jueves, 11 de junio de 2026

El padre Morselli comenta a Mons. Athanasius Schneider. Un comentario mío al comentario (2/2)

La Fraternidad San Pío X pretende congelar la autoridad magisterial en 1962, negando las doctrinas conciliares y posconciliares que son verdaderas y vinculantes. Mons. Schneider y Don Morselli incurren en el grave error de acusar al Concilio, al Magisterio papal y al Novus Ordo de ambigüedad y defectos doctrinales. Pero la comunión con el Papa exige aceptar íntegramente las enseñanzas del Concilio Vaticano II y del Magisterio sucesivo. Rechazarlas es situarse fuera de la Iglesia. Una comunidad nacida en oposición al Concilio y que persiste en acusar de modernismo a los Papas no puede llamarse humilde ni estar en comunión. Si esto no es cisma, ¿qué es el cisma? [En la imagen: Don Alfredo Morselli].

Don Morselli comenta a Mons. Schneider
Un comentario mío al comentario

Segunda Parte (2/2)

(Traducción al español de la segunda parte del artículo del padre Giovanni Cavalcoli, publicada en su blog el 11 de junio de 2026. Versión original en italiano: https://padrecavalcoli.blogspot.com/p/don-morselli-commenta-mons-schneider-un_01628706885.html)

Don Alfredo Morselli ha comentado una reciente declaración de Mons. Schneider relativa a la próxima ordenación episcopal programada por la FSSPX.
Considerando la importancia del evento, he pensado comentar a mi vez:
A) tanto las palabras de Mons. Schneider (Primera Parte)
B) como las observaciones de Don Morselli (Segunda Parte).

B) Del texto de Don Alfredo Morselli

1. Mons. Schneider: "Hoy, sin embargo, para estar en plena comunión con la Santa Sede, es necesario aceptar aquellas afirmaciones y aquellas enseñanzas del Concilio Vaticano II que son de naturaleza pastoral y ciertamente no definitivas en términos de naturaleza magisterial. Esto plantea una cuestión importante: ¿por qué la aceptación incondicional de los textos del Concilio Vaticano II se presenta como una conditio sine qua non para la plena comunión con la Santa Sede, mientras que no existe ningún requisito análogo respecto a las enseñanzas pastorales, disciplinarias o no definitivas de los veinte Concilios ecuménicos precedentes?"
Don Morselli: “No compartible: en el protocolo de acuerdo firmado por Mons. Lefebvre en 1988, y luego incumplido, nunca se pidió la aceptación incondicional de los textos del Concilio Vaticano II: en efecto, en el § 3), el protocolo dice:  
'En lo que respecta a algunos puntos enseñados por el Concilio Vaticano II o relativos a las reformas sucesivas de la liturgia y del derecho, que nos parecen difícilmente conciliables con la Tradición, nos comprometemos a tener una actitud positiva de estudio y de comunicación con la Sede Apostólica, evitando toda polémica'.”

Estimado Don Alfredo, el protocolo de 1988 fue superado por las famosas e importantísimas palabras que yo he citado varias veces, de Benedicto XVI, dirigidas a la Fraternidad, advirtiéndola que si quería estar en plena comunión con la Iglesia, debía aceptar las doctrinas del Concilio.

2. Mons. Schneider: "Es inequívocamente evidente que quienes han tenido poder administrativo en la Santa Sede en las últimas décadas, y lo tienen todavía hoy, exigen de la FSSPX, como conditio sine qua non para la plena comunión con la Santa Sede, la aceptación del clima de hecho de ambigüedad y relativismo doctrinal y litúrgico, que ha alcanzado su apogeo con el actual, extremadamente confuso, proceso sinodal en toda la Iglesia".
Don Morselli: "El problema que debe afrontar la Fraternidad San Pío X no es difícil de comprender. La Santa Sede requiere que la FSSPX acepte, sin objeciones sustanciales, algunos enseñanzas objetivamente ambiguas e indefinidas del Concilio Vaticano II, declaraciones ambiguas del magisterio papal posconciliar y defectos doctrinales y rituales objetivos en el Novus Ordo. Y sin embargo, Dios nunca ha exigido la aceptación de doctrinas poco claras o formuladas de modo ambiguo, y en el curso de su historia la Iglesia siempre ha actuado en consecuencia."

Observo a Don Morselli que él se equivoca, junto con Mons. Schneider, al acusar: a) al Concilio de contener “algunas enseñanzas objetivamente ambiguas”, b) al Magisterio Papal posconciliar de haber hecho “declaraciones ambiguas”, c) al Novus Ordo de contener defectos “doctrinales y rituales”.

3. Mons. Schneider: "... la afirmación de la Lumen Gentium n.16 según la cual los musulmanes, junto con los católicos, «adoran al único y misericordioso Dios».
Don Morselli: “No compartible: el texto latino es nobiscum Deum adorant unicum, es decir, como nosotros son monoteístas: unicum no significa el mismo, no es eundem, es unicum.”

Estimado Don Alfredo, el Concilio, cuando dice que nosotros y los musulmanes adoramos a un único Dios, quiere decir que nuestro Dios es el mismo que el suyo, es decir, es el mismo Dios, no es otro Dios.
La diferencia está en el hecho de que nosotros, gracias a nuestra fe, conocemos al mismo Dios mucho mejor de lo que lo conocen los musulmanes, que se valen solamente de la luz de la razón natural, además del hecho de que la concepción musulmana de Dios contiene también errores, como puso de relieve el Papa Benedicto XVI en su famoso discurso de Ratisbona, notando el aspecto voluntarista que comporta el concepto de un Dios prepotente y despótico, aunque entre los atributos estén también la misericordia y la clemencia.

4. Mons. Schneider: "La Santa Sede requiere además de la FSSPX reconocer formalmente las declaraciones y las enseñanzas de los Papas posconciliares que pertenecen al llamado magisterio auténtico y cotidiano."
Don Morselli: “No compartible: asentir al Magisterio no significa asentir a toda afirmación particular ni considerar que todas las afirmaciones tengan el mismo valor y requieran idéntico grado de asentimiento.
Se trata de afirmar que el primer lugar teológico en el orden de ejecución es el Magisterio de la Iglesia docente, y esto no quita que cada afirmación magisterial tenga su propia nota teológica. Es por tanto posible, en los debidos modos, hacer objeciones al Magisterio.”

Estimado Don Alfredo, cuando Benedicto XVI pidió a la Fraternidad aceptar las doctrinas del Concilio, tuvo toda la autoridad de imponer la obediencia a ellas en virtud del hecho de que se trata de magisterio doctrinal de la Iglesia, como tal irreformable y ciertamente verdadero o veraz.
Por tanto, en este caso no es lícito hacer objeciones, las cuales en cambio son legítimas en el caso de disposiciones disciplinarias o pastorales o directivas particulares o leyes positivas u opiniones privadas del Papa.

5. Mons. Schneider: "La FSSPX considera una de sus razones esenciales de existencia la de invocar, con parresía, un retorno a la absoluta claridad y pureza de la doctrina que la Iglesia siempre ha buscado preservar a lo largo de los siglos."
Don Morselli: “Engañoso: lo que la FSSPX desea se puede hacer perfectamente también sin ordenar obispos, y no faltan ejemplos de legítima resistencia a actos discutibles promulgados recientemente.”

Según mi parecer, es bueno dirigir con sencillez y confianza al Magisterio la petición de aclarar ciertos puntos difíciles y discutidos de las doctrinas conciliares, que de hecho han sido instrumentalizadas por los modernistas o no comprendidas por los pasadistas.
Si la Fraternidad da un paso de este género y al mismo tiempo renuncia a la ordenación, como parece aludir Don Morselli, no cabe duda de que pondría al Papa en las mejores condiciones para aclarar el sentido de los pasajes discutidos del Concilio.
En cuanto a la resistencia a actos discutibles de la Santa Sede, ciertamente esta cosa es lícita, con tal que Don Morselli no se refiera a las condiciones puestas por Benedicto XVI para que la Fraternidad esté en plena comunión con la Iglesia.

6. Mons. Schneider: "El mismo hecho de que algunas enseñanzas del Concilio Vaticano II, junto con la reforma litúrgica, hayan dado origen —y continúen dando origen, tanto en teoría como en la práctica— a un debilitamiento de la claridad doctrinal obliga al Papa, siguiendo el ejemplo de muchos de sus heroicos predecesores, a aclarar y, donde sea necesario, corregir tales enseñanzas. Esto debería hacerse con una precisión y una claridad doctrinal tan renovadas que no dejen espacio a interpretaciones ambiguas o erróneas."
Don Morselli: “Verdadero: pero todo esto no implica la necesidad de la consagración contra Petrum."

Ante todo hay que decir a Mons. Schneider que las doctrinas del Concilio no necesitan ser corregidas.
En cuanto a Don Morselli, parece dar por bueno lo que dice Mons. Schneider. Si Mons. Schneider tuviera razón en este juicio sobre el Concilio, sería lógico ordenar obispos contra la voluntad del Papa. Pero aquí la lógica no basta, cuando falta la aceptación de las doctrinas del Concilio. ¿De qué sirve la lógica, cuando sirve para rechazar la comunión con el Papa?

7. Mons. Schneider: "La Santa Sede debería tomar en debida consideración la Declaración de fe católica y el Mensaje a los fieles emanados por el Superior General de la FSSPX, y debería reconocer tales documentos y actos como suficientes y conformes a las condiciones mínimas para la comunión eclesial."
Don Morselli: “No compartible: en esa profesión de fe falta el asentimiento al Magisterio ordinario, faltan las palabras ‘creo en lo que la Iglesia nos propone creer’.
El verdadero núcleo doctrinal fue explicado por Benedicto XVI: '…los problemas que deben ahora ser tratados son de naturaleza esencialmente doctrinal y conciernen sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio posconciliar de los Papas […] No se puede congelar la autoridad magisterial de la Iglesia en el año 1962.'
Aquí está todo el núcleo del problema: o se resuelve este punto o se pierde tiempo y se escandaliza a los fieles. ¿La FSSPX pretende congelar la autoridad magisterial en 1962? Pueden darse tres respuestas: sí, no, iuxta modum.
Si la FSSPX dijera iuxta modum, es decir, aceptando las afirmaciones individuales según la respectiva nota teológica y con la posibilidad de presentar, incluso de modo insistente, algunos dubia (según lo que permite, por ejemplo, la instrucción Donum Veritatis), el caso estaría concluido, con gran ventaja para toda la Iglesia."

Estimado Don Morselli, en lo que respecta a la aceptación de los pronunciamientos doctrinales pontificios posconciliares, la Fraternidad, si quiere estar verdaderamente en comunión con el Papa, debe aceptar con confianza todas las doctrinas expresadas por los Papas del postconcilio.
El someter a los Papas dudas o peticiones de aclaración o presentar objeciones está permitido solamente para aquellas materias que conciernen a disposiciones pastorales o disciplinarias o normas de carácter positivo o directivas de carácter particular.
Cito el enlace de la Carta de Benedicto XVI del 10 de marzo de 2009: Carta del Santo Padre Benedicto XVI a los Obispos de la Iglesia Católica respecto a la remisión de la excomunión de los cuatro Obispos consagrados por el arzobispo Lefebvre: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/letters/2009/documents/hf_ben-xvi_let_20090310_remissione-scomunica.html 

8. Mons. Schneider: "Por desgracia, a pesar de lo que considera un dilema de conciencia objetivo, la FSSPX es, en su mayor parte, caracterizada como cismática y orgullosa."
Don Morselli: “No siempre verdadero: la mayoría de los buenos cristianos (tengo en mente las decenas de miles de peregrinos en Chartres, los buenos fieles que son abofeteados por tantos obispos, las víctimas de un hipócrita 'todos, todos, todos', ‘todos menos tú’ …) muchos querrían solo la unidad del movimiento tradicionalista… Yo soy uno de estos (estoy pagando a caro precio esta posición mía) y me abstengo de todo juicio personal subjetivo (nunca diría ‘orgullosos’ a la FSSPX, y si alguien lo fuera, no me corresponde a mí juzgar): en lo que respecta a la definición de la FSSPX como cismática, me limito a evaluar el finis operis de una consagración episcopal, en los hechos contra Petrum.
Concluyo renovando toda mi estima y mi afecto filial hacia Mons. Schneider, con el cual me siento, desde hace muchos años, cor unum et anima una, salvo en estas últimas afirmaciones suyas acerca de las consagraciones de la FSSPX.”

Estimado Don Alfredo, ¿una comunidad de católicos, nacida en oposición a las doctrinas del Concilio, a la cual los Papas del postconcilio han explicado que estas doctrinas no son modernistas, sino que desarrollan y confirman los datos de la Tradición, y que, a pesar de ello, persisten en acusar a los Papas del postconcilio de modernismo, te parece una comunidad que practique la virtud de la humildad?
En lo que respecta a la cuestión del cisma, ¿una comunidad que nace por principio fundada en un acto de desobediencia a las doctrinas del Concilio y que todavía persiste en este rechazo, te parece una comunidad en comunión con la Iglesia?
Si esto no es cisma, entonces, ¿qué es el cisma?

Fin de la Segunda Parte (2/2)

Padre Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, 11 de junio de 2026

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