¿Es posible hablar de una “metafísica de Jesús” sin traicionar el Evangelio? ¿No será más bien que Cristo mismo nos ofrece las claves últimas del ser, del bien y de la verdad? ¿Qué significa que el Hijo de Dios complete y sublime la sabiduría de Aristóteles? ¿No es la razón humana, iluminada por la revelación, el puente que permite el diálogo entre las religiones y la apertura al misterio? En esta primera entrada, el padre Giovanni Cavalcoli nos invita a descubrir cómo la enseñanza de Jesús se convierte en saber universal, capaz de dar razón de todas las ciencias y de orientar la vida hacia el Reino de Dios.
La metafísica de Jesús
Primera Parte
(Traducción al español de la primera parte de esta serie de artículos del padre Giovanni Cavalcoli, con extractos de su libro de 2014 titulado Gesu Cristo Fondamento del Mondo. Esta primera entrega fue publicada en 22 de octubre de 2024: https://padrecavalcoli.blogspot.com/p/la-metafisica-di-gesu.html)
Presento a los Lectores el esquema de un libro que publiqué en 2014 ¹, dedicado a ilustrar algo en lo cual hasta ahora no se había pensado: presentar lo que se podría llamar “la metafísica de Jesús”.
¿De qué se trata? Se trata de una serie de sentencias o advertencias que Jesús, según la narración evangélica, nos presenta y que conciernen al sentido de la existencia, al bien y al mal, a la cuestión de la verdad, al valor de lo creado, a los principios del saber humano, a la relación del mundo con Dios y con los ángeles. La metafísica de Jesús retoma la tradición sapiencial del Antiguo Testamento.
Podríamos preguntarnos qué relación existe entre esta metafísica de Jesús y la de Aristóteles. Santo Tomás de Aquino se dio cuenta de una profunda semejanza entre la sabiduría de Jesús y la de Aristóteles. Él notó que mientras Aristóteles desarrolla las fuerzas de la razón y se detiene allí, porque no estaba en posesión de ninguna revelación divina, Jesús, Hijo de Dios, Verbo del Padre, nos dona una sabiduría que desciende de lo alto y que, por tanto, es capaz de completar y sublimar la de Aristóteles.
La metafísica de Jesús, a semejanza de la de Aristóteles, valoriza la razón humana, que es posesión de todos los hombres, y por tanto favorece el diálogo entre los fieles de las diversas religiones, estimulando al mismo tiempo a estos fieles a prestar atención a los datos de la revelación cristiana, que Dios quiere comunicar a todos los hombres para su salvación.
Además, la metafísica de Jesús, como la de Aristóteles, constituye un saber universal, que como tal es capaz de dar razón de todas las ciencias, de modo que sus cultivadores tienen la posibilidad de colaborar entre sí para el bien de la humanidad y para favorecer su crecimiento espiritual en orden al Reino de Dios.
Del libro de 2014, publicado por las Edizioni de L’Isola di Patmos, Roma:
Giovanni Cavalcoli: «Jesucristo fundamento del mundo:
inicio, centro y fin último de nuestro humanismo integral»
El concepto de Cristo fundamento del mundo encierra las alturas más sublimes del santo Padre y Doctor de la Iglesia Agustín, obispo de Hipona: el Christus totus. Como repetirá de hecho el Sumo Pontífice Benedicto XVI en el curso de su ministerio apostólico: Cristo no es una parte de la experiencia humana, sino nuestra totalidad. Él es el inicio, el centro y el fin último de nuestro humanismo integral. Y fue precisamente sobre estas premisas teológicas que el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, publicando por disposición del santo Pontífice Juan Pablo II la exhortación Dominus Iesus, reafirmó esta totalidad, en abierta contraposición a un ecumenismo mal entendido y a un diálogo interreligioso mal entendido, pero sobre todo en contraposición al relativismo.
Introducción e Índice:
Introducción
¿Qué es la metafísica?
Reconozco no haber encontrado nunca, en cincuenta años de estudios filosóficos y teológicos, esta expresión. Pero ello no significa que de algún modo no sea posible, legítima y más aún útil y necesaria.
A alguien, en cambio, puede parecerle inoportuno, inconveniente o incluso ofensivo para el Evangelio asociar a Cristo con la metafísica. Puede parecer una forzadura, una profanación, un signo de mezquino racionalismo, un insulto a la fe, un árido intelectualismo, un hacer perder al Evangelio su horizonte trascendente, místico y religioso, un reducir y rebajar a Cristo a las estrechas y relativas medidas de la mente humana.
Pero quien piensa así en realidad no sabe ni qué es la metafísica ni quizá tampoco qué es el Evangelio. Se trata, en cambio, de tomar conciencia del hecho importantísimo, en orden a nuestra misma salvación, de que algunas enseñanzas de Cristo —no todas y ni siquiera las más importantes— tienen en realidad un contenido y un valor metafísico.
Aclaremos, sin embargo, qué se entiende por “metafísica”. De esta palabra se ha abusado mucho ², por lo cual es fácil el equívoco y se puede comprender que ciertos espíritus honestos pero no informados tengan antipatía hacia la metafísica. Si se vende una botella con la etiqueta “Barolo”, pero se trata de un vino mediocre, es fácil que alguien desprecie el “Barolo” ³.
Algo semejante ha sucedido a lo largo de los siglos con la metafísica. Es necesario, por tanto, ante todo explicar qué es realmente, y los espíritus honestos no podrán sino alegrarse y enamorarse de la metafísica. Distinto es el caso de quien sabe qué es y la rechaza. Este no es una persona estimable y no puede ser un verdadero cristiano. A tal fin no es necesario ser metafísicos, pero sí es necesario al menos tener estima por la metafísica. Lo afirma la misma Iglesia.
Para comprender qué es la metafísica, se requieren algunas consideraciones previas. Existe en el ánimo humano una propensión natural al conocimiento y a la acogida de la verdad, una certeza natural de su existencia, y una inclinación natural a la bondad, a la búsqueda y a la práctica del bien. Todos saben que el saber es algo bueno y deseable, y que es bueno, por tanto, esforzarse en adquirir el saber. El problema, en todo caso, es saber cuáles son las cosas más importantes que hay que conocer. Es aquí donde el camino hacia la metafísica, que supone el amor por las “cosas de lo alto” (Col 3,1), puede quedar bloqueado, porque el hombre puede creer que basta con conocer las cosas de este mundo.
Índice
Introducción
a. Qué es la metafísica
b. Obstáculos a la metafísica
c. Por qué la metafísica es apoyada por la Iglesia
d. En qué sentido se puede hablar de una metafísica de Jesús
e. El ámbito de la metafísica
f. La metafísica y la teología
g. La metafísica de Jesús es la sana expresión de la razón natural
h. El daño hecho por Lutero y su remedio
1. La necesidad suprema de Lutero
2. La psicología de Lutero
3. Un teólogo contra el Magisterio de la Iglesia
4. El desprecio por la metafísica
5. El Dios de Lutero
6. El valor de la metafísica
7. Sola gratia
8. La cuestión de la transustanciación
9. La tragedia de fondo
10. El abandono del ministerio de la penitencia
I. La sabiduría metafísica
1. Naturaleza de la sabiduría
2. El juicio metafísico
3. La humildad como principio de la metafísica
4. La soberbia como obstáculo para la metafísica
II. El objeto de la sabiduría metafísica
1. Las cosas de la tierra y las del cielo
2. Los principios del ente
a. Esencia y ser
b. La analogía del ente
c. El acto y la potencia
d. Lo posible y lo imposible
e. El predicado del ser
f. Ser y existir
g. La existencia de Dios
h. Los atributos divinos
i. Dios es el Ipsum Esse, pero trasciende el ser tal como nosotros lo concebimos
III. El método de la metafísica
IV. Los principios de la metafísica
Introducción
1. El principio de no-contradicción
2. El principio de causalidad
a. Qué es la causa y cómo funciona
b. La causa creadora
c. Cómo ve Jesús la causalidad
d. La cuestión del azar
3. El principio de finalidad
V. La metafísica común, es decir, las propiedades trascendentales del ente
Introducción
1. Real e ideal
a. Las dos formas del existir
b. La nada
2. El uno y los muchos
3. Lo determinado y lo indeterminado
4. Lo verdadero y lo falso
5. El ser y el aparecer
6. Conocimiento y conciencia
7. El bien y el mal
a. El bien trascendental y el bien moral
b. Los grados del bien
c. El misterio del mal
d. El pecado
8. Los grados del ente
9. Participación y plenitud
a. La plenitud del ser
b. El ser por participación
c. Tipos de participación
d. La participación en el pensamiento de Jesús
10. Lo bello y lo feo
a. Noción de lo bello
b. Jesús y la belleza
VI. La metafísica inferior (ens ut ens)
Introducción
1. El mundo
a. El mundo en sí
b. Este mundo
c. El fin del mundo
d. Antes del mundo
2. La sustancia y los accidentes
a. Definiciones
b. Concepciones erróneas de la sustancia
c. El discernimiento de la sustancia
d. Cómo ve Jesús la sustancia
3. El hombre
a. Visión metafísica del hombre
b. Interés de Jesús por el hombre
c. Jesús a la guía del hombre
4. Lo relativo y lo Absoluto
a. La esencia de la relación
b. Esencia de lo absoluto
c. La relación de Dios con el mundo
d. La relación entre relativo y absoluto
e. El personalismo relacional
f. La enseñanza de Cristo
5. Espacio y Reino de Dios
a. La esencia del espacio
b. El ente en el espacio
c. La concepción kantiana del espacio
d. El espacio en la visión de Jesús
e. La difusión del Evangelio
f. La expansión del Reino de Dios
6. Tiempo y eternidad
a. Esencia del tiempo
b. La cualidad del tiempo
c. Concepción del tiempo en Jesús
d. Jesús, eterno Señor del tiempo
e. Vida temporal y vida eterna
f. Esencia de la vida
g. Ser y devenir
h. La visión beatífica
VII. La metafísica superior (ens summum)
1. El espíritu y la materia
a. La materia prima
b. Cómo entiende Jesús el espíritu
c. Alma y cuerpo
d. La noción metafísica de “forma”
e. El alma como forma del cuerpo
f. La posibilidad de la resurrección del cuerpo
2. Los ángeles
a. La cuestión de la existencia de los ángeles
b. La dignidad del intelecto
c. Pruebas de la existencia de los ángeles
d. Los ángeles y la cultura de hoy
e. Las condiciones de la espiritualidad angélica
f. Algunas cuestiones
g. La doctrina de Cristo sobre los ángeles
3. La creación
a. El Dios que hace posible la creación
b. Méritos y límites de Aristóteles
c. El concepto de creación
d. Dios hace partícipe al mundo de su ser divino
4. El Ser subsistente (“Yo Soy”)
Conclusión
Del libro de 2014, publicado por las Edizioni de L’Isola di Patmos, Roma
P. Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, 19 de octubre de 2024
Notas
¹ La información acerca de este libro, aquí.
² Si leemos ciertas obras, aunque de éxito o famosas —podríamos decir clásicos— que llevan el título “metafísica” o se presentan como tratados de “metafísica”, sean de Descartes, de Kant, de Heidegger, de Jaspers o de Bontadini, no es en verdad de ellas que podemos hacernos una idea exacta de lo que es realmente la metafísica, porque esta “metafísica” carece de su planteamiento realista, adaptable al realismo bíblico y por tanto a la fe, y aparece más bien como una reflexión sobre el propio yo y sobre las propias ideas consideradas en sí mismas sin relación con la realidad externa. En cambio, la verdadera metafísica ciertamente llega a la interioridad (in teipsum redi), pero partiendo de la experiencia de las cosas, puesto que también ellas entran en el horizonte del ser o de lo real, que es el verdadero objeto de la metafísica.
³ Para información de los lectores, incluso de nosotros, los mendocinos, aclaro que el Barolo es un prestigioso vino tinto italiano con denominación de origen controlada y garantizada (DOCG). Se produce en la región del Piamonte, al norte de Italia, exclusivamente con uvas Nebbiolo. Es conocido mundialmente como "el rey de los vinos" por su gran estructura, elegancia y alta capacidad de envejecimiento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios que carezcan del debido respeto hacia la Iglesia y las personas, no serán publicados.