¿Quién confiere la gracia y quién la distribuye? ¿No es acaso Cristo el único que infunde directamente la gracia santificante en el alma, mientras María, por su intercesión materna, la obtiene y la hace llegar a cada uno según sus necesidades? El padre Giovanni Cavalcoli explica cómo distinguir entre el acto creador de Cristo y la misión providente de María, Reina de los Apóstoles, que distribuye las gracias como madre solícita de todos los fieles. Una reflexión que ilumina el misterio de la mediación mariana y su lugar en la economía de la salvación. [En la imagen: Nuestra Señora del Rosario de Fontanellato, Italia].
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
sábado, 31 de enero de 2026
Conferimiento de la gracia y distribución de la gracia. Al margen del documento mariano del Cardenal Fernández
Conferimiento de la gracia y distribución de la gracia
Al margen del documento mariano del Cardenal Fernández
(El artículo original, en lengua italiana, fue publicado por el padre Giovanni Cavalcoli
en su propio blog, el 9 de diciembre de 2025:
La reciente Nota Mater populi fidelis ¹, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, al distinguir la obra redentora de Cristo de la colaboración que a ella da la Virgen, distingue en relación al don de la gracia la mediación subordinada de María de la divina única mediación de Cristo ².
La Nota hace presente que mientras Cristo confiere inmediatamente la gracia santificante al alma, ya sea directamente o por el ministerio del sacerdote, María es mediadora de todas las gracias y favores celestiales no porque ella confiera la gracia, no siendo ella sacerdote, sino en cuanto que, por su poderosa intercesión y su solicitud materna, suplica y obtiene de Cristo, como hizo en las bodas de Caná ³, su intervención y su acción salvífica, redentora, acción productora de la gracia, ya sea directamente o por obra del ministerio del sacerdote. Por lo demás, es claro que la misma intervención de María está movida por la misma voluntad redentora de su propio Hijo divino.
María, redimida de modo excelente entre todos los cristianos en virtud de su inmaculada concepción, que la ha hecho llena de gracia, ha recibido de Cristo el privilegio de desempeñar de modo excelso entre todos los discípulos de Cristo el ministerio de distribuidora y dispensadora de todas las gracias producidas por Cristo y que Cristo pone a su disposición con el cometido de hacerlas llegar a todos los hombres ⁴.
En este oficio la Virgen no posee ningún poder de conferir la gracia, porque esto es tarea del sacerdote ministro de Cristo, y ella no es sacerdote. Sin embargo, ella obtiene de Cristo para los sacerdotes la gracia de ser santos ministros de Cristo y por esto es invocada como Reina de los Apóstoles.
Cristo ha querido que todas las gracias y favores que Él desea hacer llegar a los hombres pasen por las manos maternas y providentes de María, que a su vez las hace llegar a todos según las necesidades de cada uno. Esta es su misión materna en favor de todos nosotros sus hijos, como haría una madre de familia providente, la cual, en posesión de las ganancias y de los bienes del esposo —en este caso el Padre celestial— distribuye por voluntad del marido a los hijos los bienes ganados por el padre.
Obviamente María, siendo una simple criatura, desempeña en esta su actividad una función puramente humana y subordinada al poder y a la voluntad de la Santísima Trinidad, pero potenciada por la gracia de su maternidad, que le permite conocer las necesidades de cada uno y escuchar todas las súplicas que se le dirigen.
Naturalmente es necesario tener cuidado de no insistir demasiado en el paralelo que he hecho acerca de la madre de familia, porque correríamos el riesgo de tener una visión materializada de la gracia y de las gracias. Es claro que la gracia creada actual o santificante, sacramental o carismática, es una cualidad espiritual habitual sobrenatural del alma, y permanece claro que su presencia en el alma bien dispuesta depende de una acción inmediata de Cristo o del poder sacerdotal, sin ninguna mediación de María.
No es en este plano donde se ejerce su acción mediadora, y donde María es instrumento universal de todas las gracias, sino, como he dicho, es en el plano de la intercesión donde obtiene de Cristo y hace llegar a todos las gracias de las cuales cada uno tiene necesidad.
Las gracias que ella obtiene y recibe por su oración y transmite por su solicitud materna no deben, por tanto, concebirse como si fueran objetos materiales, así como se podría transmitir a los hijos un patrimonio recibido de los abuelos, sino que esta obra de transmisión y distribución debe concebirse como una actividad intencional y espiritual animada por suma caridad y sabiduría, orientada a obtener que Cristo mismo, ya sea directamente o por medio del sacerdote, intervenga para otorgar gracia, misericordia o justicia allí donde pueda haber necesidad.
En conclusión, es necesario distinguir el conferimiento o infusión de la gracia de la distribución de las gracias: el conferimiento es obra divina creadora de Cristo que infunde directamente la gracia al alma. La distribución o dispensación de las gracias es obra providente y materna de María, atenta a las necesidades de cada uno, gracias que obtiene de Cristo con su oración para que Cristo confiera la gracia a cada uno conforme a los designios de la providencia divina.
P. Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, 8 de diciembre de 2025
Notas
¹ Dicasterio para la Doctrina de la Fe: Mater Populi fidelis, Nota doctrinal sobre algunos títulos marianos referidos a la cooperación de María en la obra de la salvación.
² “Si se tiene en cuenta que la inhabitación trinitaria (gracia increada) y la participación en la vida divina (gracia creada) son inseparables, no podemos pensar que este misterio pueda estar condicionado por un ‘paso’ a través de las manos de María” (n.45). “Sin embargo, un ser humano puede participar con su deseo del bien del hermano, y es razonable (congruente) que Dios escuche ese deseo de caridad que la persona expresa «con su oración» o «mediante las obras de misericordia». Es cierto que este don de la gracia puede ser derramado solo por Dios, pues «excede la proporción de la naturaleza» y existe una distancia infinita entre nuestra naturaleza y su vida divina. Sin embargo, puede hacerlo cumpliendo el deseo de la Madre, que de este modo se asocia gozosamente a la obra divina como humilde sierva” (n.48).
³ “Como en Caná, María no dice a Cristo qué hacer. Ella intercede manifestando a Cristo nuestras carencias, las necesidades y los sufrimientos para que Él pueda actuar con su potencia divina: «No tienen vino» (Jn 2,3). También hoy ella nos ayuda a disponernos hacia la acción de Dios: «Hagan lo que Él les diga» (Jn 2,5). Sus palabras no son una simple indicación, sino que se convierten en una auténtica pedagogía materna que introduce a la persona, bajo la acción del Espíritu, en el sentido profundo del misterio de Cristo. María escucha, decide y actúa para ayudarnos a abrir nuestra existencia a Cristo y a su gracia, porque Él es el único que obra en lo más íntimo de nuestro ser” (n.49).
⁴ “Particularmente iluminador es el siguiente texto: «Quien cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y hará obras aún mayores que estas, porque yo voy al Padre» (Jn 14,12). En los Padres de la Iglesia, esta visión encontró una peculiar expresión en el comentario a Jn 7,37-39, pues algunos interpretaron la promesa de los «ríos de agua viva» como referida a los creyentes. Es decir, los mismos creyentes, transformados por la gracia de Cristo, se convierten en fuentes para los demás. Orígenes explicaba que el Señor cumple lo que ha anunciado en Jn 7,38 porque hace brotar de nosotros ríos de agua: «El alma del ser humano, que es a imagen de Dios, puede contener en sí, y producir por sí misma, pozos, manantiales y ríos». San Ambrosio recomendaba beber del costado abierto de Cristo «para que abunde en ti la fuente de agua que brota para la vida eterna». Santo Tomás de Aquino lo expresó afirmando que, si un creyente «se apresura a comunicar a los demás los diversos dones de la gracia que ha recibido de Dios, de su seno brota agua viva». Si esto es verdadero para cada creyente, cuya cooperación con Cristo se vuelve tanto más fructuosa cuanto más se deja transformar por la gracia, con mayor razón debe afirmarse de María, de un modo único y supremo. (Cf nn. 30-32).
__________
Anexo
He aquí mi transcripción de este artículo del padre Cavalcoli sintetizado en un muy breve esquema según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, que ofrezco en lengua latina, de manera que pueda ser aprovechado no sólo por los lectores hispanohablantes, sino también por quienes pertenecen a otras tradiciones lingüísticas.
Articulus unicus
Utrum Maria dici possit distributrix gratiarum
Ad hoc sic proceditur. Videtur quod Maria non possit dici distributrix gratiarum.
1. Quia non est sacerdos nec confert gratiam sanctificantem, quae est opus exclusivum Christi.
2. Praeterea, gratia sanctificans immediate infunditur a Christo in animam, nec potest per manus creaturae transire.
3. Item, dicere quod Maria distribuat gratias videtur periculum materializandi gratiam, quasi essent bona patrimonialia quae mater filiis dividit.
Sed contra est quod factum est in nuptiis Canae, ubi Maria intercessit apud Christum dicens: “Vinum non habent”, et obtinuit ab eo interventionem quae miraculum effecit. Sic etiam hodie, per eius intercessionem, obtinet a Christo gratias necessarias fidelibus.
Respondeo dicendum quod conferre gratiam sanctificantem est opus exclusivum Christi, qui eam immediate infundit in animam, sive per se ipsum sive per ministerium sacerdotis. Christus tamen voluit ut gratiae actuales et favores, quos ipse largitur, transeant per intercessionem maternalem Mariae, quae, plena gratia et Regina Apostolorum, eas distribuit secundum necessitates uniuscuiusque. Haec distributio non est conferre gratiam, sed obtinere eam a Christo et fidelibus exhibere, sicut mater provida bona mariti administrat. Unde Maria dici potest distributrix gratiarum actualium, in subordinatione ad Christum, unicum Redemptorem et Sacerdotem.
Ad primum ergo dicendum quod Maria non confert gratiam, sed eam a Christo obtinet et per intercessionem distribuit; et ideo non confunditur cum ministerio sacerdotali.
Ad secundum dicendum quod gratia sanctificans immediate infunditur a Christo, sed gratiae actuales per mediationem Mariae ad fideles perveniunt, quae eas a Filio suo obtinet.
Ad tertium dicendum quod comparatio ad matrem familiae est analogica et pedagogica: gratia non est obiectum patrimoniale, sed donum spirituale quod Maria distribuit per sollicitudinem maternalem et voluntatem Christi.
J.A.G.
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Me ha parecido útil copiar los comentarios que el padre Giovanni Cavalcoli publica como respuestas a los lectores que le plantean preguntas u objeciones o dudas; y esto no sólo por la utilidad de estos comentarios del docto dominico, que muchas veces en sus respuestas ofrece explicaciones ulteriores a lo que publica en sus artículos, sino también para sugerir a los lectores de habla española que hagan también sus comentarios, ya sea directamente al padre Giovanni, en su blog, o bien aquí mismo, en español, para que yo se los transmita.
ResponderEliminarUn lector (Bruno V.), el 10.12.2025 y días posteriores, intervino repetida y extensamente en el blog del padre Cavalcoli, aportando dados de las Actas del Magisterio, en favor del título de la Corredentora.
ResponderEliminarEl padre Cavalcoli le respondió: Le agradezco por el envío de esta comunicación muy interesante, que recoge sobre todo las enseñanzas pontificias, que se refieren a la corredención de María, explicando de qué se trata.
EliminarEstas enseñanzas pueden ayudarnos a comprender el significado de la intervención del DDF, porque puede existir el riesgo de interpretar este Documento como si fuera una negación de lo que los Papas del pasado han enseñado sobre la corrección de María.
La preocupación del Card. Fernández es solo la de evitar que se tenga un concepto equivocado de corredención y por tanto este Documento, lejos de olvidar las enseñanzas de los Papas del pasado, remite a ellos para tener un verdadero concepto de corredención.
Siguió diciendo el padre Cavalcoli el 12.12.2025: El Card. Fernández, apoyándose en San Pablo que habla de colaboración, dice claramente varias veces que María participa de la obra redentora de Cristo, como todos nosotros cristianos, con la diferencia de que la Virgen realiza esta obra en una perfección inalcanzable para nosotros.
EliminarCiertamente María, como todos nosotros, puede actuar cristianamente en cuanto ella, como todos nosotros, ha recibido la gracia. Aquí efectivamente estamos ante una participación pasiva.
Sin embargo, el cardenal dice la verdad perfecta cuando enseña que María, siendo partícipe de la gracia, a su vez participa en la obra redentora de Cristo. Y aquí evidentemente se trata de una participación activa y eficaz, ciertamente no productiva de la gracia, porque esta producción depende solo del sacerdocio, y María no es sacerdote.
Como dije en un artículo reciente, María participa en la obra redentora como dispensadora y distribuidora de las gracias. Esto no se desprende claramente del Documento, pero aparece por la insistencia con que el Cardenal habla de la maternidad de María. Y ¿qué es la maternidad sino el hecho de que la madre reparte la comida a los hijos?
Sigue diciendo el padre Cavalcoli: La participación de algo es el tomar parte de un todo. El participante recibe y actúa. El todo participa de sí mismo al participante una parte de sí mismo. Cristo Dios participa en la criatura -la Virgen y todos nosotros fieles- una participación de sí mismo, que es la gracia.
EliminarDe este modo la criatura en gracia se hace capaz de un obrar semejante al divino: éste es el corredimir. El participante recibe del Participado, el Redentor, el Todo, una participación en el Todo, al Redentor, teniendo presente que la gracia es una participación en la naturaleza divina (2 Pe 1,4).
Al recibir esta participación, la criatura participa activamente en la acción del Todo. La gracia es una participación en la naturaleza divina. Recibida esta participación, actuamos de alguna manera divinamente, sin ser Dios. Ésta no es otra cosa que la vida cristiana de los hijos de Dios.
Una vez que la criatura recibe la gracia, se hace capaz de actuar sobrenaturalmente, es decir en gracia, capaz de colaborar con Cristo en la obra de la gracia, que es la redención del mundo.
María en esto es como nosotros; la única diferencia es que ella hace esta obra de manera insuperable y excelente. Fernández expresa este concepto, aunque no con las mismas palabras.
El 13.12.2025, siguió diciendo el padre Cavalcoli: Respondo por puntos a su intervención:
Eliminar1) "Papa Pío IX en la Ineffabilis Deus ..." Respuesta: todo cristiano, como tal, es mediador y conciliador en virtud de la gracia que le ha infundido Cristo y le ha hecho llegar María, gracias a su intercesión. Así María, en esta actividad propia del cristiano, alcanza un nivel de perfección que nosotros no alcanzamos. Esto quiso decir el Beato Pío IX. El Card. Fernández dice lo mismo cuando nos recuerda que el cristiano en gracia colabora con la obra redentora de Cristo y María, en esta colaboración, alcanza el máximo nivel de perfección.
2) "Siempre Pío IX en la misma Ineffabilis..." Respuesta: María obtiene todo lo que pide en virtud de su altísima santidad. Nosotros, pecadores, aunque santos, evidentemente no podemos obtener más que gracias inferiores a las que obtiene María, pero cada cristiano, con María, es un intercesor ante Cristo y obtiene para los hermanos la gracia de la redención y de la salvación.
3) "Todavía Pío IX, en la Ubi primum, escribe ..." Respuesta: Debemos decir que cada cristiano, junto con María, obtiene para sus hermanos esperanza, gracia y salvación. La única diferencia entre nosotros y María es que María obtiene mucho más de lo que cualquier otro santo puede hacer.
4) "El Papa León XIII en la Octobri mense, escribe..." Respuesta: María no produce la gracia, como lo hace Cristo directamente y el sacerdote en su ministerio, pero nos distribuye la gracia. Entonces en este sentido, como dice León XIII, las gracias de Cristo nos son distribuidas y dispensadas por María. En este sentido no nos llegan directamente de Cristo. Ahora bien, este oficio de hacer llegar la gracia no es solo de María, sino que nos pertenece a todos nosotros. Entonces, ¿cuál es la diferencia? Que María en la distribución de las gracias llega a todas partes, mientras nosotros llegamos a ese grupo de nuestros seres queridos, que son de nuestro conocimiento. Pero el trabajo sobrenatural es el mismo, solo que lo hacemos con defectos, mientras que María lo hace perfectamente. Nosotros lo hacemos solo por unos pocos. María lo hace por todos los hombres.
Eliminar5) "Pío XII, en el Ad Caeli Reginam, afirma ..." Respuesta. Ciertamente la eficacia de nuestra intercesión es limitada, mientras que la de María es inagotable. Nadie pretende que la eficacia de cualquier otro Santo sea igual a la de María. Sin embargo Ella es una cristiana igual a nosotros en la posibilidad de interceder por nuestros hermanos.
6) "Y también en la misma encíclica..." Respuesta: Hay que explicar lo que el Papa quiere decir con esta palabra "influencia". El Papa no quiere decir que María confiere o infunde la gracia. Este es el oficio de Cristo mismo y del sacerdote, como explica el Card. Fernández cuando trata de este punto (n.37a). La influencia, de la que habla el Papa, es el poder que tiene María para interceder y hacer llegar las gracias ya existentes y distribuirlas y dispensarlas a todos, según las necesidades de cada uno.
7) "San Pablo VI, en la Signum Magnum, enseña..." Respuesta: Esta función de la que habla el Papa es común a todos los cristianos y caracteriza la vida cristiana como tal. María en esta actividad no hace más que cumplirla de la manera más alta que puede ser realizada por una simple criatura. Y esto en virtud de su plenitud de gracia. Nosotros desempeñamos su mismo oficio, solo que, considerando nuestra pecaminosidad y los límites de nuestra santidad, lo llevamos a cabo en una medida mucho menor y no sin cometer errores o pecados.
8) "Benedicto XVI, en la homilía del 11 de mayo de 2007 dijo que ..." Respuesta. También nosotros, por pura misericordia de Dios, según el plan de su salvación, somos instrumentos necesarios para la salvación de los hermanos. La diferencia con María es que, mientras nosotros ejercemos esta instrumentación en una forma limitada y no sin cometer errores o pecados, María ejerce esta instrumentación de manera muy perfecta y frente a toda la humanidad.
Eliminar9) "Y entonces no basta decir, ..." Respuesta: Querido Bruno V., usted debe tener en cuenta que, como en la realidad material, así en la espiritual, como por ejemplo la vida de gracia, existen niveles o grados que van desde un mínimo a un máximo. Como puede haber más o menos calor o más o menos luz, así existen grados o niveles de gracia, de virtud, de santidad y de perfección moral y espiritual. Todos nosotros con el Bautismo recibimos un mínimo, que constituye nuestro punto de partida. Depende de nosotros, siguiendo la influencia divina, hacer crecer este tesoro inicial al máximo posible aumentándolo continuamente con un continuo trabajo de perfeccionamiento de nuestro obrar, que comporta un continuo aumento de la gracia.
También María, como todos nosotros, ha sido prevenida por la gracia de la Redención, con la diferencia que mientras nosotros partimos de una condición de pecadores, Ella ha partido ventajosa porque ha sido preservada de la culpa original. Tanto que nosotros crecemos en gracia. Sin embargo, nadie puede llegar a María debido a la ventaja que ella ha tenido sobre nosotros, en el sentido que he dicho anteriormente.
Siguió respondiéndole el padre Cavalcoli al mismo lector: Respecto a: "Debo reconocer que la expresión 'poder redentor' ...", Veo con gusto que ha revisado su manera de expresarse. Su nueva expresión es ciertamente conforme a lo que dice el cardenal.
EliminarMe complazco por esta rica investigación que usted ha hecho sobre las intervenciones de los Papas del pasado. Creo haber dado una respuesta suficiente, que nos hace comprender la continuidad de la enseñanza pontificia sobre este delicado tema de la corredención, hasta el Pontífice actual.
Creo que una cosa buena a hacer es aclarar aún más este título mariano, a la luz del Magisterio actual, para aumentar la gloria que queremos atribuir a la Santísima Virgen María, Nuestra Madre y Madre de la Iglesia.
Posteriormente, el mismo lector (Bruno V.) se refirió a la tentativa obrada por el obispo Antonio Staglianò, Presidente della Pontificia Accademia di Teologia (véase:
ResponderEliminarhttps://www.osservatoreromano.va/it/news/2025-11/quo-259/l-icona-della-dissimilitudine.html).
El padre Cavalcoli, el 12.12.2025, respondió: Estimado Bruno, el obispo Staglianò hace una referencia inapropiada al IV Concilio de Letrán, que no habla de la vida sobrenatural de la gracia, sino de la analogía entre el Creador y la criatura. Se trata, por tanto, de una perspectiva metafísica, no de teología revelada.
EliminarEn este sentido, San Juan nos dice claramente que en el cielo «seremos semejantes a él, porque le veremos tal como es» (1 Jn 3,2).
Por lo tanto, la disimilitud concierne a la metafísica, no a la Revelación.
En cuanto al acto redentor de Cristo, es ciertamente un acto divino y, como tal, no puede ser compartido por ninguna criatura, y Dios, en su simplicidad, es incomunicable e imparticipable. Sin embargo, aquí nos encontramos ante el misterio de la gracia, que es a la vez divina y creada; gracia que, como nos dice Pedro, es participación en la naturaleza divina.
Ahora bien, la participación implica diversos grados, como ocurre en las realidades analógicas. Por lo tanto, así como la divinidad existe por esencia, que es Dios mismo, la gracia creada es, en cierto sentido, una divinidad por participación.
De igual modo, Dios es el Analogado Supremo del ser, de modo que las criaturas poseen el ser creado según una pluralidad de grados: desde las criaturas más elevadas, que son los ángeles, descendemos a las más bajas, hasta llegar a la materia prima.
Un argumento similar debe plantearse respecto a la acción. Así como en el plano natural existen diferentes grados de acción en las criaturas, en el orden sobrenatural existen diferentes grados de acción sobrenatural propios de la vida de la gracia. Existen diferentes grados de gracia creada. La máxima participación en la vida de la gracia y el máximo grado analógico de esta vida, después de la humanidad de Jesús, pertenece a la Virgen María. Ahora bien, considerando que el corredimir, como ya he demostrado en mis escritos, no es otra cosa que la acción sobrenatural, por la que participamos análogamente de la acción redentora de Cristo, parece bastante claro que la acción corredentora de María es, entre todas las criaturas, la que más se asemeja a la acción redentora de Cristo, sin llegar sin embargo al acto redentor, que pertenece sólo a Jesucristo, en cuanto hombre y Dios.
Posteriormente, el mismo lector (Bruno V.) le transcribió otro largo texto crítico acerca de la Nota del DDF, esta vez escrito por el padre Serafino Lanzetta.
ResponderEliminarEl padre Cavalcoli le respondió: Le agradezco estas palabras del Padre Serafino Lanzetta, a quien conozco muy bien y de quien tengo mucha estima, aunque tengo algunas reservas por las críticas que él le ha hecho al Papa Francisco.
EliminarEl mismo lector, le replicó: "He notado que usted, Padre Giovanni, no ha querido comentar directamente las siguientes palabras de la Comisión Teológica de la Asociación Mariana Internacional en el citado doc. "Respuesta a la Mater populi fidelis"... ¿no es este un insoportable minimalismo mariano?"
ResponderEliminarEl padre Cavalcoli le respondió: Le aconsejo releer con atención y benevolencia lo que el Documento del DDF enseña (nos. 34-37) sobre la maternidad de María, su significado, su fecundidad y su relación con la obra redentora de Cristo y no encontrará ningún minimalismo, porque no descuida nada de lo que hay que decir y se dice, según la Tradición, sobre la maternidad de la Virgen.
EliminarPor lo tanto, no es cierto que la enseñanza del Documento se limite a la frase que usted ha citado.
Es verdad que María es nuestra Madre y que una Madre concibe a su propio hijo. Sin embargo la Virgen no concibe las almas, porque las almas son creadas por Dios. Ella es, pues, nuestra Madre no en el sentido de que crea las almas, sino en el sentido de que, suponiendo la existencia de nuestras almas, hace llegar a ellas la gracia, que Ella pidió a Cristo por ellas.
Ahora bien, este dato se refiere ciertamente a la maternidad de María, pero el Cardenal ha expresado esta misma cosa con otras palabras, como por ejemplo estas: "Engendrando físicamente a Cristo, a partir de su libre y creyente aceptación de esta misión, la Virgen ha engendrado en la fe a todos los cristianos que son miembros del cuerpo místico de Cristo, es decir, ha engendrado al Cristo total, cabeza y miembros" (n. 35).
El mismo lector (Bruno V.), obstinadamente, siguió aportando argumentaciones similares a las anteriores. El padre Cavalcoli siguió respondiendo a todas ellas con paciencia y competencia, expresando: Esta vez sus argumentos son realmente insuficientes.
EliminarEn efecto, la lista de los nombres que usted me hace, aunque se trate de teólogos y prelados, no puede constituir una refutación a lo que digo. En efecto, las discusiones teológicas no se hacen contraponiendo nombres, por muy autorizados que sean, sino con objeciones razonadas.
Ahora bien, yo le había invitado a mostrarme donde el Cardenal sería minimalista, pero usted no ha logrado citarme una sola frase en este sentido.
Le señalo además que el minimalismo y el maximalismo mariológicos son herejías por defecto y por exceso. En efecto, siendo la mariología una parte de la dogmática, le corresponde a la Iglesia establecer el nivel de santidad de la Virgen, por lo que es claro que quien transgrede este nivel, ya sea por exceso o por defecto, escapa de la verdad de fe.
Señalo además, que el Cardenal, respondiendo a la periodista Montagna, se refirió a "teólogos especializados en cristología", mientras que el Padre Gronchi hizo referencia a "mariólogos". Así que no hay contradicción entre ellos dos.
Siguió diciendo el padre Cavalcoli: En mi opinión todas estas críticas hechas al Cardenal de ser minimalista, por más que sean numerosas y procedentes de personajes autorizados, no han entendido lo que quería decir el Card. Fernández.
EliminarComo le he dicho la acusación de minimalismo es muy grave, así como es grave la de maximalismo, porque la verdad mariana es una verdad de fe, cuya medida no nos corresponde establecer, sino que es competencia de la Iglesia, por lo cual, si uno está por debajo o va más allá, cae en la herejía.
¿Acaso se puede imaginar que el Card. Fernández es un hereje? Lo que parece minimalismo debe ser interpretado como preocupación por evitar un concepto erróneo de corredentora. El Cardenal no dice que es falso que María sea Corredentora, ni jamás podría decirlo, porque sería como acusar de falso a algunos Papas del pasado. El Cardenal está preocupado solamente por evitar un concepto falso y exagerado de corredención.
Siguió respondiendo el padre Cavalcoli: Estimado Bruno V., este contraste, a mi modo de ver, es más aparente que real, porque probablemente mientras el Cardenal ha querido evocar una historia de décadas sobre ese título, Gronchi probablemente se ha referido a hechos recientes, que han preparado inmediatamente el Documento.
EliminarEn todo caso, este contraste no afecta en absoluto al significado de lo que dice el Documento. Lo que importa no es tanto aclarar esa cuestión, sino entender bien qué quiso decir el Card. Fernández con el Documento.
(De: https://dianemontagna.substack.com/p/cardinal-fernandez-clarifies-co-redemptrix?utm_source=substack&publication_id=5470197&post_id=180101742&utm_medium=email&utm_content=share&utm_campaign=email-share&triggerShare=true&isFreemail=false&r=3uvtl&triedRedirect=true&fbclid=IwY2xjawOWYXZleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEetXTt_Lwn-zDYoJM3my29iSawhBFD2U82noU_oBuOIb7uKwtLwFwU7-PlxAA_aem_O7TnaQutvF6PedKESqdRJw )
Siguió respondiendo el padre Cavalcoli: "Fernández explicó que después de décadas de estudio teológico - solicitado por primera vez por Juan Pablo II y llevado a cabo por el cardenal Ratzinger - el Dicasterio para la Doctrina de la Fe concluyó que el título no debería aparecer en los textos magisteriales o litúrgicos, no porque su doctrina de fondo haya sido rechazada, sino porque el término mismo corre el riesgo del malentendido pastoral hoy. Sostenía que Mater Populi Fidelis "conserva y expresa los aspectos positivos" contenidos en el título, es decir "la cooperación única de María en la obra de redención", sosteniendo que la frase aparece "200 veces" en el texto." (De entrevista Montagna).
EliminarEl obstinado Bruno V. siguió acusando al cardenal Fernández y a la nota del DDF de "minimalismo mariano". No es útil traducir aquí todos sus extensos comentarios y, en todo caso, el lector puede acudir al blog del padre Cavalcoli si desea conocer las repetidas argumentaciones del lector.
ResponderEliminarEl padre Cavalcoli respondió: Estimado Bruno, cuando yo decía que el Documento "no descuida nada de lo que hay que decir y se dice, según la Tradición" me refería a lo esencial de la doctrina de la mariología.
EliminarSi debo decirle mi propio pensamiento, me habría detenido más en la posición de los Papas, que han hablado de "Corredentora". Es evidente que el Cardenal no quiere decir en absoluto que se equivocaron, cosa impensable. Más bien, supone que han enseñado la verdad. Solo dice que no se detuvieron a explicarlo, como puede ver en el pasaje que cito a continuación.
He aquí el texto n. 18 del Documento: "Algunos Pontífices han empleado este título sin detenerse a explicarlo. Generalmente, lo han presentado de dos maneras distintas: en relación a la maternidad divina, en cuanto que María, como madre, hizo posible la Redención realizada por Cristo; en referencia a su unión con Cristo junto a la Cruz redentora. El Concilio Vaticano II evitó emplear el título de Corredentora por razones dogmáticas, pastorales y ecuménicas. San Juan Pablo II lo utilizó, al menos en siete ocasiones, relacionándolo sobre todo con el valor salvífico de nuestro dolor ofrecido junto al de Cristo, al que se une María sobre todo bajo la Cruz".
Estimado Bruno V., por la forma en que usted juzga las palabras del Papa Francisco, entiendo bien que usted no sabe lo que es el minimalismo mariano. El Papa se limita a aludir a una de las virtudes de María, es decir la esperanza "de que Cristo sea engendrado en nosotros, no de tomar su lugar".
EliminarAhora bien, el minimalismo mariano no consiste en afirmar algunas virtudes de María tachando otras. Esta es una operación que puede estar totalmente justificada. Y estas son las palabras del Papa. El minimalismo no consiste simplemente en callar algunas virtudes de la Virgen, de lo contrario cada vez que hablamos de la Virgen deberíamos hacer un Tratado de mariología.
Sino que el minimalismo consiste en la negación precisa de un privilegio mariano, como hacen los protestantes que por ejemplo niegan la virginidad de María o que Ella sea Mediadora de todas las gracias.
Estimado Bruno V.,
EliminarNo hay duda de que el título de Corredentora destaca la participación de la Virgen en el Sacrificio de Cristo, mientras que detenerse en la simple colaboración no pone explícitamente en luz lo que fue el sufrimiento de María, como partícipe de la Cruz de Cristo.
Por otra parte la colaboración con Dios para nuestra salvación, no caracteriza la religión cristiana, sino que la encontramos por ejemplo también entre los judíos y los musulmanes, que no prevén la necesidad de la Cruz para nuestra salvación.
Sin embargo, si usted lee bien el documento verá que el cardenal, hablando de la colaboración y participación de la Virgen en la obra redentora de Cristo, aclara muy bien su papel activo y cómo ella tomó sobre sí voluntariamente la cruz de su Hijo.
Recordemos además que la actividad de María, como la de todo cristiano, es meritoria solo en cuanto ella también, junto con nosotros, ha sido redimida, prevenida y salvada por la gracia de Jesús Crucificado.
Recordemos también que solo Jesucristo, como hombre Dios, puede realizar la acción divina redentora para toda la humanidad.
Estimado Bruno V.,
Eliminarsobre lo que ha dicho el P. Lanzetta.
El cardenal no ha negado los méritos de la Virgen. Sí, ha insistido en la colaboración, pero ¿qué es la colaboración sino el merecimiento y el ejercicio de una actividad? Obviamente los méritos de María no son simplemente humanos, sino sobrenaturales, es decir don de la misma gracia. También María fue redimida por su Hijo y solo en cuanto redimida pudo participar en la obra de la salvación, como todos nosotros.
La singularidad de la acción de María no consiste más que en realizar de una manera insuperable para todos nosotros, pobres pecadores que sufrimos del pecado original, su participación en la obra de Cristo.
Tengo la impresión de que el padre Serafino exagera la participación sacerdotal de María en el sacerdocio de Cristo. Debemos recordar en cambio que María, como todos nosotros, ejerció simplemente el sacerdocio común de los fieles, aunque obviamente de una manera excelentísima.
En cuanto a la relación entre la acción de María y la acción de la Iglesia, podríamos decir que, desde dos puntos de vista diferentes, María está por debajo y por encima de la Iglesia. San Agustín hace notar que "la Iglesia es más que María, en cuanto Ella, como todos nosotros, es miembro de la Iglesia, miembro excelentísimo, pero aún así miembro".
En cambio María, en cuanto Madre de Dios, es también Madre de la Iglesia y por tanto en un cierto sentido por encima, pero por debajo de Cristo; por debajo de Cristo en cuanto obtiene de Él todas las gracias que sirven a la Iglesia; como Madre, en cuanto que se ocupa de todas las necesidades de la Iglesia bajo el influjo del Espíritu Santo, que es el alma divina de la Iglesia, distribuyendo a todos los miembros de la Iglesia todas las gracias que necesitan.
Estimado Bruno V.,
Eliminaren base a lo que le he dicho sobre el Card. Fernández y sobre lo que él mismo ha escrito, no veo ningún minimalismo.
Tampoco se puede suponer ningún minimalismo en el Magisterio de la Iglesia, porque sería herejía, lo que evidentemente no es posible.
Estimado Bruno V.,
Eliminarel hecho de que el Cardenal no haya citado a los Papas que han explicado el significado del título se debe a una elección editorial, que también yo puedo considerar discutible. Sin embargo, tenga cuidado de no confundir reduccionismo con minimalismo.
Este último, como le dije, es un error doctrinal, que no podemos admitir en un documento del DDF. En cambio parece bastante claro que el Cardenal, con esa omisión, ha querido facilitar lo que quería decir. Es, como he dicho, solo una elección de redacción.
El día 16.12.2025, el padre Cavalcoli siguió respondiendo al mismo lector: Estimado Bruno V.
Eliminaryo también sé muy bien que la Virgen fue salvada de una manera muy especial, de la cual solo ella ha disfrutado. Pero lo que he dicho no es en absoluto problemático, sino la pura verdad de fe, porque vengo simplemente a decir que María, aunque de manera privilegiada, es una criatura humana salvada por Cristo, como todos nosotros.
Solo en cuanto "llena de gracia", la gracia de Cristo, ha podido colaborar con su vida de una manera única a la salvación del género humano. Solo Jesucristo, como hombre y Dios, realiza la acción divina, que es principio de la salvación de María y de todos nosotros.
La expresión "diferencia ontológica" está completamente fuera de lugar, como si María fuera un ente superior a nosotros, así como el ángel es superior al hombre.
María, desde el punto de vista ontológico, es un ser humano como todos nosotros. Por lo tanto su superioridad con respecto a todos nosotros, no se refiere a su ser en cuanto ser, sino que se refiere al grado de gracia que ha recibido, que es el más alto que puede existir para una simple criatura, por el hecho de que solo María es la Plena de Gracia y Madre de Dios.
El 16.12.2025, el padre Cavalcoli siguió respondiendo a los argumentos del mismo lector: Lo que usted dice del Cardenal no es lo que efectivamente ha dicho. Preste más atención a lo que realmente ha dicho.
EliminarCuando el Cardenal dice que la "maternidad de María es «plenamente activa» y María se une al misterio salvífico de Cristo como instrumento amado por el Padre en su proyecto de salvación", ¿qué más debía decir?
Cuando usted dice que el Cardenal "no alude a la participación "activa" en el Calvario", quizás no se da cuenta, pero dice una falsedad. En efecto, el cardenal ha hablado varias veces de participación en la obra redentora de Cristo. Y cuando habló de la unión de María al "misterio salvífico" de Cristo, ¿qué quiso decir sino que se unió a la Cruz de Cristo?
El Cardenal ha presentado varias veces a María como Madre de la Iglesia. ¿Y de quién es Madre, María, si no de nosotros los cristianos?
Las citas evangélicas que usted reporta, hechas por el Documento, ¿a qué se refieren, si no a la maternidad de María para con nosotros?
La concepción a) de la corredención es errónea, porque concibe la cooperación como participación igualitaria en la obra redentora de Cristo, por lo que ese "co" no significa subordinación, sino el mismo nivel divino. En este caso María es presentada como si compartiera la obra divina de Cristo, cosa evidentemente imposible a una criatura.
La concepción b) comporta, según la visión protestante, la negación de la corredención y una cooperación puramente humana, en la que ni siquiera se ve la presencia en María de la gracia. Parece ver una acción mariana puramente humana.
La concepción b) comporta, según la visión protestante, la negación de la corredención y una cooperación puramente humana, en la que ni siquiera se ve la presencia en María de la gracia. Parece ver una acción mariana puramente humana.
Estimado Bruno V.,
EliminarEn cuanto a las palabras del Cardenal, cuando dice que María se ha convertido en la "primera Iglesia", es evidente que en ese devenir está implícita la acción corredentora de María y por tanto la parte activa que tuvo en la obra de la Redención.
Sobre el n. 32. Aquí no tiene nada que ver el sentimentalismo. Usted debe medir palabra por palabra lo que dice el Cardenal y se dará cuenta de que se trata de conceptos puramente evangélicos, que expreso la corredenzione mariana, aunque al Cardenal no le gusta la palabra corredenzione.
Las palabras del Cardenal corresponden exactamente a lo que ha dicho el Concilio: Ella se ha "asociado al sacrificio de Cristo", como debemos hacer todos nosotros. La diferencia entre Ella y nosotros es que Ella se asoció de una manera perfecta, inalcanzable por cada uno de nosotros.
Estimado Bruno V.,
Eliminarcon respecto al No. 36, le hago presente que experimentar la intercesión de María es para nosotros la experiencia de la acción propia de María en orden a nuestra salvación. En efecto, ¿qué es esta intercesión? Es el hecho de que María, por su plenitud de gracia y por el favor especialísimo del cual ella goza por parte del Padre, que la hizo Madre del Hijo, sabe lo que debe pedir por cada uno de nosotros, obtiene todo lo que pide y distribuye a todos las gracias que ha obtenido. ¿Es esto minimalismo?
El 17.12.2025, el padre Cavalcoli siguió respondiéndole al mismo lector:
EliminarEstimado Bruno V.,
con respecto al n. 45. El título de mediadora de todas las gracias ciertamente no está contenido de manera explícita en la divina Revelación, pero esto no significa que la Iglesia ya desde hace siglos no utilice este título con razón, en cuanto evidentemente extraído de lo que la Revelación nos dice sobre la Virgen.
Por otra parte, no hay más que alegrarse de lo dicho por el Papa: "No hay fruto de gracia en la historia de la salvación que no tenga como instrumento necesario la mediación de la Virgen".
Con respecto al n. 46. El Card. Fernández ha hablado con claridad de María Madre de la Iglesia y partícipe y colaboradora de la obra redentora de Cristo. La preocupación del Cardenal ha sido la de prohibir decir que María confiere la gracia. Esto lo hace solo Cristo y el sacerdote ordenado. Sin embargo, es evidente que en los títulos expresados por el Cardenal con tanto calor está la mediación mariana, ya que María no solo nos dispone a recibir la gracia, sino que nos hace llegar de buena Madre todas las gracias que necesitamos.
Estimado Bruno V.,
Eliminarcon respecto al No. 47.
Lo que dice el Cardenal, citando a Santo Tomás, es perfectamente cierto. La Virgen no merece en absoluto la primera gracia, sino que esta la ha merecido solo Jesucristo, en cuanto Dios. María, como todos nosotros en gracia, comenzó a actuar sobrenaturalmente solo después de haber recibido la primera gracia, recibida de su Hijo.
María Inmaculada ha sido prevenida de un modo singular por la gracia, pero está claro que también ella, como todos nosotros, es una criatura salvada por la gracia de Cristo.
En cuanto a la producción de la gracia, está claro que la producción viene solo del poder sacerdotal de Cristo y del sacerdote ordenado in Persona Christi.
Si se trata de la dispensación o distribución de las gracias ya existentes o ya producidas, entonces la Virgen cumple una misión universal haciendo llegar toda gracia a cada creyente y en esto la Virgen predomina entre todos los cristianos en virtud de su plenitud de gracia.
Si el Cardenal no cita la doctrina de Santo Tomás sobre la humanidad de Cristo como instrumento conjunto de la divinidad para nuestra redención, usted no puede acusarlo de negligencia, porque el Cardenal evidentemente la supone y en su lugar se limita a recordar el sacerdocio de Cristo, que da a los sacerdotes el poder de administrar los Sacramentos, los cuales producen la gracia.
Ahora bien, sabemos bien que María no es un sacerdote ordenado, por lo que su acción en el ámbito de la gracia es la de mediar todas las gracias, no en el sentido de producirlas, sino en el sentido de distribuirlas.
En cuanto a sus palabras "la mediación de María precede a los sacramentos porque ocurre en el mismo acto de la Redención", si por "precede a los sacramentos" quiere decir que María precedió a la institución de los sacramentos por parte de Cristo, esto es cierto.
EliminarEn cuanto a la mediación de María, que ocurriría "en el mismo acto de la redención", estas palabras suyas parecen significar que María ha compartido el acto redentor, cosa evidentemente imposible, porque se trataba de un acto divino, el cual, en su sencillez, es indivisible e incomunicable.
La vida divina puede ser participada por una criatura, pero no ejercida como tal, porque esto es solo de Dios. Siendo así las cosas, es solo el acto redentor de Cristo el que precede a la gracia de los sacramentos. María se beneficia anticipadamente, desde su concepción, de la Redención obrada por su Hijo. Por tanto, la obra de María no ha precedido en absoluto a la acción fundacional divina de los sacramentos, sino que se ha beneficiado de la gracia sacramental, ya instituida, en el sacramento de la Confirmación y de la Eucaristía.
Así las cosas, estos discursos suyos son totalmente incompatibles con la enseñanza de Santo Tomás.
Estimado Bruno V.,
Eliminarlas siguientes palabras del Cardenal "Dios, por medio de la gracia, se acerca totalmente al ser humano, con absoluta inmediatez, con una "penetración" en lo íntimo que solo Él puede realizar" se refieren al otorgamiento y a la creación de la gracia, que corresponde solo a Dios o directamente o por medio del Sacramento. Pero la Virgen no administra los sacramentos.
Que San Buenaventura haya considerado a María como Corredentora, puedo admitirlo, pero le hago notar que el término Corredentora nació solo en el sec. XV. En todo caso la función corredentora, como ya he explicado varias veces, es propia en última instancia de cada cristiano y no implica ninguna creación de la gracia, sino simplemente la distribución. La diferencia entre nosotros y María es solo que mientras María distribuye todas las gracias, nosotros distribuimos solo algunas.
En el n. 69 el cardenal se limita a recordarnos que el Espíritu Santo nos obtiene todas las gracias que nos disponen para acoger la gracia santificante. Pero si el Cardenal no recuerda aquí que María es la mediadora y la distribuidora de todas las gracias, no quiere decir que lo niegue, porque en otro lugar del Documento presenta a María como la más alta colaboradora con la obra de la Redención.
¿Y en qué consiste esta colaboración, si no en su poderosa intercesión, que nos obtiene todas las gracias?