En esta ocasión, el padre Giovanni Cavalcoli, O.P., nos ofrece un artículo de gran densidad teológica y pastoral. Se trata de una reflexión publicada en su blog hace alrededor de tres meses, en la que, tras reconocer los méritos del papa Francisco, señala los puntos doctrinales y pastorales que, a su juicio, deberían ser atendidos en el pontificado del Romano Pontífice actual. Con mirada lúcida y espíritu de servicio a la Iglesia, el docto dominico presenta un verdadero programa de gobierno espiritual: un elenco de votos para el actual pontificado, que abarcan desde la claridad del lenguaje y la firmeza doctrinal, hasta la defensa de la fe, la liturgia y la moral cristiana. Con ello, el padre Cavalcoli invita a pensar el pontificado de León como misión de guía en la verdad, de custodia y progresivo esclarecimiento del depósito de la fe y de discernimiento frente a los desafíos contemporáneos.
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
martes, 20 de enero de 2026
Del papa Francisco al papa León. Desarrollar y reordenar
Aumentar el bien hecho por Francisco *
El papa Francisco ha sido un Papa laboriosísimo hasta los últimos años a edad muy avanzada afrontando en silla de ruedas viajes fatigosos en tierras lejanísimas. Con su solicitud pastoral por los grandes temas de la misericordia, de la justicia social, de la solidaridad humana, de la libertad religiosa, del rescate de los pobres, ha conferido al Papado un prestigio único en el campo internacional, tanto que todos en Occidente y en Oriente han mirado a él como garantía de la paz en el mundo.
Francisco ha cumplido algunos actos de tal importancia y originalidad, que nos obligan a gran gratitud y reconocimiento por el bien que nos ha hecho: la extraordinaria insistencia sobre el tema de la misericordia, que nos ha hecho conocer mejor dónde y cómo hoy obra la misericordia divina; el acuerdo de Abu-Dhabi, donde por primera vez en su historia el Islam ha aceptado el ideal de la fraternidad universal; la condena del gnosticismo, apoteosis de la arrogancia, una condena que hasta ahora ningún Papa había jamás pronunciado; la renovada recomendación del pensamiento de santo Tomás, Doctor Común de la Iglesia.
Existe sin embargo una serie de puntos doctrinales y pastorales, donde es necesario que el papa León ponga orden. Es necesario sobre todo colmar las lagunas. Francisco ha insistido mucho sobre algunos temas, pero ha dejado en sombra otros. Es necesario recuperarlos. Hago un elenco de ellos.
1. El oficio propio del Papa
Del Papa esperamos la solución de problemas que solo él puede resolver y la respuesta a preguntas a las cuales solo él puede dar respuesta. Que un Papa se ponga en el confesionario a confesar, que acaricie a un niño, que recomiende el amor al prójimo y especialmente por los pobres, que recomiende acoger a los inmigrantes o el cuidado de la creación o vacunarse, ciertamente son cosas buenas, pero no es necesario un Papa para hacer o decirnos estas cosas. Del Papa esperamos que nos indique en el nombre de Cristo aquel camino que nadie logra ver, que nos infunda aquella esperanza que nadie logra concebir, aquel amor que nadie logra tener, que nos defienda de aquellos peligros de los cuales nadie logra protegerse.
2. Lenguaje apropiado e inequívoco
En la predicación del Evangelio es necesario evitar expresiones ambiguas, que pueden tener un doble sentido, pueden prestarse al equívoco y ser instrumentalizables. Es necesario evitar que una misma frase pueda ser interpretada o en sentido católico o en sentido luterano, porque de otro modo todos pensarán que se puede dar a la frase el sentido que se prefiera, o bien los católicos pensarán que tienen razón los luteranos y estos creerán tener razón ellos. Pero es necesario precisar el sentido católico y rechazar el sentido luterano. Es bueno adoptar los términos usados por el Magisterio de la Iglesia, que luego, si no son claros, deben ser explicados.
3. La fe es conocimiento de la verdad
Es necesario volver a decir, siguiendo al Concilio Vaticano I, que la fe es una virtud teologal que comporta una adhesión intelectual voluntaria a un conjunto de proposiciones, reveladas por Dios, que nosotros tomamos por verdaderas sobre la autoridad de Cristo por la mediación de la Iglesia.
4. El oficio del pastor
El buen pastor (1 Jn 10,11) para obtener la conciliación entre los dos contendientes, modernistas y pasadistas, debe proponer los valores comunes que crean la unidad. Debe hacer de juez y mediador con imparcialidad entre ellos a fin de hacerse respetar por ambas partes en conflicto. Debe además saber captar lo bueno existente en cada una de las dos partes, sintetizando los elementos positivos, y reprender sus defectos, expulsando los elementos negativos, sin respeto humano y sin ponerse de parte del más fuerte.
5. La cuestión de la abstracción
El término «abstracto» no debe usarse solo en sentido despectivo, sino que es necesario recordar la importancia del pensamiento abstracto, especulativo y metafísico como condición de inteligibilidad de la doctrina de Cristo y de la Iglesia, de los artículos de fe y de los dogmas católicos. La capacidad de abstraer la esencia universal de lo singular concreto, denota la dignidad del pensamiento que se eleva a concebir las realidades eternas, incorruptibles, espirituales y divinas por encima de la limitación de los sentidos y de la imaginación, ligados a las cosas temporales, materiales y caducas. Es imposible concebir la universalidad y la inmutabilidad de la naturaleza humana y de la ley moral, así como la igualdad y la fraternidad humana, si no nos valemos del pensamiento abstracto, que prescinde de los individuos particulares y a todos los abarca sin distinción.
6. La cuestión de los castigos divinos
Es necesario explicar con claridad qué quiere decir la Escritura con la expresión «ira divina», qué significa que Dios castiga o sanciona el pecado y por qué el pecado merece castigo. Es necesario decir que Dios premia o castiga según los méritos de cada uno y que la justicia divina consiste en el hecho de que Dios da a cada uno según sus obras.
7. Sobre la noción del pecado
Es necesario hablar no solo del pecado de fragilidad, sino también de aquel de malicia. No todos tienen buena voluntad, sino que existe también la mala voluntad. Sí, existen los hijos de Dios, pero existen también los hijos del diablo (Jn 8,44). No existen solo las familias heridas, sino también las escandalosas. El pecado de fragilidad puede ser tolerado y compadecido, pero aquel de malicia debe ser castigado.
8. Las obras de la misericordia
Son más importantes las obras de la misericordia espiritual que aquellas materiales. Es más importante saciar a quien tiene hambre de verdad que de pan. Es más importante iluminar la mente que los ojos. Es más importante hacer caminar el espíritu que el cuerpo. Es más importante hacer hablar de Dios que favorecer el diálogo humano. Es más importante escuchar la palabra de Dios que la de los hombres. Es más importante liberar del pecado que del tirano. Es más importante curar el alma que el cuerpo.
9. La cuestión del escándalo
La Palabra de Dios no es escandalosa en sí misma; lo es solo para los hipócritas y para quien está en mala fe. Ella puede parecer contradictoria, pero una oportuna operación exegética disuelve la aparente contradicción. Puede ser deber escandalizar a los fariseos y a los hipócritas, pero es pecado grave escandalizar a los pequeños y a los sencillos y a aquellos que sin culpa propia no son capaces de comprender y malinterpretarían.
10. La cuestión de la guerra justa
Es necesario volver a decir que la guerra en cuanto desencadenamiento de odio es siempre injusta y que debe rechazarse, pero la operación militar que consiste en el uso de las fuerzas armadas por parte de un Estado contra otro, es justa si el Estado agresor o defensor hace valer un derecho suyo; de otro modo es injusta. Dios no quiere la injusticia, sino la justicia. Por lo cual no está prohibido decir que una guerra justa es querida por Dios, como enseña la misma Escritura. Es necesario sin embargo absolutamente evitar la guerra atómica con un oportuno desarme bilateral.
11. ¡Convertíos y creed en el Evangelio!
Es necesario volver a exhortar, dadas las circunstancias oportunas y con la debida caridad, a los no creyentes a convertirse a Cristo según el formal precepto y ejemplo del Evangelio.
12. El propósito del ecumenismo
Es necesario decir, siguiendo el decreto Unitatis redintegratio, que el propósito de la actividad ecuménica es el de ayudar a los hermanos separados, bajo la guía del Espíritu Santo, a entrar en la plena comunión de la Iglesia católica.
13. ¿Todos salvos?
Es necesario recordar, con referencia al Evangelio y a la doctrina de la Iglesia (Denz. 623 y 1523), que no todos se salvan.
14. Fraternidad natural y fraternidad cristiana
Es necesario distinguir una fraternidad natural universal, dada por el hecho de que nosotros los hombres somos todos miembros de la misma especie humana, basada en la esencia del hombre como animal racional o sustancia viviente compuesta de alma espiritual y cuerpo, creada a imagen y semejanza de Dios. La encíclica Fratelli tutti habla de la fraternidad universal, suscrita en la Convención de Abu-Dhabi con los musulmanes.
15. ¿Todos hijos de Dios?
Podemos entender esta expresión en el sentido de que somos todos sus criaturas personales, capaces de entender y de querer, vivientes de vida simplemente natural. Pero si con esa expresión nos referimos al anuncio dado por Juan en su Primera Carta (3,1-2), entonces hijos de Dios son solo los bautizados, vivientes de la vida de la gracia de Cristo.
16. Hablar de los méritos
Es necesario volver a decir que no se puede salvarse sin méritos, entendiendo los méritos sobrenaturales, que son don de la gracia. No debemos presentarnos a Dios con las manos vacías. Es necesario volver a decir que para salvarse es necesario observar los mandamientos. Es necesario volver a presentar las parábolas que enseñan que el paraíso es merecido y ganado por las buenas obras, que el reino de Dios es objeto de conquista valiente y ardua, que para entrar en él es necesario pasar por la puerta estrecha, que el paraíso es la recompensa de nuestro trabajo, que debe ser comprado como una perla preciosa vendiendo todo lo que tenemos, que debemos ganarlo con esfuerzo y fatiga, que es el premio de las buenas obras. Es necesario volver a hablar del santo temor de Dios, que nos hace huir del pecado por amor a su santo nombre.
17. Volver a hablar de la predestinación
Es necesario volver a hablar de los elegidos. Dios elige en la humanidad perdida a aquellos que salva, aunque en línea de principio quiera salvar a todos. Pero no todos corresponden a su gracia. Dios predestina a los elegidos moviendo su voluntad a la elección del bien. Como dice el Concilio de Trento (Denz. 1540), no sabemos, salvo especial revelación, si estamos predestinados, pero debemos esperarlo obrando el bien día tras día. Salvarse es meritorio y es don de la divina misericordia. Perderse es culpa propia.
18. Lex orandi y lex credendi. El Novus Ordo no excluye el Vetus Ordo
El Papa debería recordar que la Misa como tal, cualquiera que sea el rito en el cual es celebrada, es lex credendi. Pero el Pontífice tiene la facultad de determinar los varios modos de celebrar, es decir, el Ordo Missae, ordenando que se celebre aquel rito dado por él escogido, el cual, bajo este perfil, se convierte en lex credendi, sin por esto quitar a la Misa como tal su ser lex credendi por institución del mismo Jesucristo.
19. El primado del cristianismo
Es necesario reafirmar el primado del cristianismo sobre todas las religiones. Todas convergen hacia Cristo y todas sacan de Cristo los valores que poseen.
20. El sacrificio de Cristo
Es necesario reafirmar los títulos cristológicos relativos a la obra de la redención: el Padre ha querido que el Hijo se sacrificase por la salvación de la humanidad, expiando por los pecados, dando satisfacción en nuestro lugar al Padre por nuestros pecados, reparando los daños provocados por el pecado, pagando al Padre el precio de nuestro rescate.
Por esto es necesario recordar que la Misa es un sacrificio ofrecido a Dios por el sacerdote y que el oficio del sacerdote es la ofrenda de un sacrificio a Dios para la remisión de los pecados. Es necesario volver a explicar qué es la religión, cuyo acto principal es la ofrenda a Dios del sacrificio cultual. Es necesario entonces volver a explicar qué es el sacrificio cultual, de sacrum-facio, de donde la noción de la consagración, del sacramento y del sacerdote, sacrum-dans.
21. Sobre el misterio eucarístico
Es necesario volver a hablar de la transustanciación, explicando de qué se trata. En efecto, ya no se cree que después de la consagración el pan no es más pan, sino cuerpo de Cristo. En la Comunión no se cree comer la carne de Cristo, sino solo pan bendecido. Se ha difundido en efecto la idea luterana de que después de la consagración el pan permanece pan y que Jesús está en el pan.
22. Ateísmo y panteísmo
El Papa debería volver a hablar de los atributos divinos en su totalidad y mostrar los nexos existentes entre ellos. Sobre la misericordia ha insistido incluso demasiado. En cambio, ha dejado en sombra el atributo de la severidad. Así ha sucedido que se ha difundido la idea de que hoy Dios ya no castiga a nadie sino que perdona a todos, con la consecuencia de la difusión, bajo pretexto de la misericordia y de la «diversidad», de un pavoroso laxismo moral, especialmente en el campo sexual, basado en el luterano pecca fortiter et crede firmius. En cuanto al ateísmo, éste continúa hasta hoy siendo difusísimo. ¿Por qué no recordar y mostrar con buenos argumentos que es irrazonable necedad? (Sal 53,2). ¿Por qué no retomar la crítica hecha al ateísmo por el Concilio?
También el panteísmo, ya condenado por la Iglesia en el siglo XIX (Denz. 2901), en otro tiempo restringido a círculos intelectuales, hoy se está difundiendo también entre la gente, sea en la forma del idealismo alemán o bajo el influjo del budismo y del hinduismo. Y en efecto resulta cómodo a muchos imaginar, libres de los vínculos de cualquier conceptualidad o ley moral, ser una aparición fugaz de lo divino destinada a desaparecer en el Absoluto.
23. Rehabilitar la apologética
Es necesario restablecer la obra del razonamiento y el arte de la persuasión finalizados a conducir al interlocutor a comprender los motivos de credibilidad del mensaje evangélico y a mostrar por tanto el deber de creer en Cristo (la «credibilidad» del mensaje evangélico) y en la Iglesia, respondiendo adecuadamente a las acusaciones y a las objeciones, superando las dificultades, removiendo los obstáculos, alejando prejuicios y disipando equívocos, que son opuestos por los incrédulos y por los enemigos de la Iglesia contra la razonabilidad, la bondad, la utilidad y la necesidad del acto de fe.
24. Naturaleza madre y naturaleza madrastra
Es necesario afrontar y resolver la tremenda cuestión de cómo es que la naturaleza a menudo se abalanza contra el hombre de varios modos y medidas, provocando periódicamente e inesperadamente desastres y calamidades inmensas. ¿No es Dios el creador y el gobernador de la naturaleza? Se trata también aquí de las consecuencias del pecado original, según cuanto Dios dice a Adán pecador: «¡Maldito sea el suelo por tu causa! ¡Espinas y cardos producirá para ti!» (Gen 3,17-18).
25. Rigidez y firmeza
Es necesario distinguir en la pastoral y en la conducta moral la rigidez de la firmeza. Los principios deben ser sólidos y es necesario ser firmes en atenerse a ellos. La solidez no es rigidez. Esta se da cuando falta ductilidad o elasticidad o flexibilidad, allí donde es bueno dejar libres, ser comprensivos o no están en juego los principios, sino que es necesario saber desenvolverse o adaptarse a las circunstancias o ceder allí donde no están en juego valores esenciales o irrenunciables.
26. Indietrismo y conservación
Es necesario mirar al pasado cuando éste nos ofrece valores perennes o todavía actuales. Debemos volver sobre nuestros pasos, si nos hemos dado cuenta de haber tomado un camino equivocado, pero no tiene sentido querer volver a posiciones ya superadas por el progreso. Es necesario volver al pasado a veces para recuperar valores que hemos olvidado. «Nadie que ha puesto mano al arado y luego se vuelve atrás, es apto para el reino de Dios» (Lc 9,62).
Es necesario en cambio subrayar la importancia y la necesidad de conservar intacto e inmutable el depósito de la fe (cf. 1 Tm 6,20), sin reducciones motivadas por elecciones arbitrarias o falsas interpretaciones y sin añadidos tomados de revelaciones privadas. Es necesario distinguir entre la Tradición apostólica, fuente de la divina Revelación junto con la Escritura, inmutable, sujeta a continua explicitación por parte del Magisterio de la Iglesia, y las tradiciones eclesiales caducas, perecederas o superadas.
27. Verdadera y falsa interpretación del Concilio
Es necesario poner en guardia a los fieles de que no todos los que afirman remitirse al Concilio lo interpretan rectamente y, por tanto, lo aplican rectamente. El Concilio se ha hecho promotor de progreso eclesial, pero no de modernismo. Tanto los modernistas como los indietristas creen que el Concilio es modernista, los primeros para exultar, los segundos para lamentarse. En realidad, el Concilio es el antídoto al modernismo, por su promover el verdadero progreso o renovación y una sana modernidad en el respeto de la Tradición, que él no solo confirma, sino que explicita y desarrolla.
28. Progresismo y modernismo
Es necesario explicar a los fieles que debemos ser modernos, según las directivas del Concilio, pero no modernistas. La sana modernidad o sano progreso consiste en realizar sinceramente la reforma conciliar en la interpretación dada por los Papas. El modernismo está en hacer de la modernidad un ídolo, de modo que se asuma todo en bloque, sin un examen crítico a la luz del Evangelio y, por tanto, sin distinguir el trigo de la cizaña.
29. Migrantes aceptables y migrantes peligrosos
Es necesario un mayor discernimiento en la evaluación de las intenciones, de las condiciones materiales, morales y espirituales de los inmigrantes y en particular de los islámicos, en su mismo interés y en el del país anfitrión. En el respeto de su fe islámica, es necesario sin embargo encontrar los caminos para proponerles el Evangelio.
30. Homosexuales y sodomitas
Es necesario que la pastoral para las personas y las parejas homosexuales sea planteada y conducida de modo que les haga comprender con sólidos y razonados motivos que la práctica homosexual está en contraste con las verdaderas exigencias de la naturaleza humana y con la obtención de la verdadera felicidad, y que la posición de la Iglesia en esta materia, precisamente por el bien que ella quiere al hombre, no podrá jamás cambiar y hacer legítimo lo que hasta ahora ha prohibido. En efecto, así como lo que es bien para el hombre no cambia, así tampoco lo que es mal. Si la Iglesia cambiase, llamaría bien al mal.
31. La Comunión a los divorciados vueltos a casar
Es bueno dejar a los confesores la libertad de elegir entre la normativa de san Juan Pablo II (n.84 de la Familiaris consortio) y la del papa Francisco (Amoris laetitia).
P. Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, 11 de octubre de 2025
* El artículo original en italiano fue publicado en el blog del padre Cavalcoli el 20 de octubre de 2025: https://padrecavalcoli.blogspot.com/p/da-papa-francesco-papa-leone-sviluppare.html
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Nota editorial
Quienes siguen habitualmente este blog saben que suelo acompañar las traducciones de los artículos del padre Giovanni Cavalcoli con un apéndice redactado según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, en forma de quaestio al estilo de la Summa Theologiae. En esta ocasión, sin embargo, el tema tratado por el padre Cavalcoli —una amplia enumeración de cuestiones doctrinales y pastorales que requieren atención y clarificación— no se presta a ser condensado con ese método.
J.A.G.
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