El padre Giovanni Cavalcoli nos invita a reflexionar sobre un punto candente: la relación entre la encíclica Humani Generis de Pío XII y el Concilio Vaticano II. ¿Cómo armonizar la severa denuncia de los errores modernos con el optimismo pastoral del Concilio? ¿No es sorprendente que los errores señalados en 1950 parecieran evaporarse en los documentos conciliares, aunque hoy resurgen con más fuerza que nunca? ¿Podemos pensar en una discontinuidad entre Pío XII y el Vaticano II, o más bien en una tensión que exige síntesis? ¿No será que la clave está en la hermenéutica de la continuidad y el progreso, evitando tanto la ruptura modernista como la simple repetición pasadista? Este artículo abre un debate necesario sobre cómo integrar la firmeza doctrinal con la apertura pastoral en la vida de la Iglesia. [En la imagen: una fotografía del papa Pío XII, en 1951].
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
viernes, 17 de abril de 2026
La Humani Generis y el Concilio Vaticano II
La Humani Generis y el Concilio Vaticano II
(Traducción al español del artículo del padre Giovanni Cavalcoli publicado en el blog Riscossa Cristiana en el año 2010. Versión original en italiano: https://riscossacristianaaggiornamentinews.blogspot.com/2010/05/lhumani-generis-e-il-vaticano-ii.html)
Dos acontecimientos son de gran actualidad eclesial y suscitan complejas y vivaces discusiones: el surgimiento cada vez más fuerte de la gigantesca figura del papa Pío XII en la escena del debate público, incluso en ámbito no-católico, cuya Causa de Beatificación contribuye poderosamente a atraer hacia él las miradas de todo el mundo, sea para aprobar o para impugnar; y en segundo lugar, naturalmente, el debate siempre latente acerca del significado, el alcance, el propósito y los resultados del Concilio Vaticano II.
Aquí también tenemos el alineamiento de aquellos que critican al Concilio Vaticano II y quienes lo acogen; pero dentro de esta segunda alineación, una distinción adicional aparece cada vez más clara: quienes acogen al Vaticano II porque lo interpretan fielmente, de acuerdo con la interpretación del Magisterio y quienes dicen que acogen al Vaticano II, pero en realidad le dan una interpretación para su propio uso y consumo, de marca modernista.
Sin embargo, un tercer hecho digno de toda atención, que de alguna manera conecta estos dos acontecimientos, es la decisión y la sabiduría con las cuales el actual Pontífice ¹, "tomando en cierto modo el toro por las astas", si me es permitida la expresión, pone todos los esfuerzos para mostrar cómo entre la doctrina del Vaticano II y la del Magisterio precedente, existe -para usar su expresión hoy famosa- "continuidad y progreso": por lo tanto, ni continuidad pura y simple, ya que el Concilio propone nuevas doctrinas, ni ningún progreso entendido en el sentido modernista -y usando también una palabra del Papa- como "ruptura".
Sobre la base de este criterio hermenéutico, son muchos los hilos con los cuales el Concilio Vaticano II está conectado o re-conectado con el Magisterio precedente, hilos que los modernistas en estos últimos cuarenta años vana y desastrosamente han intentado romper, casi como pretendiendo que el Vaticano II -y he aquí otra observación de Benedicto XVI- habría querido ser una especie de "inicio absoluto" del cristianismo.
Uno de estos hilos, y entre ellos uno de los más importantes a reanudar, es la relación entre la encíclica Humani Generis y el propio Concilio Vaticano II con particular referencia a la cuestión de los errores del pensamiento moderno, algunos de los cuales, como denunciaba la gran encíclica de 1950, se han infiltrado hasta en la misma teología católica, haciendo en cierto modo renacer ese modernismo que ya había sido refutado por el papa san Pío X.
De hecho, aquel documento pontificio, con ese profundo rigor crítico que siempre ha sido una cualidad del sumo Pontificado a lo largo de los siglos, enumera una serie de graves errores insidiosamente insinuados, como he dicho, en el ámbito de la teología católica. No hay aquí espacio para recordarlos uno por uno.
En cambio, lo que quisiera observar y se trata de algo extremadamente sorprendente, es que ninguno de estos errores se mencionan en los documentos del Vaticano II, como si en el espacio de doce años -el Concilio se había inaugurado en 1962- ellos se hubieran evaporado casi milagrosamente. Desafortunadamente no fue así, tanto que hoy por hoy están más que florecientes y virulentos que nunca, como para haber provocado, como ya intuyó Jacques Maritain en 1966, un modernismo aún peor que el de los tiempos de san Pío X.
¿Cómo explicar este hecho sorprendente? ¿Tal vez había ocurrido que Pío XII se hubiera equivocado al denunciar esos errores? No debemos ni siquiera pensar en eso. Sobre todo porque, como he dicho, tales errores renacen hoy más florecientes y seductores que nunca. La única explicación de este hecho que ha escandalizado a tantos, sobre todo en las así llamadas corrientes tradicionalistas, es aquello que fue el mismo propósito declarado del Concilio Vaticano II y, como bien se sabe, precedentemente iluminado por el famoso discurso de apertura del beato papa Juan XXIII, el propósito de preocuparse "sobre todo por lo que nos une". Lamentablemente, ha sido olvidado aquella expresión: "sobre todo".
Aquí, en mi opinión, ha ocurrido un error pastoral -pastoral, préstese atención, no doctrinal- por parte del Concilio, un error que luego, en lugar de ser corregido, ha sido agravado por la corriente pastoral que se ha desarrollado hasta alcanzar hoy intolerables límites de preocupación, que han impulsado precisamente al actual Papa a hacer los mencionados reclamos que, por lo demás, también estaban presentes en los últimos Pontífices precedentes, pero que nunca antes se habían hecho con tanta fuerza como por parte del actual Pontífice.
Por lo tanto: un Pontífice, Pío XII, que ha iniciado su camino hacia el honor de los altares, otro Pontífice, el papa Juan XXIII, ya proclamado Beato, y un Concilio Ecuménico, ciertamente guiado por el Espíritu Santo. Desde el punto de vista católico, ¿podemos pensar acaso en una discontinuidad o una alternativa en los términos de: o estaba equivocado antes o estaba equivocado ahora? ¡Ni siquiera pensarlo! La única solución para el buen católico es la siguiente: es necesario armonizar los reclamos de Pío XII con las aperturas y el optimismo del Vaticano II.
P. Giovanni Cavalcoli
Bologna, 2010
Notas
¹ En este artículo del año 2010, el padre Cavalcoli se está refiriendo al papa Benedicto XVI (JG).
_________________________
Anexo
Habiendo individuado la que me ha parecido la tesis central de este texto, he aquí mi transcripción de este artículo del padre Giovanni Cavalcoli, pero sintetizado en un muy breve esquema según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, que prefiero ofrecer en lengua latina, de manera que pueda ser aprovechado no sólo por los lectores hispanohablantes, sino también por quienes pertenecen a otras tradiciones lingüísticas, particularmente los estudiantes de filosofía y teología.
Articulus unicus
Utrum exsistat discontinuatio inter encyclicam Humani Generis Pii XII
et Concilium Vaticanum II
Ad hoc sic proceditur. Videtur quod exsistat discontinuatio inter encyclicam Humani Generis Pii XII et Concilium Vaticanum II.
1. Quia encyclica anni 1950 rigore enumeravit graves errores cogitationis modernae in theologiam catholicam insidiose infiltratos, dum documenta Concilii eos omnino non memorant, quasi intra duodecim annos evanuisset. Hoc videtur indicare rupturam inter utrumque momentum Magisterii.
2. Praeterea Concilium, sequens sermonem initii Ioannis XXIII, proposuit se occupare praesertim de iis quae uniunt, omissa denuntiatione errorum. Haec habitudo videtur contraria firmitati doctrinali Pii XII et debilitare continuationem cum Magisterio praecedenti.
3. Item, quidam affirmant Vaticanum II fuisse initium absolutum christianismi, a traditione anteriori disiunctum, quasi novam Ecclesiam fundare vellet. Si hoc verum esset, exsisteret discontinuatio radicalis inter encyclicam et Concilium.
Sed contra est quod Benedictus XVI docet inter Vaticanum II et Magisterium praecedens exsistere continuationem et progressum, non rupturam. Sanctus Pius X modernismum ut omnium haeresum synopsim damnavit, et encyclica Humani Generis Pii XII eandem damnationem confirmavit. Concilium Oecumenicum, Spiritu Sancto gubernatum, Magisterium prius contradicere non potest.
Respondeo dicendum quod non exsistit discontinuatio inter encyclicam Humani Generis et Concilium Vaticanum II. Encyclica errores modernos denuntiavit, qui non evanuerunt, sed hodie vi ac seductione maiori recrudescunt. Concilium, ob finem pastoralem, eos explicite non commemoravit, sed non negavit. Factum est error pastoralis, non doctrinalis, qui consistit in eo quod praevaluit cura de iis quae uniunt, relicta in secundo plano denuntiatione eorum quae dividunt.
Unica solutio catholico bono est harmonizare reclamationes Pii XII cum aperturis et cum optismismo Vaticani II. Non potest cogitari alternativa exclusoria: aut prius erratum est aut nunc. Hermeneutica recta est continuatio et progressus: continuatio quia Concilium Magisterium prius non contradicit, progressus quia novas doctrinas proponit in fidelitate eidem.
Modernistae frustra et perniciose conati sunt rumpere nexus qui Vaticanum II cum Magisterio praecedenti coniungunt, quasi Concilium initium absolutum esse voluisset. Sed Pontifex hodiernus instanter ostendit exsistere continuationem et progressum, vitando et rupturam modernisticam et simplicem repetitionem.
In summa, non exsistit discontinuatio inter encyclicam Humani Generis et Concilium Vaticanum II. Interpretatio vera est continuatio et progressus, harmonizans firmitatem doctrinalem Pii XII cum apertura pastorali Concilii, et reiciens et rupturam modernisticam et falsam alternativam discontinuationis.
Ad primum dicendum quod absentia errorum in documentis conciliaribus non significat eos evanuisse nec Concilium eos negasse, sed fuit optio pastoralis. Denuntiatio Pii XII manet valida et hodie confirmatur per reapparitionem eorumdem errorum.
Ad secundum dicendum quod propositum occupandi praesertim de iis quae uniunt non contradicit denuntiationi errorum, sed eam relativizat ratione unitatis. Error fuit pastoralis, non doctrinalis, et potest corrigere per hermeneuticam idoneam.
Ad tertium dicendum quod idea initii absoluti christianismi est modernistica et falsa. Concilium inscribitur in continuatione Magisterii, quamvis cum novis prospectibus et doctrinis. JG
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios que carezcan del debido respeto hacia la Iglesia y las personas, no serán publicados.