lunes, 18 de mayo de 2026

La teología de Lutero

¿Puede llamarse teología a un método que desprecia la razón y convierte la fe en contradicción? ¿No es inquietante que el Dios de Lutero, concebido bajo la sombra de Ockham, aparezca como arbitrario, irracional y capaz de desmentir sus propias promesas? Este artículo del padre Giovanni Cavalcoli muestra cómo la “theologia crucis” luterana, enfrentada a la “theologia gloriae” de la tradición católica, termina en una paz aparente marcada por la desesperación y en un fideísmo que abre la puerta al racionalismo posterior. ¿No es significativo que del suelo luterano hayan brotado los ateísmos más feroces de la modernidad, de Marx a Nietzsche? Frente a la tentación de una fe sin razón, este texto nos recuerda que la verdadera teología, como enseñó Tomás de Aquino, une la experiencia de la Cruz con el recto uso de la inteligencia, preparando al hombre para la visión beatífica de Dios. [En la imagen: fragmento de "Retrato de Martín Lutero", óleo sobre lienzo, 1529, obra de Lucas Cranach El Viejo, conservado en la iglesia parroquial evangélica luterana de Santa Ana, en Augsburgo, Alemania].

La teología de Lutero

(Traducción al español del artículo del padre Giovanni Cavalcoli publicado en el blog Riscossa Cristiana el 30 de noviembre de 2011. Versión original en italiano: https://www.ricognizioni.it/la-teologia-di-lutero-di-pgiovanni-cavalcoliop/)

Quisiera presentar aquí brevemente la teología de Lutero no tanto por sus contenidos sino sobre todo por su método, es decir: ¿qué significa, para Lutero, hacer teología? Él, como se sabe, era doctor en teología aprobado por su Obispo y valoraba mucho esta su cualificación académica. Lutero siempre ha tenido una alta estima por la teología y la ha considerado una fuente segura de verdad en la interpretación de la Sagrada Escritura, como fuente de predicación y en la regulación de la vida del cristiano, tanto que a los famosos "solos" del Reformador (sola gratia, sola fides, sola Scriptura) se podría agregar, sin temor a falsificar su pensamiento: "sola theologia". "Sola", en cuanto Lutero rechazaba vincular la teología a la filosofía o a la metafísica. De modo que todo el pensamiento cristiano para Lutero se debe resumir en el teologizar. Si de filosofía se puede hablar, ésta debe ser en todo caso teología y teología cristiana o de la salvación.
Aquí Lutero se asemeja a san Justino, quien decía: "Mi filosofía es Cristo", aunque en realidad Justino, formado en la filosofía griega, no pretendiera con esta expresión abandonar el ideal filosófico, como búsqueda de la sabiduría, sólo que pretendía decir que la verdadera y más alta sabiduría no se encuentra en la razón sino en la fe. De ahí no el rechazo global de la filosofía griega, sino su purificación a la luz del Evangelio y su subordinación a la Palabra de Dios, también en vista del diálogo con los paganos, los cuales, no disponiendo del don de la fe, sin embargo, en cuanto seres humanos, estaban también llamados a apreciar la universalidad de la razón incluso en la teología.
En cambio en Lutero, como es bien sabido, se advierte una violenta e incesante polémica contra la especulación filosófica, la metafísica de Aristóteles y de Tomás de Aquino y contra la razón, a la que llamaba "la ramera del diablo". Lutero estaba convencido de que su manera de teologizar no debía estar influenciado por premisas filosóficas, sino que descendiera directamente y exclusivamente de su estudio de la Biblia. "Mi conciencia -dijo en una famosa declaración a la Dieta de Worms, en 1521, casi como para enunciar el programa y método de todo su pensamiento teológico- está prisionera de la Palabra de Dios".
Estaba convencido de que él era siempre y en todo caso un puro espejo de esta Palabra y ¡ay de quien lo contradijera!: "del Papa y de los Concilios -añadió- no tengo confianza, porque ellos son evidentemente falibles". Lutero, en cambio, no se equivoca. Y famosa seguirá siendo su declaración según la cual desde entonces cada cristiano tenía la facultad de contradecir en nombre de la Escritura la enseñanza de cualquier Papa y de cualquier Concilio. Se sentía como liberador del error en el campo de la verdad cristiana. El teólogo sustituía al Magisterio de la Iglesia.
Pero también Lutero se dió cuenta, al fin de cuentas, de que es imposible afrontar la interpretación de la Biblia sin presupuestos racionales o filosóficos, o, como se dice hoy, sin una "pre-comprensión" o un determinado "horizonte de comprensión" extra-bíblico, o por así decir, pre-bíblico. Por ello no dudó en decir que él seguía la corriente de Guillermo de Ockham. Y de hecho se advierte bien en su teologizar el enfoque ockhammista de tipo acentuadamente voluntarista y soteriológico, en el cual Dios, en virtud de su libertad y de su omnipotencia, aparece como un déspota arbitrario que puede declarar verdadero lo falso y bueno lo malo y viceversa, mientras que el misterio de sus decisiones está envuelto en una oscuridad tan densa que resulta absolutamente difícil, incluso contrario a la razón. Dios aparece, según una famosa expresión de Lutero, "sub contraria specie".
Todo esto se refleja claramente en el modo de teologizar luterano, el cual no tiene para nada el carácter de aquella serena especulación, tal cual sucedía en los teólogos y en los santos medievales, que se deleitaban en la contemplación de los atributos del Dios Uno y Trino subiendo las escaleras del ser, e incluso cuando trataban del misterio de la Cruz -¡y cuánto hablaron de él!- la atmósfera intelectual era siempre límpida, sin turbidez ni agitación, sino improntada por una noble calma y coherencia doctrinal.
En cambio, Lutero se burla de la actitud medieval: “Nuestros monjes -dice- son una triste raza, sin experiencia de las cosas de Dios. Con sus especulaciones pretenden subir al cielo y disertar sobre Dios considerado en sí mismo. El pueblo de Israel no se arruinó con tales especulaciones ¹. Bajo pena de muerte, nosotros debemos huir de este Dios-en-sí-mismo. La naturaleza humana y Dios en sí mismo, sin Jesucristo, son enemigos feroces" ².
Por el contrario, para Lutero el objeto de la teología no es la investigación sobre Dios mediante la razón o la fe, un Dios contemplado y amado en sí mismo y por sí mismo, incluso prescindiendo del hombre y de lo creado, sino una investigación que mira ante todo al hombre, de hecho a mi yo, aunque a la luz de Dios: "El tema propio de la teología es el hombre reo de pecado y Dios que justifica y es el salvador del hombre pecador"  ³.
Para Lutero, el Dios oculto, el Dios en sí mismo, es el Dios de la razón; y es el Dios del Antiguo Testamento en su majestad despótica, severa e inescrutable, todavía no encarnado en Jesucristo -aquel que Hegel llamará "el Dios abstracto"-. Este Dios no le interesa a Lutero, lo asusta y le produce horror. El Dios por el que se interesa Lutero es sólo el Dios misericordioso del Nuevo Testamento, que Lutero sin embargo concibe como perdonador incluso a pesar de existir el remordimiento de conciencia que denuncia el pecado. Pero aquí interviene la oposición entre la "verdad" de la razón o de la conciencia y la de la fe, la cual me dice que en cualquier caso estoy perdonado, no obstante el no de la conciencia.
Pero así parece evidente que la paz asegurada por la teología luterana no es una verdadera paz, porque se funda en una confianza en Dios que es una paz forzada, en cuanto no basada en razonables motivos de conciencia, sino en una "fe" que dice lo contrario a cuanto la conciencia siente atormentadamente. Por esto podemos decir que en el fondo de la esperanza luterana queda una sutil e indeleble desesperación, porque este Dios que "perdona" es por siempre un Dios que, si no es ya el del Antiguo Testamento, sin embargo es siempre un Dios que no está en continuidad con la razón, un Dios que declara lo que la razón no espera, por lo cual, si por una parte Lutero predica la tranquilidad ante el juicio divino, por otra parte, a causa de su Dios que contradice la razón, no puede quitar del todo el angustioso temor de que Dios en el momento de la muerte te pueda rechazar no obstante tú sientas la conciencia limpia. El Dios de la "misericordia", puesto que siempre sigue siendo un Dios que desmiente a la razón, sigue siendo siempre el Dios de Ockham, arbitrario e irracional, que puede seguir "arrojándote en terrible desesperación" ⁴.
Lutero intenta defenderse de este Dios con las siguientes desesperadas palabras: "Si Dios mismo apareciera en su majestad y dijera: no eres digno de mi gracia, he cambiado mi decisión y ahora ya no mantengo cuanto te he prometido, en este punto no debería ceder, sino que debería combatir amargamente (tenazmente) contra Dios" ⁵. ¿Con qué perspectiva? ¿Con que resultado? ¿Para creer igualmente en su misericordia? ¿Pero acaso tiene sentido todo esto? ¿Pero entonces, cómo es posible concebir a un Dios que no mantiene sus promesas? ¿A dónde va a terminar el proclamado Dios misericordioso? He aquí el resultado de la teología ockhammista de Lutero, una teología que no tiene nada que ver no solo con una sana teología natural, sino ni siquiera con la verdadera teología bíblica.
Cuando nos ponemos con un tal enmarañado enredo de conceptos en una semejante relación con Dios y, además, con un Dios así concebido, nos podemos preguntar si todavía estamos en la teología o no más bien en los límites de la psicopatología, por lo cual no me parece que sea demasiado sorprendente si en este punto una persona normal se vea tentada, frente a tal "dios", a convertirse en ateo y no es excesivamente sorprendente que el ateísmo más feroz de toda la historia del pensamiento (Marx y Nietzsche) hayan nacido propiamente en la Alemania luterana.
En cuanto al método de la teología, para Lutero, no es el silogismo, el razonamiento: "Cuando se trata de términos que se refieren a Dios (in terminis divinis), ninguna forma silogística puede sostenerse" ⁶. "Las premisas son verdaderas, pero la conclusión es falsa… ciertamente no por un vicio de la forma silogística, sino en virtud de la majestad de la materia, la cual no puede ser encerrada en la estrechez de la razón y de los silogismos ⁷. ... En los artículos de fe se debe ejercitar el afecto de la fe, no el intelecto de la filosofía" ⁸.
Si una proposición de fe es filosóficamente contradictoria, nos dice Lutero, debe mantenerse igualmente "y las disputas filosóficas que concluyen lo contrario deben ser consideradas como el croar de las ranas" ⁹. No se hace teología razonando, sino que "es a través de las experiencias vividas, es muriendo y condenando todo, que uno deviene teólogo, no a través de los conocimientos librescos y de las especulaciones intelectuales" ¹⁰. En una palabra: "Sólo la Cruz es nuestra teología" ¹¹. Luego está lo que Lutero llama "theologia crucis", en oposición a la "theologia gloriae", que él atribuye a los escolásticos y al catolicismo, la cual, a su decir, pretendiendo examinar con la razón la majestad divina, permanece aplastada por ella.
Lo que es verdadero para la razón es falso para la fe. La fe es "escándalo" para la razón. Se debe pensar que lo que para la razón es mentira, para la fe es verdad. Por lo tanto, es necesario "creer en la verdad contra la mentira, contra la verdad manifiesta, es necesario creer en la verdad oculta" ¹². La verdad de la razón es, para la fe, falsa apariencia. Pero, ¿por qué esta oposición de la razón a la fe? ¿Por qué no se debe confiar en la razón?
Porque Lutero, cuando habla de la "razón" entiende siempre a la razón rebelde, sofista y orgullosa, consecuente al pecado original, principio no del libre arbitrio sino del esclavo arbitrio. En tal sentido él también tiene razón. Pero el problema es que él no toma nunca en consideración la razón sana, honesta, límpida y humilde que sigue siendo siempre necesaria para hacer la buena teología, y cuyo ejemplo supremo es ciertamente la teología de santo Tomás de Aquino, que sin embargo Lutero lamentablemente despreciaba.
En tal modo, a los ojos de la razón luterana, Dios se contradice. Pero precisamente en esto para Lutero consiste el misterio, objeto de la teología: "La contradicción es una tentación, ya que Dios mismo se contradice a sí mismo; esto para la carne es imposible de entender. De hecho, necesariamente ella piensa así: o Dios miente, lo que es blasfemo, o bien Dios me odia, lo que es ocasión de desesperación" ¹³.
La razón, ofendida por Lutero en teología y filosofía, no tardó en vengarse, comenzando por el racionalismo cartesiano, que no por nada tuvo gran éxito en la Alemania aturdida y cansada del fideísmo luterano, aun cuando la paradoja fue que el luteranismo continuó viviendo, pero asociando paradójicamente al fideísmo y al racionalismo, como es atestiguado por ejemplo por Leibniz, Wolff, Kant hasta Hegel y el protestantismo liberal de la exégesis "histórico-crítica" de Harnack, Schleiermacher, Wellhausen y Bultmann.
Nadie niega la necesidad de que el teólogo viva su fe y alcance una verdadera experiencia de vida cristiana, sobre todo en el misterio de la Cruz, seriamente preocupado por su propia salvación y confiando en la misericordia divina. Son estos ciertamente algunos aspectos de la teología luterana que deben ser aceptados, pero no son ni siquiera originales, reingresando en la genuina tradición precedente, sobre todo agustiniana. Pero todo esto no puede sustituir a una teología que se vale de un recto método racional y que, ciertamente atenta al problema de la salvación, pone en la cima de todas sus búsquedas, como dice la misma palabra theos-logos, el conocimiento de Dios en preparación a la beatífica visión del cielo.

P. Giovanni Cavalcoli
Bologna, 29 de noviembre de 2011

Notas

¹ Lutero olvida que toda la Escritura está atravesada por el deseo de "ver el rostro de Dios", desde Moisés hasta los Salmos, pasando por san Pablo y san Juan, conforme a las promesas de Cristo: "Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios". Sería hora de preguntarse de una buena vez cuánto ha captado de la verdadera sustancia de la Biblia el que pasa por ser el gran enamorado de la Biblia.
² Dictionnaire de Théologie catholique, voz "Luther", col.1322.
³ Comentarios al Salmo 51, Opera omnia, WA 40, II, 328, 17s.
Dict. de Théol.Cath., voz Luther, col.1322.
WA 44, 97, 38ss.
WA I, 224s.
El hecho de que el misterio divino trascienda la razón no quiere decir que le sea contrario. Esto todos los doctores escolásticos siempre lo han sabido.
Disputatio contra scholasticam theologiam del 1517, WA 39, 2, pp.3-5, tesis 18.
Idem., Tesis 28.
¹⁰ Dictionnaire de Théologie Catholique, en la voz: Luther, col.1326.
¹¹ WA 5, 176, 29ss. Frase efectista, que esconde una confusión sustancial entre el momento especulativo y el momento práctico del espíritu.
¹² WA 42, 393, 9ss.
¹³ WA 43, 202, 16ss.

_________________________


Anexo

Habiendo individuado la que me ha parecido la tesis central de este artículo, he aquí mi transcripción de este artículo del padre Giovanni Cavalcoli, pero sintetizado en un muy breve esquema según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, que prefiero ofrecer en lengua latina, de manera que pueda ser aprovechado no sólo por los lectores hispanohablantes, sino también por quienes pertenecen a otras tradiciones lingüísticas, particularmente los estudiantes de filosofía y teología.

Articulus unicus

Utrum methodus theologica Lutheri ad veram theologiam ducat
vel ad periculosam deformationem fidei christianae

Ad hoc sic procediturVidetur quod methodus theologica Lutheri ad veram theologiam ducat.
1. Quia Lutherus, doctor theologiae, se dixit captivum Verbi Dei et omnem influxum philosophicum reiecit, quod videtur puritatem cogitationis christianae et fidelitatem exclusivam ad Scripturam praestare.
2. Praeterea, affirmando quod quilibet christianus potest Papam et Concilia in nomine Scripturae contradicere, videtur libertatem conscientiae contra errores humanos defendere et veritatem revelatam contra abusus auctoritatis tueri.
3. Item, theologiae centrum posuit in homine peccatore et in Deo iustificante, quod videtur praebere primatum salutis et misericordiae divinae, omissis speculationibus abstractis quae a nuntio evangelico distrahunt.
4. Denique, asserendo solam Crucem esse nostram theologiam, videtur ponere in medio mysterium fundamentale christianismi, quod est redemptio per Christum, et sic vitare deviationes rationalisticas vel philosophicas.

Sed contra est quod Scriptura docet rationem naturalem posse existentiam Dei cognoscere (Rom 1,20). Concilium Vaticanum I definivit fidem et rationem non esse contrarias. Sanctus Augustinus docuit gratiam naturam non destruere sed sanare. Sanctus Thomas affirmavit theologiam esse scientiam quae innititur rationi fide illustratae.

Respondeo dicendum quod methodus theologica Lutheri non ad veram theologiam ducit, sed ad periculosam deformationem fidei christianae. Lutherus philosophiam et metaphysicam reiecit, rationem appellans meretricem diaboli, sed simul sectatus est doctrinam Ockham, concipiens Deum ut arbitrium et irrationalem, qui potest falsum verum et malum bonum declarare.
Theologiam suam ad experientiam fidei subiectivam redegit, contra conscientiam et rationem, pacem apparens et coactam generans, subtili desperatione notatam. Deus Lutheri, sub formula sub contraria specie, apparet contradictorius et obscurus, promissiones suas negare potens, unde ipse dixit se contra Deum pugnare debere si sententiam mutaret.
Sic theologia lutherana magis in psychopatologiam quam in veram theologiam convertitur, et explicat ortum atheismi ferocissimi in Germania lutherana, a Marx et Nietzsche. Rationem sanam et humilem contemnendo, Lutherus viam aperuit rationalismo cartesiano et paradoxo protestantismi, quod fideismum et rationalismum coniungit, ut patet in Leibnizio, Kantio et Hegelio.
Vera autem theologia coniungit experientiam fidei et Crucis cum recto usu rationis, hominem praeparans ad visionem beatificam Dei.
Conclusio: methodus theologica Lutheri non ad veram theologiam ducit, sed ad periculosam deformationem fidei christianae, quia rationem spernit et fidem in contradictionem vertit, cum doctrina catholica concordiam inter fidem et rationem, gratiam et naturam affirmet.  

Ad primum dicendum quod se captivum Verbi Dei declarare non praestat puritatem cogitationis christianae, si ratio, necessaria ad Scripturam interpretandam, reicitur.
Ad secundum dicendum quod libertas conscientiae Magisterium, a Christo institutum ad veritatem custodiendam et interpretationes arbitrarias vitandas, supplere non potest.
Ad tertium dicendum quod centrum theologiae in homine peccatore et Deo iustificante ponere est legitimum, sed tantum si fiat in continuitate contemplationis Dei Trini et Unius, fundamenti omnis theologiae.
Ad quartum dicendum quod Crux quidem est centrum theologiae, sed non potest intelligi contra rationem, sed ab ea illustrari, sicut traditio catholica et theologia scholastica docuerunt.
   
JG

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios que carezcan del debido respeto hacia la Iglesia y las personas, no serán publicados.