrinales y morales de menor importancia, de fácil solución y de difusión limitada.
No es necesario que hable todos los días. Los viajes apostólicos están bien, pero es mejor limitarlos. Los actuales medios de comunicación permiten al Papa hablar a todo el mundo permaneciendo en Roma. Debe mantenerse el uso de las encíclicas, pero es necesario que sean más breves y más incisivas.
Que recupere la práctica de los Papas del período preconciliar: documentos breves, que traten temas y problemas de la máxima importancia, que nadie más en la Iglesia está capacitado para tratar ni es capaz de resolver. Debe recomendar a los más grandes maestros de la fe y poner en guardia frente a los herejes. Esto significa desempeñar el papel de Pedro según lo que Cristo le mandó: «confirma a tus hermanos».

Fin de la Segunda Parte (2/2)

P. Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, 6 de octubre de 2026

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Anexo

Habiendo individuado la que me ha parecido la tesis central de este texto, he aquí mi transcripción de este artículo del padre Giovanni Cavalcoli, pero sintetizado en un muy breve esquema según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, que prefiero ofrecer en lengua latina, de manera que pueda ser aprovechado no sólo por los lectores hispanohablantes, sino también por quienes pertenecen a otras tradiciones lingüísticas, particularmente los estudiantes de filosofía y teología.

Articulus unicus

Utrum elucidatio controversiarum doctrinalium
sit necessaria ad fidei custodiam et Ecclesiae unitatem

Ad hoc sic proceditur. Videtur quod non.
1. Sufficit enim quod fideles fundamentales fidei veritates cognoscant ad salutem consequendam. Ergo non videtur necessarium numerosas controversias doctrinales, quae in Ecclesia disputantur, resolvere.
2. Praeterea, pluralitas opinionum investigationem theologicam et progressum christiani cogitandi fovet. Ergo non videtur conveniens nimiam clarificationem quaestionum controversarum quaerere.
3. Praeterea, difficiliores quaestiones doctrinales propria materia sunt specialistarum et vitam ordinariam fidelium directe non afficiunt. Ergo earum elucidatio ad vitam Ecclesiae specialiter necessaria non videtur.
4. Praeterea, insistentia circa controversias doctrinales divisiones et conflictus generare potest. Ergo concordiam practicam promovere videtur praeferendum antequam differentiae doctrinales resolvantur.

Sed contra est quod Dominus Petro dicit: «Ego autem rogavi pro te ut non deficiat fides tua; et tu aliquando conversus confirma fratres tuos» (Lc 22,32). Ergo ad successorem Petri specialiter pertinet fideles in veritate confirmare, cum dubia, errores et controversiae oriuntur quae Ecclesiae fidem perturbant.

Respondeo dicendum quod claritas doctrinalis fundamentalem exigentiam missionis Ecclesiae constituit, quia fides habet pro obiecto veritatem a Deo revelatam nec integre conservari potest, quando errores, ambiguitates vel incertitudines circa eius essentialia continentur et diffunduntur.
Unde, cum graves controversiae oriuntur de Deo, de Christo, de gratia, de Ecclesia, de salute, de moribus vel de novissimis, non sufficit eiusmodi quaestiones libero disputationi specialistarum relinquere, sed necesse est fidelibus certa criteria praebere quibus veritatem ab errore distinguere possint.
Alioquin fideles manent divisionibus, scandalis et confusionibus expositi, praesertim cum errores late diffunduntur a personis gravis auctoritatis vel per potentissima communicationis instrumenta.
Consequenter, custodia fidei unitatis exigit ut graviores quaestiones doctrinales necessaria auctoritate elucidatae sint, ita ut fideles sciant quid credere debeant, quid respuere et quomodo vitam christianam recte ordinare.

Ad primum dicendum quod fundamentales veritates ad salutem multorum fidelium sufficiunt; Ecclesia tamen officium habet integrum fidei depositum custodiendi atque contra doctrinales deformationes defendendi.
Ad secundum dicendum quod legitima pluralitas theologica locum habet in rebus opinabilibus; non tamen potest extendi ad quaestiones quarum confusio unitatem fidei in periculum adducit.
Ad tertium dicendum quod nonnullae controversiae in ambitibus specializatis oriuntur; earum tamen consequentiae saepe ad universum populum christianum perveniunt.
Ad quartum dicendum quod divisiones non oriuntur ex expositione veritatis, sed principaliter ex erroribus qui eidem contradicunt; unde clarificatio doctrinalis ordinatur ad unitatem restaurandam et non ad eam destruendam.
   
JG

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