jueves, 5 de marzo de 2026

Rahner y la teología de la liberación

¿Puede la teología de Karl Rahner haber preparado el terreno para la teología de la liberación? ¿No es inquietante que, bajo un lenguaje católico tradicional, se esconda un enfoque inmanentista y antropocéntrico que recuerda más a Hegel y a Marx que al Evangelio? En este artículo, el padre Giovanni Cavalcoli examina cómo la deriva rahneriana condujo a una visión secularizada de la fe, que en América Latina se tradujo en compromisos políticos y en tensiones con el Magisterio. ¿No es acaso un signo de alarma que la Compañía de Jesús, en nombre de una falsa modernización, haya mantenido durante décadas una desobediencia doctrinal? ¿No urge hoy volver a la raíz del problema —los principios gnoseológicos y metafísicos erróneos— para aplicar verdaderamente el Concilio Vaticano II y alcanzar ese “nuevo Pentecostés” soñado por Juan XXIII?

Rahner y la teología de la liberación

(Traducción al español del artículo del padre Giovanni Cavalcoli publicado en en el blog Riscossa Cristiana, durante el año 2010. Artículo original en italiano: https://riscossacristianaaggiornamentinews.blogspot.com/2010/06/rahner-e-la-teologia-della-liberazione.html)

En la multiplicidad de escritos rahnerianos, dedicados a los más dispares temas de la teología, de la moral y de la antropología, buscaríamos en vano un tratamiento especialmente dedicado a la ética política, con todo su conjunto de temas específicos: como la justicia social, los derechos humanos, el bien común, la relación entre lo temporal y lo espiritual, los fines de la sociedad política, el ordenamiento del Estado, etc. Karl Rahner habla de estas cosas sólo incidentalmente y de un modo bastante genérico, también porque él, a decir verdad, es más un teólogo y maestro de espiritualidad, que un sociólogo y filósofo.
Sin embargo, considerando la concepción rahneriana de los fundamentos de la ética cristiana, de la relación interhumana, de los fines de la historia y de la misma vida eclesial, no es difícil comprender, por lógica deducción, cual habría sido el pensamiento rahneriano en el campo social y político, si él hubiera prestado mayor atención a esta temática tan importante del vivir humano. En otras palabras, nos preguntamos: ¿qué tipo de filosofía política se puede derivar de la metafísica, de la teología y de la antropología de Rahner?
La respuesta no es de ninguna manera difícil: aquella que desde hace cuarenta años se suele llamar "teología de la liberación", un modo de concebir la teología que gira todo en torno a la cuestión de la liberación de los pobres de la opresión de los ricos. Este tipo de teología, como se sabe, ha tenido un enorme desarrollo en América Latina, sobre todo después de la famosa Conferencia de Obispos Latinoamericanos de Medellín en 1968, la cual incitó vigorosamente a la Iglesia a un compromiso sistemático e incluso compromiso político por la liberación de los pobres y por su elevación social.
Noble y oportuna intervención fue aquella del Episcopado de Latinoamérica. Excepto, sin embargo, por el hecho de que varios teólogos entendieron este llamado de los Obispos como si implicara el abandono de la perspectiva cristiana de la elevación del hombre a la vida sobrenatural de los hijos de Dios, y todo el cristianismo y la teología se resolvieran en asegurar al hombre la felicidad dentro de los límites de esta vida mortal. El famoso fundador de la teología de la liberación fue el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, autor de un libro con el mismo título, publicado en Italia por la Queriniana en 1972.
Con todo, Gutiérrez fue bastante moderado. Pero hubo otros teólogos, como por ejemplo Leonardo Boff, que tomaron posiciones aún más ajenas al cristianismo, cercanas al marxismo, a tal punto que en 1984 la Congregación para la Doctrina de la Fe tuvo que intervenir, advirtiendo de estos errores, sin menoscabar algunos méritos de esta teología, en particular la insistencia que hacía en el deber del cristiano de obrar asociativamente para obtener incluso con medios políticos una mayor justicia social.
Por cuanto se refiere al contexto general del pensamiento rahneriano, como he señalado en un libro mío reciente ¹, él conduce lógicamente a la teología de la liberación de una manera similar a cómo del pensamiento de Hegel (en el cual precisamente Rahner se inspira) se puede derivar y de hecho ha nacido el pensamiento de Marx ². En efecto, como todos saben, Marx llama "dialéctico" a su materialismo, con explícita referencia a la dialéctica hegeliana.
Es verdad que Marx adopta el realismo gnoseológico en lugar del idealismo hegeliano. Pero esto no impide que Marx mantenga la concepción del hombre como autoconciencia absoluta, en la estela de Hegel, que lleva a sus extremas consecuencias el cogito cartesiano. Por tanto, el "realismo" marxiano es muy diferente del realismo bíblico y tomista, que implica la obediencia de la mente humana a una realidad creada por un Dios trascendente e independiente del pensamiento humano.
El realismo marxiano es sólo funcional a la autoafirmación del hombre que se pone en el lugar del Dios cristiano. En esto consiste el "ateísmo" marxiano. Marx admite en cierto modo a Dios: sólo que para él Dios no es un Dios trascendente como aquel que es el Dios cristiano, sino que Dios es el hombre mismo ("el hombre es Dios para el hombre"). Si la frase no sonara paradójica, se podría decir que el ateísmo de Marx es un ateísmo "teológico".
Pero aquí no hay mucha diferencia con Hegel, puesto que ya para Hegel Dios no es sino el máximo cumplimiento del hombre, de modo que el hombre es un Dios "alienado", un Dios que se niega a sí mismo como hombre y vuelve a sí mismo como Dios (esta es la dialéctica hegeliana). Por lo tanto, para Marx la liberación del hombre (del "pobre", para usar el lenguaje de la teología de la liberación), es el proceso por el cual el "pobre", o el hombre alienado -esto vale también para Hegel- se libera a sí mismo de un Dios trascendente (y de las clases eclesiásticas y políticas que lo representan), el Dios de la Biblia, para afirmarse a sí mismo como verdadero Dios, es decir Hombre en sentido absoluto.
Pero Rahner no está lejos de estas posiciones, no obstante el uso de un lenguaje católico tradicional. Por lo tanto, la teología de la liberación que se puede derivar del contexto rahneriano no está lejos de la manera con la que primero Hegel y después Marx conciben la liberación del hombre.
La diferencia de fondo entre el enfoque idealista de Hegel y Rahner, por una parte, y el de Marx y de los teólogos de la liberación, por la otra, es que mientras que en los dos primeros el punto de partida del pensamiento y del ser es el yo absoluto o, como dicen, el "sujeto", de origen cartesiano, sujeto que en el interior de la autoconciencia se afirma y se expande hasta poner la alteridad y la sociabilidad, en el caso de Marx y de los teólogos de la liberación el punto de partida es una conciencia colectiva que percibe el propio estado de humanidad oprimida (la "conciencia de clase" en Marx, la así llamada Iglesia popular en los teólogos de la liberación).
El vínculo entre Rahner y los teólogos de la liberación se deduce fácilmente del examen del pensamiento del teólogo Johann Baptist Metz, discípulo de Rahner y teórico de la teología de la liberación, que él llama Politische Theologie. En el pensamiento de este autor es posible ver cómo el rahnerismo puede conducir a la teología de la liberación.
Pero dicho vínculo aparece con una cierta evidencia también de la reciente historia de la Compañía de Jesús, a la cual han pertenecido tanto Rahner como muchos teólogos de la liberación y también muchos jesuitas, los cuales -por ejemplo en Nicaragua- en los años 1980s han estado activamente empeñados en política para hacer aplicar los principios de la teología de la liberación.
Este enfoque, ampliamente difundido en la Compañía de Jesús y luego permitido por el Prepósito padre Pedro Arrupe, condujo a la Compañía a un áspero enfrentamiento primero con Paulo VI y aún más con Juan Pablo II, quien, como se sabe, en un momento dado alejó al padre Arrupe del mando de la Orden para darlo al padre Paolo Dezza, quien fue sustituido después de breve tiempo por el padre Piet-Hans Kolvenbach, debidamente elegido por la Compañía. Pero también con este nuevo Prepósito se mantuvo la desobediencia de gran parte de la teología de los Jesuitas (rahnerismo vinculado a teología de la liberación) al magisterio de la Iglesia. Estos hechos están narrados con abundante documentación en dos libros que aconsejo leer ³.
La grave cuestión que hoy se plantea no sólo para la Compañía de Jesús, sino para la Iglesia entera, en la que la Compañía ocupa un lugar de primer plano y por lo tanto de gran responsabilidad, es la de ir a la raíz del mal, que no es tanto la cuestión moral o política, sino que son los erróneos principios gnoseológicos, metafísicos y antropológicos de la teología de la liberación, la cual hoy ciertamente se ha despojado de una cierta terminología marxista (como "lucha de clases", "revolución", "burguesía", "capitalismo", etc.), pero ha mantenido el enfoque inmanentista, antropocéntrico y secularista anticristiano. Y efectivamente, estos principios son los rahnerianos, aunque evidentemente no son los únicos.
Desde los tiempos posteriores al Concilio Vaticano II, la Compañía de Jesús ha buscado correctamente encarnar la espiritualidad ignaciana en el hoy, según las peticiones del Concilio. Desafortunadamente para los Jesuitas, como para otras Órdenes, incluida la mía, o sea la Orden Dominicana, ha prevalecido una manera modernista de entender la modernización, un modo basado en una falsa interpretación del Concilio.
Por eso todos los Papas del postconcilio, incluido el actual Pontífice, nos exhortan a aplicar verdaderamente el Concilio y entonces tendremos en serio ese "nuevo Pentecostés" que estaba en los sueños del beato Juan XXIII.

P. Giovanni Cavalcoli
Bologna, 2010

Notas

¹ Karl Rahner. Il Concilio tradito, Edizioni Fede&Cultura, Verona 2009.
² Tal derivación de Marx desde Hegel ha sido bien señalada y aclarada por Georges Cottier, OP, en su libro L’athèisme du jeune Marx et ses origines hégéliennes, Ed.Téqui, Paris 1959.
³ Malachi Martin, I Gesuiti, Sugar Edizioni, Milano 1988, y Antonio Caruso, SJ, Tra grandezze e squallori, Edizioni Vivere In, Monopoli (BA), 2008.

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Anexo

Habiendo individuado la que me ha parecido la tesis central de este texto, he aquí mi transcripción de este artículo del padre Giovanni Cavalcoli, pero sintetizado en un muy breve esquema según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, que prefiero ofrecer en lengua latina, de manera que pueda ser aprovechado no sólo por los lectores hispanohablantes, sino también por quienes pertenecen a otras tradiciones lingüísticas, particularmente los estudiantes de filosofía y teología.

Articulus unicus

Utrum theologia liberationis derivari possit
ex principiis philosophicis et theologicis a Rahner sustentatis

Ad hoc sic procediturVidetur quod theologia liberationis non possit derivari ex principiis philosophicis et theologicis a Rahner sustentatis.
1. Quia Rahner numquam directe tractavit ethicam politicam nec elaboravit philosophiam socialem explicitam.
2. Praeterea, videri posset quod theologia liberationis magis procedat ex marxismo et condicionibus Americae Latinae, sine relatione ad theologiam rahnerianam.
3. Item, Rahner semper usus est sermone catholico tradito, quod videretur excludere ut ex eius principiis deduci possit theologia saecularistica vel inmanentistica.
4. Denique, theologia liberationis proponitur tamquam fructus conscientiae collectivae pauperum, cum Rahner a subiecto individuali procedat; ergo non esset nexus inter utrumque modum.

Sed contra est quod sanctus Thomas docet ex principiis falsis sequi conclusiones erroneas. Et Congregatio pro Doctrina Fidei monuit theologiam liberationis, etsi quandam terminologiam marxisticam reliquerit, tamen servare modum inmanentisticum et anthropocentricum fidei contrarium.

Respondeo dicendum quod theologia liberationis derivari potest ex principiis Rahner, quia in eius metaphysica et anthropologia invenitur conceptio hominis ut autoconscientia absoluta, ex Hegel inspirata, quae Deum transcendentalem de loco suo expellit et hominem substituit. Inde sequitur visio liberationis similis illi Marxi, in qua homo se liberat ab alienatione a Deo et ab institutis religiosis ac politicis.
Rahner, etsi ethicam politicam directe non tractavit, tamen logice ducit ad theologiam liberationis, sicut ex cogitatione Hegeliana ortus est marxismus.
Realismus Marxi, ad autoaffirmationem hominis ordinatus, respondet inmanentismo Rahneriano, qui sub sermone catholico tradito salutem concipit ut autorealizationem subiecti. Quapropter theologia liberationis, etsi vocabulis sicut pugna classium vel revolutio carens, retinet principia gnoseologica et anthropologica erronea quae Rahneriana sunt: reductionem fidei ad conscientiam hominis, saecularizationem spei christianae et subordinationem theologiae ad fines politicos.
Differentia inter Rahner et theologos liberationis est in principio: Rahner a subiecto individuali incipit, theologi liberationis a conscientia collectiva. Sed radix est eadem: homo ut centrum absolutum. Inde patet connexio inter Rahner et theologiam liberationis, manifesta in discipulis ut Ioanne Baptista Metz et in historia recenti Societatis Iesu, ubi rahnerismus cum praxi politica liberationis coniunctus est, tensionem cum Magisterio excitans.

Ad primum dicendum quod, etsi Rahner ethicam politicam non explicavit, eius principia sinunt deduci philosophiam politicam quae in theologiam liberationis desinit.
Ad secundum dicendum quod marxismus quidem influxit in theologiam liberationis, sed haec influxio cum principiis Rahnerianis coniuncta fundamentum theologicum praebuit.
Ad tertium dicendum quod sermo catholicus Rahner non impedit quin eius principia inmanentistica sint, quia sub forma tradita latet conceptio anthropocentrica.
Ad quartum dicendum quod differentia inter subiectum individuale et conscientiam collectivam nexum non tollit, quia utrumque ex eadem radice philosophica procedit: homo ut autoconscientia absoluta.
   
JG

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