martes, 20 de enero de 2026

Del papa Francisco al papa León. Desarrollar y reordenar

En esta ocasión, el padre Giovanni Cavalcoli, O.P., nos ofrece un artículo de gran densidad teológica y pastoral. Se trata de una reflexión publicada en su blog hace alrededor de tres meses, en la que, tras reconocer los méritos del papa Francisco, señala los puntos doctrinales y pastorales que, a su juicio, deberían ser atendidos en el pontificado del Romano Pontífice actual. Con mirada lúcida y espíritu de servicio a la Iglesia, el docto dominico presenta un verdadero programa de gobierno espiritual: un elenco de votos para el actual pontificado, que abarcan desde la claridad del lenguaje y la firmeza doctrinal, hasta la defensa de la fe, la liturgia y la moral cristiana. Con ello, el padre Cavalcoli invita a pensar el pontificado de León como misión de guía en la verdad, de custodia y progresivo esclarecimiento del depósito de la fe y de discernimiento frente a los desafíos contemporáneos.

Aumentar el bien hecho por Francisco *

El papa Francisco ha sido un Papa laboriosísimo hasta los últimos años a edad muy avanzada afrontando en silla de ruedas viajes fatigosos en tierras lejanísimas. Con su solicitud pastoral por los grandes temas de la misericordia, de la justicia social, de la solidaridad humana, de la libertad religiosa, del rescate de los pobres, ha conferido al Papado un prestigio único en el campo internacional, tanto que todos en Occidente y en Oriente han mirado a él como garantía de la paz en el mundo.
Francisco ha cumplido algunos actos de tal importancia y originalidad, que nos obligan a gran gratitud y reconocimiento por el bien que nos ha hecho: la extraordinaria insistencia sobre el tema de la misericordia, que nos ha hecho conocer mejor dónde y cómo hoy obra la misericordia divina; el acuerdo de Abu-Dhabi, donde por primera vez en su historia el Islam ha aceptado el ideal de la fraternidad universal; la condena del gnosticismo, apoteosis de la arrogancia, una condena que hasta ahora ningún Papa había jamás pronunciado; la renovada recomendación del pensamiento de santo Tomás, Doctor Común de la Iglesia.
Existe sin embargo una serie de puntos doctrinales y pastorales, donde es necesario que el papa León ponga orden. Es necesario sobre todo colmar las lagunas. Francisco ha insistido mucho sobre algunos temas, pero ha dejado en sombra otros. Es necesario recuperarlos. Hago un elenco de ellos.

1. El oficio propio del Papa

Del Papa esperamos la solución de problemas que solo él puede resolver y la respuesta a preguntas a las cuales solo él puede dar respuesta. Que un Papa se ponga en el confesionario a confesar, que acaricie a un niño, que recomiende el amor al prójimo y especialmente por los pobres, que recomiende acoger a los inmigrantes o el cuidado de la creación o vacunarse, ciertamente son cosas buenas, pero no es necesario un Papa para hacer o decirnos estas cosas. Del Papa esperamos que nos indique en el nombre de Cristo aquel camino que nadie logra ver, que nos infunda aquella esperanza que nadie logra concebir, aquel amor que nadie logra tener, que nos defienda de aquellos peligros de los cuales nadie logra protegerse.

2. Lenguaje apropiado e inequívoco

En la predicación del Evangelio es necesario evitar expresiones ambiguas, que pueden tener un doble sentido, pueden prestarse al equívoco y ser instrumentalizables. Es necesario evitar que una misma frase pueda ser interpretada o en sentido católico o en sentido luterano, porque de otro modo todos pensarán que se puede dar a la frase el sentido que se prefiera, o bien los católicos pensarán que tienen razón los luteranos y estos creerán tener razón ellos. Pero es necesario precisar el sentido católico y rechazar el sentido luterano. Es bueno adoptar los términos usados por el Magisterio de la Iglesia, que luego, si no son claros, deben ser explicados.

3. La fe es conocimiento de la verdad

Es necesario volver a decir, siguiendo al Concilio Vaticano I, que la fe es una virtud teologal que comporta una adhesión intelectual voluntaria a un conjunto de proposiciones, reveladas por Dios, que nosotros tomamos por verdaderas sobre la autoridad de Cristo por la mediación de la Iglesia.

4. El oficio del pastor

El buen pastor (1 Jn 10,11) para obtener la conciliación entre los dos contendientes, modernistas y pasadistas, debe proponer los valores comunes que crean la unidad. Debe hacer de juez y mediador con imparcialidad entre ellos a fin de hacerse respetar por ambas partes en conflicto. Debe además saber captar lo bueno existente en cada una de las dos partes, sintetizando los elementos positivos, y reprender sus defectos, expulsando los elementos negativos, sin respeto humano y sin ponerse de parte del más fuerte.

5. La cuestión de la abstracción

El término «abstracto» no debe usarse solo en sentido despectivo, sino que es necesario recordar la importancia del pensamiento abstracto, especulativo y metafísico como condición de inteligibilidad de la doctrina de Cristo y de la Iglesia, de los artículos de fe y de los dogmas católicos. La capacidad de abstraer la esencia universal de lo singular concreto, denota la dignidad del pensamiento que se eleva a concebir las realidades eternas, incorruptibles, espirituales y divinas por encima de la limitación de los sentidos y de la imaginación, ligados a las cosas temporales, materiales y caducas. Es imposible concebir la universalidad y la inmutabilidad de la naturaleza humana y de la ley moral, así como la igualdad y la fraternidad humana, si no nos valemos del pensamiento abstracto, que prescinde de los individuos particulares y a todos los abarca sin distinción.

6. La cuestión de los castigos divinos

Es necesario explicar con claridad qué quiere decir la Escritura con la expresión «ira divina», qué significa que Dios castiga o sanciona el pecado y por qué el pecado merece castigo. Es necesario decir que Dios premia o castiga según los méritos de cada uno y que la justicia divina consiste en el hecho de que Dios da a cada uno según sus obras.

7. Sobre la noción del pecado

Es necesario hablar no solo del pecado de fragilidad, sino también de aquel de malicia. No todos tienen buena voluntad, sino que existe también la mala voluntad. Sí, existen los hijos de Dios, pero existen también los hijos del diablo (Jn 8,44). No existen solo las familias heridas, sino también las escandalosas. El pecado de fragilidad puede ser tolerado y compadecido, pero aquel de malicia debe ser castigado.

8. Las obras de la misericordia

Son más importantes las obras de la misericordia espiritual que aquellas materiales. Es más importante saciar a quien tiene hambre de verdad que de pan. Es más importante iluminar la mente que los ojos. Es más importante hacer caminar el espíritu que el cuerpo. Es más importante hacer hablar de Dios que favorecer el diálogo humano. Es más importante escuchar la palabra de Dios que la de los hombres. Es más importante liberar del pecado que del tirano. Es más importante curar el alma que el cuerpo.

9. La cuestión del escándalo

La Palabra de Dios no es escandalosa en sí misma; lo es solo para los hipócritas y para quien está en mala fe. Ella puede parecer contradictoria, pero una oportuna operación exegética disuelve la aparente contradicción. Puede ser deber escandalizar a los fariseos y a los hipócritas, pero es pecado grave escandalizar a los pequeños y a los sencillos y a aquellos que sin culpa propia no son capaces de comprender y malinterpretarían.

10. La cuestión de la guerra justa

Es necesario volver a decir que la guerra en cuanto desencadenamiento de odio es siempre injusta y que debe rechazarse, pero la operación militar que consiste en el uso de las fuerzas armadas por parte de un Estado contra otro, es justa si el Estado agresor o defensor hace valer un derecho suyo; de otro modo es injusta. Dios no quiere la injusticia, sino la justicia. Por lo cual no está prohibido decir que una guerra justa es querida por Dios, como enseña la misma Escritura. Es necesario sin embargo absolutamente evitar la guerra atómica con un oportuno desarme bilateral.

11. ¡Convertíos y creed en el Evangelio!

Es necesario volver a exhortar, dadas las circunstancias oportunas y con la debida caridad, a los no creyentes a convertirse a Cristo según el formal precepto y ejemplo del Evangelio.

12. El propósito del ecumenismo

Es necesario decir, siguiendo el decreto Unitatis redintegratio, que el propósito de la actividad ecuménica es el de ayudar a los hermanos separados, bajo la guía del Espíritu Santo, a entrar en la plena comunión de la Iglesia católica.

13. ¿Todos salvos?

Es necesario recordar, con referencia al Evangelio y a la doctrina de la Iglesia (Denz. 623 y 1523), que no todos se salvan.

14. Fraternidad natural y fraternidad cristiana

Es necesario distinguir una fraternidad natural universal, dada por el hecho de que nosotros los hombres somos todos miembros de la misma especie humana, basada en la esencia del hombre como animal racional o sustancia viviente compuesta de alma espiritual y cuerpo, creada a imagen y semejanza de Dios. La encíclica Fratelli tutti habla de la fraternidad universal, suscrita en la Convención de Abu-Dhabi con los musulmanes.

15. ¿Todos hijos de Dios?

Podemos entender esta expresión en el sentido de que somos todos sus criaturas personales, capaces de entender y de querer, vivientes de vida simplemente natural. Pero si con esa expresión nos referimos al anuncio dado por Juan en su Primera Carta (3,1-2), entonces hijos de Dios son solo los bautizados, vivientes de la vida de la gracia de Cristo.

16. Hablar de los méritos

Es necesario volver a decir que no se puede salvarse sin méritos, entendiendo los méritos sobrenaturales, que son don de la gracia. No debemos presentarnos a Dios con las manos vacías. Es necesario volver a decir que para salvarse es necesario observar los mandamientos. Es necesario volver a presentar las parábolas que enseñan que el paraíso es merecido y ganado por las buenas obras, que el reino de Dios es objeto de conquista valiente y ardua, que para entrar en él es necesario pasar por la puerta estrecha, que el paraíso es la recompensa de nuestro trabajo, que debe ser comprado como una perla preciosa vendiendo todo lo que tenemos, que debemos ganarlo con esfuerzo y fatiga, que es el premio de las buenas obras. Es necesario volver a hablar del santo temor de Dios, que nos hace huir del pecado por amor a su santo nombre.

17. Volver a hablar de la predestinación

Es necesario volver a hablar de los elegidos. Dios elige en la humanidad perdida a aquellos que salva, aunque en línea de principio quiera salvar a todos. Pero no todos corresponden a su gracia. Dios predestina a los elegidos moviendo su voluntad a la elección del bien. Como dice el Concilio de Trento (Denz. 1540), no sabemos, salvo especial revelación, si estamos predestinados, pero debemos esperarlo obrando el bien día tras día. Salvarse es meritorio y es don de la divina misericordia. Perderse es culpa propia.

18. Lex orandi y lex credendi. El Novus Ordo no excluye el Vetus Ordo

El Papa debería recordar que la Misa como tal, cualquiera que sea el rito en el cual es celebrada, es lex credendi. Pero el Pontífice tiene la facultad de determinar los varios modos de celebrar, es decir, el Ordo Missae, ordenando que se celebre aquel rito dado por él escogido, el cual, bajo este perfil, se convierte en lex credendi, sin por esto quitar a la Misa como tal su ser lex credendi por institución del mismo Jesucristo.

19. El primado del cristianismo

Es necesario reafirmar el primado del cristianismo sobre todas las religiones. Todas convergen hacia Cristo y todas sacan de Cristo los valores que poseen.

20. El sacrificio de Cristo

Es necesario reafirmar los títulos cristológicos relativos a la obra de la redención: el Padre ha querido que el Hijo se sacrificase por la salvación de la humanidad, expiando por los pecados, dando satisfacción en nuestro lugar al Padre por nuestros pecados, reparando los daños provocados por el pecado, pagando al Padre el precio de nuestro rescate.
Por esto es necesario recordar que la Misa es un sacrificio ofrecido a Dios por el sacerdote y que el oficio del sacerdote es la ofrenda de un sacrificio a Dios para la remisión de los pecados. Es necesario volver a explicar qué es la religión, cuyo acto principal es la ofrenda a Dios del sacrificio cultual. Es necesario entonces volver a explicar qué es el sacrificio cultual, de sacrum-facio, de donde la noción de la consagración, del sacramento y del sacerdote, sacrum-dans.

21. Sobre el misterio eucarístico

Es necesario volver a hablar de la transustanciación, explicando de qué se trata. En efecto, ya no se cree que después de la consagración el pan no es más pan, sino cuerpo de Cristo. En la Comunión no se cree comer la carne de Cristo, sino solo pan bendecido. Se ha difundido en efecto la idea luterana de que después de la consagración el pan permanece pan y que Jesús está en el pan.

22. Ateísmo y panteísmo

El Papa debería volver a hablar de los atributos divinos en su totalidad y mostrar los nexos existentes entre ellos. Sobre la misericordia ha insistido incluso demasiado. En cambio, ha dejado en sombra el atributo de la severidad. Así ha sucedido que se ha difundido la idea de que hoy Dios ya no castiga a nadie sino que perdona a todos, con la consecuencia de la difusión, bajo pretexto de la misericordia y de la «diversidad», de un pavoroso laxismo moral, especialmente en el campo sexual, basado en el luterano pecca fortiter et crede firmius. En cuanto al ateísmo, éste continúa hasta hoy siendo difusísimo. ¿Por qué no recordar y mostrar con buenos argumentos que es irrazonable necedad? (Sal 53,2). ¿Por qué no retomar la crítica hecha al ateísmo por el Concilio?
También el panteísmo, ya condenado por la Iglesia en el siglo XIX (Denz. 2901), en otro tiempo restringido a círculos intelectuales, hoy se está difundiendo también entre la gente, sea en la forma del idealismo alemán o bajo el influjo del budismo y del hinduismo. Y en efecto resulta cómodo a muchos imaginar, libres de los vínculos de cualquier conceptualidad o ley moral, ser una aparición fugaz de lo divino destinada a desaparecer en el Absoluto.

23. Rehabilitar la apologética

Es necesario restablecer la obra del razonamiento y el arte de la persuasión finalizados a conducir al interlocutor a comprender los motivos de credibilidad del mensaje evangélico y a mostrar por tanto el deber de creer en Cristo (la «credibilidad» del mensaje evangélico) y en la Iglesia, respondiendo adecuadamente a las acusaciones y a las objeciones, superando las dificultades, removiendo los obstáculos, alejando prejuicios y disipando equívocos, que son opuestos por los incrédulos y por los enemigos de la Iglesia contra la razonabilidad, la bondad, la utilidad y la necesidad del acto de fe.

24. Naturaleza madre y naturaleza madrastra

Es necesario afrontar y resolver la tremenda cuestión de cómo es que la naturaleza a menudo se abalanza contra el hombre de varios modos y medidas, provocando periódicamente e inesperadamente desastres y calamidades inmensas. ¿No es Dios el creador y el gobernador de la naturaleza? Se trata también aquí de las consecuencias del pecado original, según cuanto Dios dice a Adán pecador: «¡Maldito sea el suelo por tu causa! ¡Espinas y cardos producirá para ti!» (Gen 3,17-18).

25. Rigidez y firmeza

Es necesario distinguir en la pastoral y en la conducta moral la rigidez de la firmeza. Los principios deben ser sólidos y es necesario ser firmes en atenerse a ellos. La solidez no es rigidez. Esta se da cuando falta ductilidad o elasticidad o flexibilidad, allí donde es bueno dejar libres, ser comprensivos o no están en juego los principios, sino que es necesario saber desenvolverse o adaptarse a las circunstancias o ceder allí donde no están en juego valores esenciales o irrenunciables.

26. Indietrismo y conservación

Es necesario mirar al pasado cuando éste nos ofrece valores perennes o todavía actuales. Debemos volver sobre nuestros pasos, si nos hemos dado cuenta de haber tomado un camino equivocado, pero no tiene sentido querer volver a posiciones ya superadas por el progreso. Es necesario volver al pasado a veces para recuperar valores que hemos olvidado. «Nadie que ha puesto mano al arado y luego se vuelve atrás, es apto para el reino de Dios» (Lc 9,62).
Es necesario en cambio subrayar la importancia y la necesidad de conservar intacto e inmutable el depósito de la fe (cf. 1 Tm 6,20), sin reducciones motivadas por elecciones arbitrarias o falsas interpretaciones y sin añadidos tomados de revelaciones privadas. Es necesario distinguir entre la Tradición apostólica, fuente de la divina Revelación junto con la Escritura, inmutable, sujeta a continua explicitación por parte del Magisterio de la Iglesia, y las tradiciones eclesiales caducas, perecederas o superadas.

27. Verdadera y falsa interpretación del Concilio

Es necesario poner en guardia a los fieles de que no todos los que afirman remitirse al Concilio lo interpretan rectamente y, por tanto, lo aplican rectamente. El Concilio se ha hecho promotor de progreso eclesial, pero no de modernismo. Tanto los modernistas como los indietristas creen que el Concilio es modernista, los primeros para exultar, los segundos para lamentarse. En realidad, el Concilio es el antídoto al modernismo, por su promover el verdadero progreso o renovación y una sana modernidad en el respeto de la Tradición, que él no solo confirma, sino que explicita y desarrolla.

28. Progresismo y modernismo

Es necesario explicar a los fieles que debemos ser modernos, según las directivas del Concilio, pero no modernistas. La sana modernidad o sano progreso consiste en realizar sinceramente la reforma conciliar en la interpretación dada por los Papas. El modernismo está en hacer de la modernidad un ídolo, de modo que se asuma todo en bloque, sin un examen crítico a la luz del Evangelio y, por tanto, sin distinguir el trigo de la cizaña.

29. Migrantes aceptables y migrantes peligrosos

Es necesario un mayor discernimiento en la evaluación de las intenciones, de las condiciones materiales, morales y espirituales de los inmigrantes y en particular de los islámicos, en su mismo interés y en el del país anfitrión. En el respeto de su fe islámica, es necesario sin embargo encontrar los caminos para proponerles el Evangelio.

30. Homosexuales y sodomitas

Es necesario que la pastoral para las personas y las parejas homosexuales sea planteada y conducida de modo que les haga comprender con sólidos y razonados motivos que la práctica homosexual está en contraste con las verdaderas exigencias de la naturaleza humana y con la obtención de la verdadera felicidad, y que la posición de la Iglesia en esta materia, precisamente por el bien que ella quiere al hombre, no podrá jamás cambiar y hacer legítimo lo que hasta ahora ha prohibido. En efecto, así como lo que es bien para el hombre no cambia, así tampoco lo que es mal. Si la Iglesia cambiase, llamaría bien al mal.

31. La Comunión a los divorciados vueltos a casar

Es bueno dejar a los confesores la libertad de elegir entre la normativa de san Juan Pablo II (n.84 de la Familiaris consortio) y la del papa Francisco (Amoris laetitia).

P. Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, 11 de octubre de 2025


* El artículo original en italiano fue publicado en el blog del padre Cavalcoli el 20 de octubre de 2025: https://padrecavalcoli.blogspot.com/p/da-papa-francesco-papa-leone-sviluppare.html 
   
_____________________________________

Nota editorial

Quienes siguen habitualmente este blog saben que suelo acompañar las traducciones de los artículos del padre Giovanni Cavalcoli con un apéndice redactado según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, en forma de quaestio al estilo de la Summa Theologiae. En esta ocasión, sin embargo, el tema tratado por el padre Cavalcoli —una amplia enumeración de cuestiones doctrinales y pastorales que requieren atención y clarificación— no se presta a ser condensado con ese método.
   
J.A.G.

12 comentarios:

  1. Un lector comentó en el Facebook del padre Cavalcoli: La fraternidad universal en Cristo? Ah si.? no me diga! El p.Cavalcoli respondió: como ya he dicho, existe una fraternidad universal en el plano de la razón y es esa fraternidad sobre la que ha insistido de modo especial el papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti. Existe también una fraternidad universal en Cristo, propuesta a todos, que no depende de la naturaleza, que pertenece a todos los hombres, sino que es un don de Dios ofrecido a todos y que cada uno debe aceptar o rechazar. Los que acogen esta fraternidad son los hijos de Dios en el sentido sobrenatural y de los cuales habla San Juan (I Jn 3,1).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El mismo lector replicó: La fraternidad universal natural es la de la revolución masónica... Y no es en absoluto razonable, porque legitima los errores y hace accesoria la Verdad. Cavalcoli respondió: la fraternidad universal se basa en las palabras de Cristo: "Todos vosotros sois hermanos". La masonería no tiene nada que ver en esto. Lo que acaso se puede decir es que la masonería nos ha robado estas palabras. Sin embargo, este hecho no nos molesta del todo, porque entre los masones, como en todas partes, no solo hay sinvergüenzas, sino también personas honestas y de buena fe, las cuales, a pesar de no tener el don de la fe, acogen con agrado el ideal evangélico de la fraternidad y no se excluye que estas personas, iluminadas por el Espíritu Santo y persuadidas por el testimonio de los buenos católicos, puedan convertirse a Cristo.

      Eliminar
    2. El mismo lector replicó; Incluso entre los herejes había personas de buena fe. Sin embargo, la Iglesia condenaba y combatía las herejías (así como la masonería) por una razón muy importante: la salvación del alma de los herejes. Desde hace algún tiempo la Iglesia ha dejado de combatir y de condenar herejías, paganismo, laicismo etc. etc. Si quiere hacernos creer que lo hizo por el mismo motivo... lo menos que se puede hacer es sonreír, con amargura… El p.Cavalcoli respondió: el término herejía es poco usado por nuestros Pastores, porque evita un pasado traumático y puede suscitar en los ánimos una cierta agitación. Para nosotros los dominicos, sobre todo hoy después del Concilio, el término ha perdido esta connotación traumática y lo utilizamos serenamente como el médico habla de una enfermedad. Y lo hacemos sobre todo con vistas a ofrecer al enfermo la curación. Tenga usted en cuenta además que desde el punto de vista canónico la herejía es el rechazo obstinado de una verdad de fe definida, por parte del bautizado. Por eso usted entiende que sobre todo cuando hoy el Papa habla a los hermanos separados o a no-cristianos o a no-creyentes, no conviene utilizar este término y se pueden usar equivalentes, como por ejemplo error contra la fe. De todos modos, estoy de acuerdo con usted en considerar que entre nuestros pastores existe una cierta reticencia que por una incomprendida indulgencia favorece en los fieles el escándalo y la pérdida de la fe.

      Eliminar
  2. Otro lector comentó: Otro lector comentó: Disculpe padre, pero ¿el texto de Abu Dhabi no dice que Dios quiere todas las religiones? El p.Cavalcoli respondió: el texto de Abu Dhabi subraya la importancia de la religión natural, que abraza a todos los hombres, cualquiera sea la religión revelada a la que pertenezcan. La diversidad de las religiones es considerada como querida por Dios no ciertamente en cuanto ellas contienen errores, mientras que la única religión exenta de error es la cristiana, sino en cuanto que ellas en las manifestaciones particulares del culto son diferentes unas de otras y por lo tanto son todas distintas formas legítimas de rendir culto a Dios.

    ResponderEliminar
  3. Otro lector inquirió: solo existe Dios, no hay otros dioses. Ni siquiera se puede pensar de otra manera, no si uno es católico. Que Dios quiera una pluralidad de dioses, lo que podría poner en condiciones incluso a uno de nosotros de adorar a satanás sin saberlo, no es algo que pueda salir de la boca de un católico. El resto en su mayor parte, excepto el cristianismo, es humo de satanás. Decir lo contrario para defender lo indefendible, es decir, las diversas salidas desgraciadamente humanas y demasiado humanas de Bergoglio, lamento Padre, pero es algo que no debe ser hecho por un sacerdote. No se ayuda a los creyentes así, porque con esto se confunde aún más. El punto es hacer llegar el anuncio del evangelio a todos, no decir a todos que se puede creer en Dios como uno quiera, y que eso diera igual. De lo contrario, a ustedes sacerdotes no se les habría dado el oficio de evangelizar. El p.Cavalcoli respondió: el pluralismo religioso no tiene nada que ver con el politeísmo, sino que se refiere al hecho de que cada individuo humano es diferente del otro, por lo que inevitablemente es llevado a adorar a Dios de una manera diferente de otra, por supuesto sobre aspectos accidentales o convencionales o contingentes del culto divino, el cual obviamente está regulado por normas universales, que valen para todos. Pero en el marco del respeto de estas reglas, es normal que cada uno de nosotros, como individuo y como comunidad, exprese a su manera la actividad religiosa. Piense por ejemplo en el arte sagrado, la diferencia que hay entre una iglesia católica, un templo protestante, una sinagoga, una mezquita, una pagoda. Ahora bien, todos estos lugares de culto, aunque sean expresiones de religiones diferentes, pueden ser frecuentados por personas piadosas, que adoran al único Dios, aun cuando no conozcan de buena fe a Jesucristo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El mismo lector replicó: Padre, tenga paciencia, pero usted usa una marea de palabras a modo de escudo pero termina haciendo que el remedio sea peor que la enfermedad. Las personas que no conocen a Jesús no están adorando al único verdadero Dios, que tiene en Jesús su Hijo así como la segunda Persona de la Trinidad. Entran en lo que saben que es un lugar sagrado para una parte de la gente y respetan, o deberían respetar, la sacralidad respetando esa parte de la gente. Son personas piadosas, eventualmente, porque están detrás de su sentido de lo sagrado con el que crecieron y están allí de buena fe. La ley que Dios ha puesto en cada uno de ellos puede salvarlos si lo siguen, pero no, no están adorando a Dios bajo un nombre diferente. Usted debería saberlo mejor que yo y también debería y usted sentir la obligación de señalarlo de la mejor manera a todos para que todos puedan llegar al único verdadero Dios y estar con Él. Luego quiere hacer otra cosa, bien, pero tenga cuidado y esté vigilante y no crea que trepar por los espejos vale para todos, ni siquiera para ustedes, los consagrados. Entiendo la buena fe y las buenas intenciones, pero cubren hasta cierto punto y con las buenas intenciones uno se empeña también en el camino al infierno. No es este el momento de hablar de modo vago, sino que es el momento opuesto: precisos y firmes sobre la Verdad, sin miedo a herir a los demás por respeto humano, sino a Dios, aunque de buena fe no conocen a Jesucristo. El p.Cavalcoli respondió: existe y ha existido una infinidad de personas que no han podido conocer a Jesús y creer en Él como Hijo de Dios, no por su culpa, no porque hayan rechazado culpablemente el anuncio del Evangelio, sino simplemente porque nadie les habló de Jesús, nadie les ha dado pruebas convincentes del deber de creer en Cristo o han oído calumnias sobre Cristo y de buena fe han creído tales calumnias. Pues bien, estas personas, que sin culpa no han conocido a Jesús, en todo caso también son llamadas por Dios a la salvación, ellos también saben que Dios existe y que deben rendirle cuentas de su obra, aunque no sepan que Cristo es su Salvador. Pueden ser personas que han practicado una honestidad natural. En estos casos, como enseña el Beato Pío IX, reciben la gracia y casi sin darse cuenta caminan hacia Cristo y en el momento del juicio final serán agradecidas por Cristo por las buenas obras que han realizado, obras que Cristo considerará como hechas en su honor (Mt 25,31-46).

      Eliminar
    2. El mismo lector replicó: Padre: El hecho de que Dios haya puesto la ley dentro de cada uno, justifica y ayuda a quien no Lo conoce pero no significa que Dios esté contento de que no sea conocido. Y que no sea conocido también a causa de una mala conducta nuestra, de nosotros los católicos, que no estamos haciendo apostolado desde hace décadas y no vivimos el Cristianismo, no es motivo para dejar siquiera mínimamente entender que entonces está bien para todos. Más aún, contará como justificación para ellos, pero será motivo de reproche para nosotros , ya que el mandato de evangelizar está todavía activo. Lo siento Padre, a usted le aprecio, pero no estoy en absoluto de acuerdo con este enfoque: nos trae daños, no ayuda ni a los católicos ni a los no católicos. El p.Cavalcoli respondió: es evidente que Dios no puede estar contento de no ser conocido. Pero, ¿quién ha dicho eso? Usted quizás me ha malinterpretado: he dicho que Dios en su misericordia se contenta con lo que cada uno puede hacer y no pretende que uno haga más. Por eso se contenta con uno que sabe que Dios existe, pero que sin culpa no conoce el Evangelio y sin embargo se comporta honestamente. En cuanto al deber de la evangelización, está claro que es algo indiscutible. El problema es: cuál es el método correcto de la evangelización. Debe ser un proceso gradual. El anuncio cristiano debe ser dado solo cuando el sujeto es capaz de apreciarlo, de lo contrario sería como si usted pretendiera que entienda inglés un chico que está estudiando esa lengua desde hace dos semanas. En cuanto a la evangelización, sobre todo hoy, debido a la enorme ignorancia religiosa y los prejuicios contra la religión, ya no es poco inculcar en las almas el sentido de lo sagrado, ciertamente con el propósito de ir más allá y anunciar a Cristo explícitamente. Los misterios cristianos son una cosa muy delicada, que parece contraria a la razón, cuando en realidad expresan una sabiduría divina. Sin embargo, el mismo Cristo nos ordena que evitemos revelar estos misterios a aquellos que no son capaces de entenderlos, cuando dijo: "No den las cosas santas a los perros y sus perlas a los cerdos, para que no se vuelvan contra vosotros y os devoren". Una cosa es el testimonio que conduce al martirio y otra la imprudencia de aquellos que se meten en problemas solos con sus propias manos.

      Eliminar
    3. El mismo lector escribió: Comparto lo escrito por usted en esta última respuesta, me pregunto si tenemos cuidado de no convertir ese "no pretende más" y "Dios en su misericordia se contenta" en un dejar pasar para no comprometernos a mejorar. Dios da todo a quien le pide, pero si uno ni siquiera hace el esfuerzo de pedir y de comprometerse a tener en mente pedir a Dios queda sin posibilidad... Lo cual es casi cómico ya que Él es el Todopoderoso y sin embargo... Así que dar las perlas a los cerdos no, imponer no, pero no nos habría dado la misión de evangelizar si no hubiera habido maneras de hacerlo y hacerlo bien. Depende de nosotros comprometernos, y pedir su ayuda. Me vienen a la mente las palabras de San Francisco de Sales, cuando decía: no hablar de Dios si no te lo piden; vive de tal manera que te lo pidan. Empezaríamos ya con esto... El p.Cavalcoli respondió: sus consideraciones me parecen bastante sensatas, por lo que, en su conjunto, estoy de acuerdo.

      Eliminar
  4. Otro lector comentó: Al principio de la lectura, estaba perplejo, pero ahora puedo decir que estoy de acuerdo con todo. ¡Gracias padre! El p.Cavalcoli comentó: un problema de hoy, difundido entre los católicos, es el de cómo evaluar lo obrado y lo enseñado por un Papa. ¿Cómo debe comportarse el buen católico ante el Papa? ¿Qué actitud debe adoptar para tener con él una buena relación? Lo que hoy por desgracia se nota son dos actitudes ambas equivocadas: o le tiran fusiladas, como hacen los pasadistas, o le lamen los pies, como hacen los modernistas. Sé que no es fácil saber cómo nos debemos comportar ante el Papa. Es necesario aprender sobre todo de los Santos. La tentación, en cambio, es la de adoptar actitudes rebeldes, similares a las de Lutero. O bien evitar cualquier crítica por una forma de respeto humano. Es necesario saber distinguir en el Papa su ser Papa, donde él se beneficia de la infalibilidad doctrinal, respecto de su ser hombre, donde encontramos debilidades, pecados y defectos. Lo esencial es ayudar al Papa en su difícil ministerio y apoyarlo en sus iniciativas. Otra cosa importante es la de ser muy cautelosos al sugerirle lo que debe hacer, porque él tiene informaciones que nosotros no tenemos. Por lo general, esto requiere una actitud de confianza. Lo cual no nos impide, cuando ciertas cosas son evidentes, plantear con modestia una crítica filial con espíritu constructivo.

    ResponderEliminar
  5. Otro lector escribió: Gracias por su inestimable artículo, profundo y conciso. Es una buena guía para evaluar el pontificado de Francisco y para lo que podemos desear y esperar del pontificado de León, para llenar los vacíos que dejó su predecesor. Estoy de acuerdo con casi todo lo que dice. Sin embargo, en el punto 18, aunque coincido con el contenido del punto, cuando dice: «El Papa debe recordar que la Misa como tal, sea cual sea el rito en que se celebre, es lex credendi. Pero el Pontífice tiene la facultad de determinar las diversas formas de celebrarla, es decir, el Ordo Missae, ordenando la celebración del rito particular que ha elegido, que, en este sentido, se convierte en lex credendi, sin que por ello la Misa como tal deje de ser lex credendi por institución del mismo Jesucristo», no veo que el título refleje el contenido del punto. Me explico. En el título, dice: «Lex orandi y lex credendi. El Novus Ordo no excluye el Vetus Ordo». Pero luego dice con razón: «Pero el Pontífice tiene la facultad de determinar las diversas formas de celebración, es decir, el Ordo Missae, ordenando la celebración del rito particular que ha elegido, que, en este sentido, se convierte en lex credendi...». Por lo tanto, su título es ambiguo, porque si el Papa puede determinar que una modalidad particular del rito romano es la única lex orandi de la Iglesia en un momento dado, y por lo tanto una lex credendi; entonces toda modalidad anterior del rito romano deja de ser una lex orandi de la Iglesia. Por lo tanto, el título del punto 18 es ambiguo. No sé cómo reformularlo, pero conviene aclarar que el Novus Ordo no excluye el Vetus Ordo, ya que ambos expresan la misma lex orandi divina. Sin embargo, en la vida concreta de la Iglesia de Rito Romano, el Novus Ordo excluye el Vetus Ordo como lex orandi ecclesiae, que solo puede celebrarse con el permiso o el indulto especial del Papa. Otro detalle: todo esto no solo debe referirse a la Misa, sino también a los demás sacramentos y al Ordo o Ritual de los sacramentos. El p. Cavalcoli respondió: no es cierto que el Novus Ordo excluya al Vetus Ordo. Su celebración está determinada por el Pontífice en diferentes modalidades. Sin duda el Papa Francisco ha subrayado el deber de todos de acoger el Novus Ordo como única lex orandi de hoy. Quizás la expresión no es muy feliz, pero de hecho hay sacerdotes que tienen regular permiso de celebrar en el Vetus Ordo, como por ejemplo mi Prior Padre Riccardo Barile, quien una vez al mes va a celebrar esta misa a un determinado lugar. Con estas explicaciones que le he dado, creo que usted es capaz de entender y apreciar el sentido de las palabras que puse en el n.18.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El mismo lector respondió: Estimado padre: creo que no es correcto reducir la actual disciplina litúrgica, que vige desde hace sesenta años, a la expresión del papa Francisco en 2021 (por cierto clara y firme). Hace seis décadas la nueva disciplina litúrgica sustituyó a la anterior (todo en base a lo establecido, de modo general, para cualquier norma eclesial, por el CIC Canon 20: Una ley posterior deroga la anterior, si lo establece expresamente, si es directamente contraria a ella, o si reorganiza totalmente la materia de la ley anterior), y las excepciones no hacen más que confirmar la regla. Pero puedo entender muy bien sus razones personales para no considerar este tema en profundidad. El p.Cavalcoli respondió: sobre esta cuestión de la regulación de la celebración de la Misa, yo no estoy en absoluto avanzando razones personales, sino que simplemente me he remitido a las disposiciones del papa Francisco, quien al darlas no ha hecho más que poner en práctica su autoridad jurídica en el campo litúrgico. También podríamos discutir sobre el contenido del Motu Proprio del Papa, pero en cualquier caso todo buen católico está obligado a la obediencia. Por eso ir continuamente a discutir sobre lo que la Iglesia ha dispuesto hace sesenta años, en esta materia sujeta a continua evolución, me parece una discusión que puede convertirse solo en un motivo de división.

      Eliminar
  6. Otro lector comentó en el blog del padre Cavalcoli: "Al principio de la lectura, estaba perplejo, pero ahora puedo decir que estoy de acuerdo con todo. ¡Gracias padre Giovanni!". El p. Cavalcoli respondió:
    Estimado Anónimo,
    Un problema de hoy, difundido entre los católicos, es el de cómo evaluar la obra y la enseñanza de un Papa. ¿Cómo debe comportarse el buen católico ante el Papa? ¿Qué actitud debe adoptar para tener con él una buena relación? Lo que hoy por desgracia se nota son dos actitudes ambas equivocadas: o le tiran con los fusiles, como hacen los pasadistas, o le lamen los pies, como hacen los modernistas.
    Sé que no es fácil saber cómo comportarse. Hay que aprender sobre todo de los santos. La tentación, en cambio, es la de adoptar actitudes rebeldes, similares a las de Lutero. O evitar cualquier crítica por una forma de respeto humano.
    Hay que saber distinguir en el Papa su ser Papa, donde él se beneficia de la infalibilidad doctrinal, de su ser hombre, donde encontramos debilidades, pecados y defectos.
    Lo esencial es ayudar al Papa en su difícil ministerio y apoyarlo en sus iniciativas. Otra cosa importante es ser muy cautelosos al sugerirle lo que debe hacer, porque él tiene información que nosotros no tenemos. Por lo general, esto requiere una actitud de confianza. Esto no nos impide, cuando ciertas cosas son evidentes, plantear con modestia una crítica filial con espíritu constructivo.

    ResponderEliminar

Los comentarios que carezcan del debido respeto hacia la Iglesia y las personas, no serán publicados.