¿Puede una máquina convertirse en persona, hablar, razonar y hasta enseñar teología? ¿No es acaso un grave equívoco confundir el espíritu con la materia y atribuir a la computadora facultades propias del alma? ¿Qué sucede cuando la imaginación sustituye al método racional y se pretende que el pensamiento nazca de la fisiología o de los circuitos electrónicos? ¿No estamos repitiendo viejos errores de Locke, Berkeley y Descartes, que terminan en el materialismo de Marx y en la idolatría del golem? Este artículo del padre Giovanni Cavalcoli desenmascara las ilusiones de quienes sueñan con “superinteligencias” y recuerda que sólo el hombre, compuesto de alma espiritual y cuerpo, puede ser sujeto de verdadera inteligencia, mientras que la máquina permanece siempre esclava de la materia.
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
miércoles, 25 de marzo de 2026
Ideas delirantes sobre la inteligencia artificial
Ideas delirantes sobre la inteligencia artificial ¹
(Traducción a la lengua española del artículo del padre Giovanni Cavalcoli publicado en su propio blog el 2 de junio de 2023. Versión original en italiano: https://padrecavalcoli.blogspot.com/p/idee-deliranti-circa-lintelligenza.html)
Si no disciplinamos nuestros pensamientos
nos convertimos en esclavos de la materia
Dedicado a mi computadora, en signo de gratitud
por sus óptimas prestaciones y su fidelidad
Predicciones de pesadilla
Hubo un tiempo en que la tercera página de los diarios daba la medida del nivel de cultura inspiradora del propio periódico. Desde hace algún tiempo, por desgracia, el diario Avvenire, que ostenta el nombre de "católico", a menudo no demuestra estar a la altura de su declaración de intenciones, sino que de hecho la traiciona gravemente difundiendo ideas contrarias a una auténtica visión católica de hombre y de la vida.
Es el caso de Avvenire del pasado martes 30 de mayo, que presenta en la tercera página un artículo de Mathias Risse ², ya de título extremadamente significativo: "Las superinteligencias artificiales pueden decidir eliminarnos", donde evidentemente a las simples máquinas se atribuye un poder de decisión que supone en el agente la posesión del libre albedrío, que una máquina está muy lejos de poseer.
Quien luego lea el artículo se dará cuenta que el autor habla de estas máquinas, las así llamadas "inteligencias artificiales", como si fueran personas, lo que supone la incapacidad de distinguir el espíritu de la realidad material. Se atribuyen a la máquina facultades espirituales. Esto implica la idea de que el hombre pueda construir artificialmente sujetos espirituales. Por lo tanto, según el módulo del idealismo, se supone una concepción del hombre dotado de poderes divinos, o bien de un poder mágico para animar una máquina, a semejanza del antiguo modelo cabalístico de la construcción del golem.
Al mismo tiempo, este proyecto demuestra claramente una perspectiva ética materialista, la cual no da en absoluto el primado a los valores del espíritu, sino que concentra su atención en los productos de la técnica, de por sí ordenados a goces físicos, como si la fruición de la prestación de las máquinas fueran el non plus ultra de las aspiraciones del espíritu humano.
Risse juzga "extremadamente probable que exista vida inteligente en el universo además de la de la Tierra", para extraer de esta teoría que el hecho de que no tengamos señales de ello dependería del hecho de que según él "la vida inteligente en un planeta muere antes de poderse poner en contacto con la vida inteligente en otros planetas. Esto a su vez podría ser debido al hecho de que la tecnología (un producto de la inteligencia) genera dinámicas que terminan por cancelar por completo la vida inteligente".
He demostrado en precedentes artículos en mi blog que la tesis de la existencia de extraterrestres concebidos como sujetos corpóreos inteligentes similares a nosotros no nos es permitida por la revelación bíblica del pecado original y por la unidad específica del género humano, fundamento de la igualdad humana y objeto de una concepción unívoca y no analógica de la naturaleza humana.
De hecho, hablar de sujetos similares a nosotros, que no son seres humanos idénticos a nosotros, de nuestra misma especie, rompe la universalidad de la naturaleza humana, la divide en dos analogados y genera el racismo. Entonces no me detendré a rebatir esto que Risse recaba de su tesis, tan evidente es su absurdoidad, efecto de una mentalidad materialista.
Pero la cuestión no termina aquí. Al mismo tiempo, la visión del articulista se complica y se convierte en aún más delirante, cuando plantea la hipótesis de que estas máquinas, perfeccionándose y potenciándose con su propia iniciativa, sus propias fuerzas y recursos, devienen capaces de "elaborar un lenguaje vocal natural", como para decir adquirir la capacidad de hablar y de conversar propia de la naturaleza humana.
De tal modo, según el articulista, estas máquinas asombrosas estarían iniciando la "realización de las prestaciones humanas en todos los sectores", y añade: "una vez que la Inteligencia Artificial general sea más inteligente que nosotros, podría producir algo más inteligente que ella misma". Podríamos, en definitiva, esperarnos la producción de una nueva Summa Teológica más avanzada que la de santo Tomás de Aquino, quizás utilizando las sugerencias provenientes de la filosofía trascendental de Karl Rahner.
Pero he aquí otra perla del artículo, quizás la más hermosa: "La relación entre mente y cuerpo es poco comprendida, tanto que no tenemos una respuesta generalmente aceptada a la pregunta de si las máquinas, además de ser inteligentes, serán también conscientes. Tampoco está claro si una combinación de inteligencia y de conciencia pueda darles también otra cosa que los seres humanos valoran mucho: la racionalidad práctica, la capacidad de expresar juicios evaluativos de modo sensible al contexto".
Como para decir que, dado que aún no se ha aclarado del todo la cuestión de si los divorciados vueltos a casar puedan acceder a los sacramentos, podríamos consultar a una "super-inteligencia artificial", obviamente benévola hacia nosotros y que, por lo tanto, no sea movida por las intenciones hostiles temidas por el articulista.
Como vemos, terminamos en el ridículo, pero en sí la cuestión es trágica, porque Risse no está bromeando, sino que habla en serio. De un caso como el suyo vemos entonces cuán efectivamente importante sea aclarar la relación entre alma y cuerpo, mente y cuerpo, entre el pensamiento y las funciones cerebrales, entre espíritu y materia, entre viviente y no viviente, entre producción tecnológica y generación biológica, entre hombre y máquina, entre hombre y naturaleza, entre hombre y bienes materiales.
Un método incorrecto lleva a resultados incorrectos
Las extravagantes ideas de Risse son el resultado del uso de un método equivocadísimo para abordar las gravísimas cuestiones que nos propone: las prestaciones posibles de las computadoras electrónicas en relación con las necesidades y con los fines de la actividad humana y de su bienestar. De hecho, Risse, en lugar de proceder mediante ese método racional y objetivo que es exigido por la naturaleza de los argumentos, da rienda libre a la imaginación creativa como si se tratara del fantasear de un poeta o de un soñador, moviéndose así completamente fuera de la realidad.
Si nos detenemos en la imaginación, no se alcanza a captar la verdadera naturaleza de la inteligencia, aunque solamente sea la inteligencia animal, porque para captar su acto inmaterial, es necesario abstraer totalmente de la materia, incluso hasta la materia imaginable, y es necesario entrar en el campo de lo puro inteligible.
No se debe pensar que el abstraer, como ocurre en este campo, nos aleja de la realidad. Por el contrario, es un imaginar del tipo usado por Risse que aleja de la realidad, porque el intelecto en su operar abstractivo con el cual capta la verdad de sí mismo y por tanto de la persona, sujeto del entender, trasciende verdaderamente la materia e intuye verdaderamente el espíritu.
Hablar de inteligencia y no saber qué es el espíritu, quiere decir no saber qué es la inteligencia y confundirla con la actividad transitiva electromagnética del computer. El pensamiento no es efecto de la fisiología del cerebro, sino del espíritu. El pensamiento nace del alma. El computer no tiene un alma. Su forma no es un alma, es decir, la forma sustancial del viviente, sino solo un orden de partes materiales artificialmente conectadas entre sí, mantenidas juntas por fuerzas físicas concurrentes a la realización del fin de la máquina.
Se comprende entonces cómo Risse cae en los más graves equívocos: la máquina deviene para él una verdadera y propia persona, como en las películas para niños: habla, dialoga, discute, juega, decide, aconseja, razona, objeta, moraliza, corrige las costumbres, ilumina la mente, induce a la voluntad, exhorta a la virtud, enseña filosofía, metafísica, religión y teología, premia y amenaza castigos. Por el contrario, si la máquina es una persona, nos podemos preguntar qué es la persona para Risse.
Por cuanto respecta a los problemas que nos ocupan, lo esencial a entender es que el conocer es una actividad inmaterial y por lo tanto es erróneo creer con John Locke que la materia pueda pensar. Por el contrario, la existencia del pensar y sus manifestaciones en el lenguaje es la prueba de la existencia en nosotros de un poder superior a la materia, que es el del espíritu y el de la inteligencia.
Al mismo tiempo, es falsa la exaltación del espíritu hecha por Berkeley al reducir la materia a lo simplemente pensado por el espíritu. En efecto, si la materia es pensamiento, o si todo es pensamiento, como dice Gentile, sucederá que el pensamiento es materia, y he aquí que surge la materia o la máquina pensante de Locke y de Risse. He aquí el golem de la Cábala.
Descartes está en el origen tanto del idealismo como del materialismo
En el origen de esta materialización del pensar y del espíritu y de esta disolución del sentido en el intelecto y de la materia en el espíritu está Descartes con su concepción del yo-espíritu con la idea innata de la materia y del cuerpo como res extensa, es decir, como pura entidad geométrica, por lo tanto abstraida de lo concreto de la corporeidad real sensible.
Además, Descartes funda esta su concepción, sobre el reducir el sentir al entender. Pero he aquí una vez más la venganza del sentido: si el entender es sentir, si el sentir es la idea del sentir, el intelecto se rebaja en el sentido, el espíritu se disuelve en la materia y tenemos la gnoseología empirista de Hume, la intelección reducida a sensación, así como subsecuentemente la visión materialista de la realidad de Marx, donde hablar del primado del espíritu sobre la materia es vano idealismo, mientras que el espíritu no es más que una superestructura de la materia.
La expresión "inteligencia artificial" ha entrado en el uso y debemos resignarnos a usarla, pero es profundamente errónea y favorece los crasos errores de Risse. La actividad del computer o, como dicen mejor los franceses, del ordinateur, no es en absoluto una actividad intelectual, para la que se necesita la persona y ciertamente no basta la máquina.
La calculadora electrónica, sirviéndose de signos o de una simbología convencional, calcula, elenca, enumera, registra, recoge datos, los ordena, informa, evalúa, propone alternativas y posibilidades, acepta, rechaza, objeta, advierte, responde a preguntas, juega, cuenta, hace preguntas, instruye; pero todo ello no como efecto de una libre voluntad o iniciativa y de una conceptualización deductiva o inductiva responsable, sino en virtud de mecanismos deterministas matemáticamente formalizados, previamente insertados y activados por la iniciativa y por el control humano o por el constructor o fabricante o programador de la máquina y alimentados eléctricamente.
La impresionante ignorancia que demuestra Risse, solicitado por una parte por la soberbia de las pretensiones mágicas del idealismo y por otra parte atraído por las miras hedonistas del materialismo, sin alcanzar a encontrar una mediación entre las dos instancias, no es sólo suya, sino que hoy en día está difundidísima.
En realidad, los problemas milenarios que él pone en escena, han comenzado a tener su solución desde los tiempos de Platón y de Aristóteles; tal solución está presente en la concepción bíblica del hombre como sustancia viviente compuesta de alma espiritual y cuerpo. Esta concepción ha sido aclarada en los siglos medievales y modernos por la filosofía escolástica que encuentra su supremo maestro en santo Tomás de Aquino, quien siempre ha sido recomendado por los Papas, sin excluir al papa Francisco. Se ve que Risse está bajo la influencia conjunta del idealismo y del materialismo.
Naturalmente, la tarea para el hoy es una seria colaboración entre filósofos y científicos a fin de aclarar cómo hoy el hombre debe comportarse frente a la maravillosa y potentísima tecnología que él mismo con su genio ha inventado, renunciando a cualquier ambición mágica o prometeica de sustituirse a Dios en el dominio de la materia y de la naturaleza, pero también comprometiéndose a hacer que su espíritu, iluminado por la Palabra de Dios, sostenido por la gracia, fortalecido por el impulso del Espíritu Santo, curado y liberado por la misericordia de Dios, no se deje dominar por las máquinas y que no se convierta en esclavo de la carne, sino, avanzar en la historia, en la fraterna comunión de los espíritus, hacia siempre nuevos descubrimientos, invenciones y utilizaciones tecnológicas para la conquista de un bienestar cada vez mayor en la tierra, como anticipo y pregustación de la ciudad celestial.
P. Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, 31 de mayo de 2023
Notas
¹ Los anteriores artículos del padre Giovanni Cavalcoli acerca de la cuestión de la inteligencia artificial, que han sido traducidos al español en este blog, han sido los siguientes: Sobre la cuestión de la inteligencia artificial y El software de computadora y el cerebro humano.
_________________________
Anexo
Habiendo individuado la que me ha parecido la tesis central de este texto, he aquí mi transcripción de este artículo del padre Giovanni Cavalcoli, pero sintetizado en un muy breve esquema según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, que prefiero ofrecer en lengua latina, de manera que pueda ser aprovechado no sólo por los lectores hispanohablantes, sino también por quienes pertenecen a otras tradiciones lingüísticas, particularmente los estudiantes de filosofía y teología.
Articulus unicus
Utrum intelligentia artificialis veram intelligentiam constituat
Ad hoc sic proceditur. Videtur quod intelligentia artificialis veram intelligentiam constituat.
1. Quia machinae perfectae possent acquirere linguam naturalem et praestare opera humana in omnibus campis.
2. Praeterea, intelligentia artificialis homine superior posset aliquid producere se ipsa sapientius, etiam opera sancti Thomae superans.
3. Item, quidam dicunt machinas posse fieri conscias et capaces rationalitatis practicae, exprimendo iudicia aestimativa contextui sensibilia.
4. Denique, objici potest quod progressus technologicus, semper velocior, attingere possit gradum cogitationis humanae et sic machinas cogitantes construere.
Sed contra dicitur in Scriptura: simulacra habent manus et non palpabunt. Et sanctus Thomas docet animam esse formam substantialem viventis, principium spirituale quod materiam transcendit.
Respondeo dicendum quod intelligentia artificialis veram intelligentiam non constituit. Cognoscere est actus immaterialis, et erroneum est credere materiam posse cogitare. Existentia cogitationis et eius manifestationes in sermone probant in nobis esse potestatem superiorem materiae, quae est spiritus et intelligentia. Machina caret anima et eius forma non est forma substantialis viventis, sed solum ordo partium materialium artificiose connexarum.
Idea attribuendi facultates spirituales machinis ex erroribus philosophicis orta est. Locke putavit materiam posse cogitare; Berkeley materiam ad cogitatum redegit, incidens in idealismum qui in materialismum desinit; Descartes, materiam ut puram extensionem concipiens et sensum ad intellectum redigens, viam aperuit tam idealismo quam materialismo. Inde sequuntur empirismus Hume et visio materialistica Marx, ubi spiritus non est nisi superstructura materiae.
Actio computatorii, quamvis possit calculare, registrare, ordinare, informare et respondere, non est intellectualis, sed mechanica et deterministica, ab homine dependens. Machina non ratiocinatur nec iudicat, sed obedit mechanismis mathematicis formalizatis, a programmatore insertis et electricitate alimentatis. Vera solutio est conceptio biblica et scholastica hominis ut substantia vivens ex anima spirituali et corpore composita, a Platone et Aristotele illustrata et a sancto Thoma consummata. Ergo intelligentia artificialis veram intelligentiam non constituit.
Ad primum dicendum quod lingua naturalis et opera humana requirunt animam et spiritum, quae machina non habet.
Ad secundum dicendum quod nulla machina potest opera intellectus humani superare, quia autocoscientia et libertate caret.
Ad tertium dicendum quod conscientia et rationalitas practica sunt actus spiritus, materiae et mechanismis inaccessibiles.
Ad quartum dicendum quod progressus technologicus, quamvis rapidus, numquam machinam cogitantem producere poterit, quia cogitatio est actus spiritus et non materiae. JG
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