El padre Giovanni Cavalcoli ha respondido con claridad a las objeciones de un lector sobre el título mariano de Corredentora. La discusión, marcada por equívocos y una formación insuficiente, se ilumina al distinguir lo propio de Cristo y lo participable por las criaturas. En esta entrada se ofrece una síntesis escolástica de las objeciones y respuestas, mostrando cómo la corredención caracteriza la vida cristiana en general y cómo María la realiza en grado eminente. El propósito es clarificar la doctrina y situar la devoción mariana en su justo lugar. [En la imagen: fragmento de "La Inmaculada Concepción", pintura sobre lienzo, ubicada en el rosetón central del techo de la iglesia de la Parroquia de San Pietro alle Fonti, en La Scala, Diócesis de Miniato, Italia].
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
domingo, 25 de enero de 2026
Nuevos puntos de discusión sobre la Corredentora
Nuevos puntos de discusión sobre la Corredentora *
La Iglesia no nos prohíbe argumentar a favor del título mariano de Corredentora. Nos prohíbe, sin embargo, utilizar argumentos infundados o contraproducentes.
Y este es el sentido de la advertencia que nos viene de la reciente Nota del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Publico entonces la intervención de un Lector, que por desgracia hace uso de tales argumentos, sin tener en cuenta el hecho de que tal modo de magnificar a la Virgen no puede serle grato y, en consecuencia, no puede traer beneficio a nuestra devoción hacia la Santísima Madre de Dios.
Texto de la intervención del Lector: Salve padre Giovanni, soy Alessandro. Me han bloqueado la cuenta con el nombre Alex Filostesalitheias. He aquí entonces que le respondo aquí con otra cuenta, en lo que respecta a la cuestión de la Corredención de María Virgen.
Sustancial es la diferencia entre su obra y la nuestra... le recuerdo que la Virgen es la SOLA Llena de Gracia, es la Mujer “genesíaca”, es la única que ha tomado parte en la Redención de manera activa, objetiva e inmediata. Esto no lo digo yo sino la Escritura, la Tradición, y las enseñanzas patrísticas y pronunciamientos pontificios. ¿Debo aún repetirme? Y no he dicho que su corredención dependa de los otros atributos suyos. He dicho, en efecto, que el título de Corredentora no sería otra cosa que la consecuencialidad de los cuatro precedentes privilegios. ¿Mi interpretación???
Estimado Lector, respondo a su intervención punto por punto.
Usted afirma que “sustancial es la diferencia entre su obra y la nuestra”. Esta es una proposición falsa. La diferencia sustancial existe solamente entre la obra del cristiano y la obra de Cristo, así como existe una diferencia sustancial entre la obra de la criatura y la obra del Creador.
Ahora bien, María es una criatura como nosotros, no actúa al nivel de Dios. Entonces la obra de María, como también la obra de cada fiel, se diferencia de la nuestra solo en un modo accidental, cuantitativo e intensivo, pero sustancialmente su obra es idéntica a la nuestra, justamente porque María es una criatura como nosotros por más que sea mucho más santa que nosotros.
Al respecto le recuerdo que María, como todos nosotros, ha sido prevenida por la gracia aunque de un modo especialísimo, en cuanto, mientras nosotros nacemos con la culpa original, ella ha sido exenta de esta culpa en vista de los méritos de Cristo. Entonces también María, aunque de un modo privilegiado, ha sido redimida por Cristo, Único Redentor.
María, según los privilegios dogmáticos que la Iglesia ha reconocido, es la Llena de Gracia, pero esta gracia se la ha donado su Hijo Jesús, no tiene una plenitud de gracia por cuenta propia. Por esto, María es la primera Redimida y entonces la primera Corredentora, pero cada hombre redimido por Cristo participa como corredentor en la obra de Cristo.
A la pareja Adán-Eva no corresponde exactamente la pareja Jesús-María, porque mientras por el pecado original la pareja Adán-Eva han actuado juntos en igualdad, la pareja Jesús-María comporta el hecho de que Jesús es el Salvador de María, porque es el Hijo de Dios, y entonces en el plano de la gracia no actúan en igualdad, sino que toda la gracia que pone en obra María, la ha recibido de Cristo.
Solamente una vez recibida la gracia santificante, podemos corresponder a la gracia y merecer produciendo frutos de gracia. Esto vale para todos nosotros y se ha realizado también en María de modo excelente. En este sentido somos corredentores.
Además usted afirma: “es la única que ha tomado parte en la Redención de manera activa, objetiva e inmediata”. Observo que este modo de tomar parte en la redención caracteriza la acción cristiana como tal. En efecto, cada uno de nosotros debe esforzarse por la propia salvación. En segundo lugar todos nosotros estamos obligados a participar en la Redención en su objetividad. En tercer lugar también nosotros estamos llamados a participar de modo inmediato en la obra redentora.
Entonces, ¿dónde está la diferencia entre nosotros y la Virgen? Está simplemente en el hecho de que María participa en la Redención de modo activo, objetivo e inmediato a un nivel único, excelentísimo e inalcanzable, mientras nosotros participamos del mismo modo, pero en un grado inferior, según los grados de santidad propios de cada uno de nosotros.
Usted afirma: “He dicho en efecto que el título de Corredentora no sería otra cosa que la consecuencialidad de los cuatro precedentes privilegios”. También esto no es verdadero. En efecto, como ya he dicho muchas veces en mis escritos, la actividad corredentora no es propia y exclusiva de la Virgen, sino que caracteriza la vida cristiana como tal. Entonces no se trata de un privilegio que dependa de los cuatro privilegios dogmáticos, sino que se trata simplemente de la ejecución perfectísima e inalcanzable de una actividad corredentora que caracteriza la vida cristiana como tal.
Texto de la intervención del Lector: Eh no padre Giovanni, no es la mía; yo aquí no aporto nada mío… La interpretación directamente mariológica, que ve a la Virgen como aquella que aplasta la cabeza a la Serpiente no es para nada arbitraria. Quizás usted descuida el hecho de que san Jerónimo, por motivo de su seriedad y competencia, garantizaba el valor de tal traducción que aquí reporto: "Yo pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la descendencia de ella: ella te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón". San Jerónimo compró de los hebreos los mejores manuscritos hebreos poniéndolos en confrontación. Una confirmación de su extrema seriedad científica. Me atrevo a recordarle que la Vulgata debe tomarse como base argumentativa por motivo de su gran antigüedad. Una pregunta: teniendo en cuenta que en el versículo viene expresada la mismísima enemistad de Cristo y de la Virgen contra el Maligno, ¿qué nos impide entonces considerar que la Virgen haya participado en la Redención de una manera absolutamente única?
En lo que respecta a la Mujer que aplasta la cabeza a la serpiente, con todo el respeto a san Jerónimo, le repito que hay también una buena exégesis moderna, la cual sostiene que en realidad el texto bíblico significa que es la descendencia de la Mujer la que aplasta la cabeza a la serpiente.
En cambio no se puede decir sic et simpliciter que “en el versículo viene expresada la mismísima enemistad de Cristo y de la Virgen contra el Maligno”. En efecto, no podemos comparar la enemistad de Cristo contra Satanás con la de cualquier otra criatura, incluida la Virgen, así como debería ser evidente que una acción divina es infinitamente superior a una acción humana, por más santa que pueda ser, incluida entonces la de la Virgen.
Con todo esto es correctísimo ciertamente invocar a María que nos proteja contra las asechanzas del demonio, porque, después de Cristo, no hay ninguna criatura que tenga esta potencia contra el maligno. Pero recordemos que este poder, también María como todos nosotros, lo ha recibido de Cristo.
Se podría también decir que la Mujer “genesiaca” puede prefigurar también a la Iglesia, en cuanto la Iglesia, de la cual María es Madre, con el poder de Cristo aplasta la cabeza de la serpiente.
Al respecto podemos citar este pasaje del Concilio, que habla de la obra de la Redención:
“El Hijo de Dios, uniendo a sí la naturaleza humana y venciendo la muerte con su muerte y resurrección, ha redimido al hombre y lo ha transformado en una nueva criatura (cf. Gal 6,15; 2 Cor 5,17). Comunicando en efecto su Espíritu, constituye místicamente como su cuerpo a sus hermanos, que recoge de todas las naciones. En ese cuerpo la vida de Cristo se difunde en los creyentes que, a través de los sacramentos, se unen de modo arcano y real a él sufriente y glorioso” (Lumen gentium, n.7).
En lo que respecta a la cuestión de la descendencia de la Mujer, publico una traducción oficial en la cual aparece evidente que quien aplasta la cabeza a la serpiente no es la Mujer, sino la descendencia de la Mujer, es decir Jesucristo. De aquí podemos deducir que también la Iglesia –he aquí la Mujer apocalíptica– aplasta la cabeza a la serpiente, pero en cuanto guiada por Cristo:
“Io porrò inimicizia tra te e la donna, tra la tua stirpe e la sua stirpe: questa ti schiaccerà la testa e tu le insidierai il calcagno” (Gen 3,15, en la versión de la CEI).
P. Giovanni Cavalcoli
Fontanellato, 24 de enero de 2026
* El texto original en italiano del padre Giovanni Cavalcoli OP, ha sido publicado en su blog el día de ayer, sábado 24 de enero de 2026, y el lector lo puede hallar en el siguiente enlace: https://padrecavalcoli.blogspot.com/p/nuovi-spunti-di-discussione-sulla.html
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Anexo
He aquí mi transcripción de este artículo del padre Cavalcoli sintetizado en un muy breve esquema según el método escolástico de Santo Tomás de Aquino, que ofrezco en lengua latina, de manera que pueda ser aprovechado no sólo por los lectores hispanohablantes, sino también por quienes pertenecen a otras tradiciones lingüísticas.
Articulus unicus
Utrum Maria sit unica Corredemptrix
Ad hoc sic proceditur. Videtur quod Maria sit unica Corredemptrix.
1. Quia, ut dicit Lector, “sustantialis est differentia inter eius opus et nostrum”.
2. Praeterea, idem Lector affirmat quod “sola partem habuit in Redemptione modo activo, obiectivo et immediato”.
3. Item, idem tenet quod titulus Corredemptricis necessario derivat ex quattuor privilegiis dogmaticis.
4. Denique, idem dicit quod secundum Vulgatam “ipsa conteret caput tuum”, quod probare videtur Virginem in Redemptione modo absolute unico participasse.
Sed contra est doctrina Concilii Vaticani II, quae nos admonet: “Filius Dei, naturam humanam sibi uniendo et mortem sua morte ac resurrectione vincendo, hominem redemit et in novam creaturam transformavit… In illo corpore vita Christi diffunditur in credentes, qui per sacramenta arcano ac reali modo ei patienti et glorioso uniuntur” (Lumen gentium, n.7). Ergo omnes fideles participant opus redemptivum Christi.
Respondeo dicendum quod Maria non est unica Corredemptrix, sed prima et eminentissima. Maria enim est creatura sicut nos, non agit in ordine divino. Ipsius opus a nostro differt solum accidentaliter, secundum quantitatem et intensitatem; substantialiter autem est idem, quia Maria est creatura sicut nos, licet multo sanctior.
Maria, sicut omnes, gratia praevenitur, licet modo specialissimo: nam nos cum culpa originali nascimur, ipsa vero ab illa culpa ex meritis Christi immunis fuit. Unde etiam Maria, licet privilegio singulari, a Christo, unico Redemptore, redempta est.
Maria est Plena gratiae, sed hanc plenitudinem accepit a Filio suo Iesu; non habet plenitudinem ex se. Propter hoc est prima Redempta et ideo prima Corredemptrix. Nihilominus, quilibet homo a Christo redemptus participat ut corredemptor opus Christi.
Coniugium Adae et Evae non perfecte respondet coniugio Iesu et Mariae: nam in peccato originali Adam et Eva pariter egerunt; in Redemptione autem Iesus est Salvator Mariae, quia Filius Dei est. Omnem gratiam quam Maria exercet, a Christo accepit. Solummodo accepta gratia sanctificante possumus respondere gratiae et mereri fructus gratiae. Hoc omnibus convenit, et in Maria excellentissime impletum est. Hoc sensu sumus corredemptores.
Quoad locum Geneseos 3,15, moderna exegesis tenet quod semen mulieris conterit caput serpentis, id est Christus. Inde deducitur quod etiam Ecclesia – Mulier apocalyptica – conterit caput serpentis, sed inquantum a Christo ducitur. Non ergo potest dici sic et simpliciter quod “in versu eadem inimicitia Christi et Virginis contra Malignum exprimitur”, quia actio divina est infinite superior actione humana, etiam Virginis.
Conclusio: Virgo Maria est prima Corredemptrix, quia eius participatio in opere Christi est eminens et unica gradu, sed non exclusiva natura. Corredemptio vitam christianam ut talem caracterizat; Maria eam exercet modo perfectissimo, sed omnes fideles, a Christo redempti, similiter participant ut corredemptores.
Ad primum dicendum quod differentia substantialis est solum inter opus christiani et opus Christi, non inter opus Mariae et nostrum.
Ad secundum dicendum quod modus activus, obiectivus et immediatus participandi Redemptioni actionem christianam ut talem caracterizat; Maria hoc modo participat gradu unico et inaccessibili, sed non exclusivo.
Ad tertium dicendum quod actio corredemptrix non dependet ex quattuor privilegiis dogmaticis, sed vitam christianam ut talem caracterizat; Maria eam exercet modo perfectissimo.
Ad quartum dicendum quod translatio officialis CEI Geneseos 3,15 ostendit quod qui conterit caput serpentis est semen mulieris, id est Christus. Maria in hac victoria participat ut Mater et membrum eminens Ecclesiae, non ut agens independens.
J.A.G.
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