jueves, 16 de julio de 2026

Una entrevista al padre Giovanni Cavalcoli: El rahnerismo deforma el cristianismo

Esta entrevista de mediados de 2014 al padre Giovanni Cavalcoli nos ofrece una mirada crítica y penetrante sobre la crisis teológica y pastoral en la Iglesia contemporánea. ¿Fue Karl Rahner quien traicionó el verdadero espíritu del Concilio Vaticano II al someter el Evangelio a la modernidad? ¿Existe un “magisterio paralelo” que pretende sustituir la voz auténtica de Roma? ¿No son acaso las herejías siempre las mismas, aunque reaparezcan con nuevos nombres y máscaras? ¿Qué significa realmente el Concilio Vaticano II: un super‑dogma para los modernistas, un super‑conciliábulo para los lefebvrianos, o la legítima continuidad de la Tradición para los católicos fieles? ¿Qué consecuencias tiene el relativismo teológico de figuras como Kasper en el ecumenismo y en la vida de la familia cristiana? Las palabras del docto teólogo dominico nos invitan a reflexionar sobre la fidelidad al Magisterio, la permanencia de la verdad de fe y la esperanza en que el Papa confirme los valores esenciales de la Iglesia frente a las tensiones del mundo moderno.

El rahnerismo deforma el cristianismo
Entrevista de Cooperatores Veritatis

(Traducción al español de la entrevista al padre Giovanni Cavalcoli publicada en la web Cooperatores Veritatis el 15 de agosto de 2014. Versión original en italiano: https://cooperatores-veritatis.org/2014/08/15/p-cavalcoli-il-rahnerismo-deforma-il-cristianesimo/)

Rev. P. Giovanni, en primer lugar, le agradecemos por habernos concedido esta entrevista. Nos gustaría comenzar hablando del pensamiento teológico de Karl Rahner, del cual usted es uno de los principales estudiosos a nivel mundial. Puede explicar, en la medida de lo pueda ser posible en una entrevista, cuál es el "error" más peligroso y dañino del pensamiento del jesuita alemán?

Rahner ha intentado proponer un nuevo modo de vivir el catolicismo presentándolo como la realización de las indicaciones del Concilio Vaticano II. En realidad, Rahner ha malentendido en sentido modernista los impulsos del Concilio, el cual ha intentado proponer el Evangelio al mundo moderno y modernizar nuestro vivir católico, pero asumiendo de la modernidad sólo lo bueno, es decir, lo que es compatible con el Evangelio. En cambio, Rahner ha hecho una labor al revés: ha tomado del Evangelio sólo lo que es compatible con la modernidad. El resultado desastroso, aunque también seductor, ha sido el de asumir la modernidad en bloque, a-críticamente, como si la modernidad fuera el criterio absoluto de la verdad, olvidando que la verdad absoluta no es la modernidad sino Cristo. De este modo, su falso criterio lo ha conducido a traicionar a Cristo, para ceder a los errores de la modernidad.

El "magisterio paralelo". El obispo Mons. Athanasius Schneider ha declarado recientemente que la crisis en la Iglesia se debe al hecho de que la llamada "pastoral post-conciliar" ha abandonado el cristo-centrismo, para dar paso al antropocentrismo. ¿Existe quizás una especie de "magisterio paralelo" escondido en la "nueva pastoral"?

La expresión "magisterio paralelo" fue acuñada por Pablo VI para significar una corriente de teólogos modernistas, los cuales, en lugar de estar sujetos al Magisterio oficial de la Iglesia y al Papa, pretendían avanzar por cuenta propia, no en obediencia al Magisterio, sino paralelamente al Magisterio, con el resultado inevitable que, descuidando los criterios de su labor teológica sobre la pureza de la doctrina evangélica, que sólo Roma puede asegurar, se han permitido ser seducidos por los errores de la modernidad. La obra del teólogo es muy valiosa, pero sólo en cuanto se mantiene en comunión con la Iglesia y con el Papa, dispuesto eventualmente a dejarse corregir por el Magisterio, en caso de caer en el error.

El cardenal Bertone, cuando todavía era Secretario de Estado de S.S., dijo que las herejías son siempre las mismas, pero que retornan con diversos nombres y máscaras. ¿Usted qué piensa sobre ello?

Las herejías se asemejan a los males del cuerpo: así como los órganos son siempre los mismos y cada órgano está sometido a un cierto número de problemas, también las enfermedades son siempre las mismas. De manera parecida sucede con las herejías, en cuanto los variados aspectos de la vida del espíritu son siempre los mismos en todos. Sin embargo, como cada tanto sucede que se descubre una nueva enfermedad, de parecida manera sucede que surge alguna nueva herejía, causada por el surgimiento de un nuevo aspecto de la vida del espíritu. Por ejemplo, hoy que se sabe claramente que la Biblia enseña la igual dignidad del varón y la mujer, sería herético que se la negase, mientras que en un tiempo en que de buena fe se creía de modo diferente, no nos dábamos cuenta de que íbamos contra la fe. Esto, por supuesto, no quiere decir que la fe haya cambiado, porque la Iglesia jamás había declarado doctrina de fe la superioridad del varón, sino que se trataba de una simple opinión humana comúnmente difundida.

Vaticano II, el Concilio de la discordia. La manzana de la discordia, durante los últimos 50 años, es el Concilio Vaticano II. Para los modernistas es un super-dogma, para los tradicionalistas un super-conciliábulo. Para los católicos sin adjetivos, el 21° Concilio de la Iglesia, ¿qué significa?

En realidad, los modernistas no creen en los dogmas, porque niegan su inmutabilidad. Ciertamente, para ellos el Concilio no se toca, pero sólo en cuanto ellos invocan para sí mismos su interpretación, rechazando aquella hecha por el Magisterio. Por consiguiente, para ser más exactos, deberíamos decir que para ellos, más que un "super-dogma", es un ídolo que ellos, por otro lado, también manipulan como se les antoja y les guste. Ellos no permiten que otros hagan ninguna observación al Concilio, pero ellos se permiten hacer las que reflejan su modernismo. El Concilio causa horror a los lefebvrianos, no a los sanos tradicionalistas, como lo era por ejemplo el Siervo de Dios padre Tomás Tyn, OP. La diferencia entre los primeros y los segundos está en el hecho que estos últimos saben armonizar la Tradición con las novedades doctrinales del Concilio, las cuales, como ha dicho Benedicto XVI, están en continuidad con la Tradición. El Concilio puede tener alguna cosa criticable en las disposiciones pastorales, pero no en las doctrinales-dogmáticas, porque en ellas la Iglesia no se equivoca.

Kasper, si esto es ser buen teólogo… Recientemente, algunos de sus cofrades americanos, publicaron en el mensual "Nova et Vetera", un bellísimo estudio en respuesta al llamado "teorema Kasper" sobre la familia, presentado por el cardenal alemán al consistorio en febrero pasado. ¿Cuál es su opinión, como teólogo dogmático, sobre esa famosa relación?

Confieso que no he estudiado con suficiente atención ese documento, por lo que no me siento en la posibilidad de hacer un juicio seguro. Conozco sin embargo la cristología de Kasper, la cual por desgracia no tiene suficientemente en cuenta la inmutabilidad de la verdad de fe, hasta el punto de afirmar que Dios al encarnarse ha "cambiado", lo cual es una verdadera y propia herejía. Por lo demás, también es escéptico frente a algunos de los milagros de Cristo, como por ejemplo el de la multiplicación de los panes y el de los cerdos endemoniados. No es prudente. Además, en su larga actividad en la dirección de las actividades ecuménicas de la Iglesia, siempre ha sido demasiado indulgente con los protestantes, como si sus herejías no se hubieran vuelto a difundir, y el Concilio de Trento se hubiera equivocado al condenarlas. Lo cual es absolutamente falso y ha provocado la cripto-conversión de muchos católicos al protestantismo, en lugar de conducir a Roma a los protestantes. Por lo cual no me sorprendería encontrar, como me ha sido señalado por amigos, este relativismo historicista también en el mencionado documento.

La opinión pública mundial tiene muchas expectativas sobre los dos sínodos sobre la familia deseados por el papa Francisco. ¿Qué deben esperar los católicos?

Deben esperar la confirmación de los esenciales e inmutables valores cristianos de la familia como unión estable y exclusiva entre un varón y una mujer dirigida a la procreación y la educación de la prole y a la reciprocidad en el amor. Podemos además esperar algunas indicaciones práctico-pastorales sobre cómo afrontar y tratar situaciones anómalas de variado género (convivencia, parejas homosexuales, separadas, divorciados vueltos a casar, etc.) en conformidad a las necesidades modernas de la misericordia y la justicia, así como a la dignidad del sacramento del matrimonio y de la Eucaristía.

La renuncia de Benedicto XVI. Por último, le pedimos un comentario sobre una frase -repetida varias veces- por Benedicto XVI en los días inmediatamente posteriores al anuncio de su renuncia al ministerio petrino: "Restituyo la Iglesia a Cristo".

En mi opinión, intentaba decir esto: "Cristo me había dado su Iglesia para guiarla en su nombre. Debido a que he renunciado a este encargo, la restituyo a Aquel que me la había dado".

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