¿Puede una doctrina ser “no infalible” y, sin embargo, no estar equivocada? ¿Acaso no resulta contradictorio afirmar que algo es falible y al mismo tiempo inmutable? Esta breve carta abierta del padre Giovanni Cavalcoli al profesor Roberto de Mattei analiza la Instrucción Ad tuendam Fidem del papa san Juan Pablo II y la distingue de la constitución Pastor Aeternus del Concilio Vaticano I, mostrando cómo existen grados de infalibilidad explícita e implícita en las enseñanzas de la Iglesia. ¿Qué entiende el fiel sencillo cuando se le dice que las doctrinas del Concilio Vaticano II “no son infalibles”? ¿No se corre el riesgo de sembrar confusión y debilitar la certeza de la fe? La reflexión invita a repensar el lenguaje y la coherencia con que se transmite la verdad católica, para evitar paradojas que recuerdan a las fórmulas ambiguas de Rahner.
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
domingo, 31 de mayo de 2026
El debate sobre el Concilio. Carta al prof. Roberto de Mattei
Carta al profesor Roberto de Mattei
(Traducción al español de la carta abierta del padre Giovanni Cavalcoli publicada en el blog Riscissa Cristiana el 22 de julio de 2012. Versión original en italiano: https://www.ricognizioni.it/il-dibattito-sul-concilio-una-lettera-di-p-giovanni-cavalcoli-e-la-risposta-del-prof-roberto-de-mattei/)
Estimado Profesor,
Existe un documento del Beato Juan Pablo II, la Instrucción Ad tuendam Fidem de 1998, que contiene un comentario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que actualiza y explica mejor las indicaciones de la constitución Pastor Aeternus del Concilio Vaticano I, acerca de la cuestión de la infalibilidad de las doctrinas.
En primer lugar, no entiendo cómo Ud. sostiene que una doctrina "no infalible" no está necesariamente "equivocada". Si una doctrina no es infalible, quiere decir que es falible o que en el futuro puede ser falible o errónea o falsificada, o cambiada o abrogada. Al menos este es el significado elemental de las palabras, que recabamos del diccionario.
En segundo lugar, la instrucción Ad tuendam Fidem hace una distinción que no se encuentra en la constitución Pastor Aeternus -lo que obviamente no quiere decir que la contradiga- y la distinción es entre declaración de infalibilidad e infalibilidad de hecho. Podríamos decir: infalibilidad explícita e infalibilidad implícita.
La Ad tuendam Fidem sitúa la mencionada declaración de infalibilidad (referencia a la Pastor aeternus) sólo en el grado máximo de autoridad de las doctrinas. Y en esto estamos todos de acuerdo que en el Concilio no existen pronunciamientos a este nivel.
Pero el mismo documento del papa Juan Pablo II establece otros dos grados, los cuales, no por ser inferiores, por esto niegan la infalibilidad, si por infalibilidad se entiende que "no puede estar equivocado ni ahora ni en el futuro".
Es cierto que el documento no pone en juego el término infalibilidad en esos niveles inferiores, sino que usa términos equivalentes: en el segundo grado se habla de "definitividad" o "inmutabilidad", mientras que en el tercero se habla de "verdad". Lo que quiere decir -y esta es la novedad de la Ad tuendam Fidem respecto a la Pastor aeternus- que puede haber una infalibilidad pontificia explícita (primer grado) y otra implícita (segundo y tercer grados).
Ahora bien, dado que también en los grados inferiores se trata de materia de fe, y la autoridad en mérito (pontificia) es evidentemente deputada para tratar de materia de fe, no se ve cómo aquí las enseñanzas podrían ser falibles o falsificables o mutables, lo que simplemente significa que no están equivocadas y en tal sentido son "infalibles", si queremos que las palabras conserven el sentido que nos es dado por el diccionario.
Por lo demás, si se insiste en predicar al pueblo de Dios que las doctrinas del Concilio "no son infalibles", ¿qué entiende el buen católico con su normal buen sentido común basado en el vocabulario sino que son falibles?
¿Le gustaría explicar que las doctrinas del Concilio Vaticano II no son infalibles pero no están equivocadas? Me viene en mente la idea de Rahner que dice que Dios es inmutable, pero es mutable. ¹
P. Giovanni Cavalcoli
Bologna, 22 de julio de 2012
Notas
¹ Nota del traductor: Llama la atención que el padre Giovanni Cavalcoli no tome en cuenta otra sentencia -fundamental en este tema- del Concilio Vaticano I, pero no de la constitución Pastor Aeternus, sino en la constitución dogmática Dei Filius, cap. 3 (De fide), en Denzinger-Hünermann, n. 3012: “Por la fe divina y católica debe creerse todo lo que está contenido en la palabra de Dios escrita o transmitida, y que la Iglesia, sea por juicio solemne, sea por su magisterio ordinario y universal, propone como divinamente revelado.” Esta sentencia muestra que el magisterio ordinario y universal, en cuanto propone verdades reveladas, es también inequívoco, veraz e infalible, y por tanto vinculante para el fiel. De este modo se aclara que no es correcto presentar las enseñanzas conciliares como “no infalibles” en el sentido de falibles o dudosas, pues incluso fuera de las definiciones solemnes, la Iglesia enseña con autoridad divina y con obligación de asentimiento.
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