¿Puede una máquina ser consciente de sí misma? ¿No es acaso un paso más en el viejo sueño prometeico de confundir materia y espíritu? ¿Qué significa atribuir autoconciencia a un artefacto, como si el hombre tuviera poder divino para suscitar vida y espíritu en la máquina? ¿No estamos repitiendo las ilusiones del idealismo y del materialismo, que terminan en la magia y en la gnosis? Este artículo del docto teólogo dominico padre Giovanni Cavalcoli desenmascara la sensacional noticia de quienes creen que la inteligencia artificial pueda ser sujeto espiritual, y recuerda que sólo el hombre, compuesto de alma y cuerpo, puede ser verdaderamente consciente de sí mismo.
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
jueves, 26 de marzo de 2026
Noticia espectacular: la máquina puede poseer la autoconciencia
Noticia espectacular:
la máquina puede poseer autoconciencia ¹
(Traducción a la lengua española del artículo publicado por el padre Giovanni Cavalcoli el 4 de junio de 2023 en su propio blog. Versión original en italiano: https://padrecavalcoli.blogspot.com/p/notizia-strepitosa-la-macchina-puo.html)
A pocos días de la noticia dada por el Avvenire sobre la espiritualidad de la inteligencia artificial, a la que dequiqué un comentario en este blog, he aquí que hoy aparece un paso más hacia adelante en el proyecto del transhumanismo: el articulista, Eugenio Raimondi ² se pregunta: "¿En qué medida es consciente la Inteligencia Artificial?". Por consiguiente, no se pregunta si puede o no puede ser consciente. Sino que el articulista da por descontado que lo sea, y simplemente se pregunta cuánto puede serlo.
¿Por qué un paso hacia adelante? Porque es evidente que allí donde existe el intelecto, también existe la conciencia y la auto-conciencia. Una vez que nosotros admitimos la existencia de un sujeto intelectual, o sea espiritual, se sigue lógicamente que este sujeto cumplirá los actos del espíritu, entre los cuales se encuentra indudablemente la reflexión, la toma de conciencia del contenido de la conciencia adquirida y por tanto, en última instancia, la toma de conciencia del propio yo o, como se la llama, la autoconciencia.
Sin embargo, podríamos preguntarnos: ¿cómo hace el hombre para construir máquinas auto-conscientes? La cosa no es difícil de imaginarse, donde asumimos la concepción cartesiana del hombre, explicitada en sus últimas consecuencias, las cuales llegan a concebir al hombre como dotado de un poder divino para suscitar técnicamente la vida y el espíritu en la máquina y para elevarse a sí mismo a lo divino partiendo de la materia. Es lo que el papa Francisco llama pelagianismo.
Se trata, en sustancia, del desarrollarse de dos filones de pensamiento y de dos líneas de acción, de dos corrientes práctico-operativas, las cuales, partiendo de Descartes respectivamente de la res cogitans y de la res extensa, proceden paralelamente permaneciendo a la vez separadas y interconectadas: la corriente idealista del espíritu que produce la materia y la corriente de la materia que se eleva a espíritu.
El filón idealista del ser como ser pensado, del espíritu que se hace materia, nos recuerda los nombres de Leibniz, Berkeley, Spinoza, Wolff, Kant, Fichte, Schelling, Hegel, Gentile y Severino.
El filón materialista del hombre-máquina y del hombre-animal es el que nos recuerda los nombres de Thomas Hobbes, Pierre Gassendi, Locke, Giordano Bruno, Hume, Lamettrie, d'Holbach, Comte, Darwin, Spencer, Nietzsche y Teilhard de Chardin.
En uno y otro caso tenemos reasumido en el pomposo yo trascendental de Husserl y de Rahner, el antiguo sueño de la magia ampliamente cultivado en la Cábala y en la teurgia neoplatónica y hermética del hombre prometeico de Pico della Mirandola y de los magos renacentistas, el hombre que domina la materia a la par de Dios o se eleva a sí mismo al poder de Dios a partir de la materia, sueño retomado por el esoterismo gnóstico masónico, todo ello basado en una sustancial confusión entre materia y espíritu, del espíritu que se hace materia y de la materia que se hace espíritu.
¿Quién es el que puede tomar por buena y al pie de la letra la sensacional noticia del Avvenire? ¿Acaso los católicos? ¿Pero Avvenire está seguro de que tomarán los católicos por buena esta noticia? ¿O cuál es el concepto que tiene el Avvenire del calificativo de "católico"? ¿En qué sentido son católicos los lectores del Avvenire? ¿De dónde saca Avvenire la cualificación de "católico"? Ciertamente no de lo que se recaba del Catecismo de la Iglesia Católica. Entonces, ¿de dónde saca la cualificación? ¿De algún documento Conferencia Episcopal Italiana? Pero me parece que se trate de católicos. Entonces, ¿de dónde la saca?
P. Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, 4 de junio de 2023
Notas
¹ Los anteriores artículos del padre Giovanni Cavalcoli acerca de la cuestión de la inteligencia artificial, que han sido traducidos al español en este blog, han sido los siguientes: Sobre la cuestión de la inteligencia artificial, El software de computadora y el cerebro humano e Ideas delirantes sobre la inteligencia artificial.
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