viernes, 27 de febrero de 2026

Un libro del padre Giovanni Cavalcoli: "La buena batalla. Ensayo teológico sobre la lucha contra el demonio"

¿Es el demonio una realidad olvidada en nuestro tiempo? ¿Qué significa hoy librar la “buena batalla” de la fe? ¿Cómo discernir entre la tentación ordinaria y la acción extraordinaria del maligno? El padre Giovanni Cavalcoli nos recuerda que la victoria contra el mal se alcanza únicamente en Cristo, vencedor de Satanás. Su obrita "La buena batalla" ofrece claves teológicas y pastorales para enfrentar con serenidad y esperanza la lucha espiritual que todo cristiano está llamado a sostener. En un mundo que oscila entre el escepticismo y el sensacionalismo, este libro propone un camino de equilibrio, confianza y fidelidad al Evangelio. Ofrecemos aquí el libro en versión española y en formato digital PDF para descarga directa. [En la imagen: fragmento de "San Miguel Arcángel vence al demonio bajo la mirada de Cristo glorioso, Santo Domingo y San Francisco", obra de G. Francia, 1484-1557, Basílica de Santo Domingo, Bologna].

El padre Tomas Tyn y el modernismo

¿Podemos seguir hablando de modernismo sin usar esa palabra, sin nombrar la herejía que lo alimenta? ¿No es hora de recuperar la claridad de san Pío X y llamar las cosas por su nombre, sin eufemismos ni circunloquios? El padre Tomas Tyn, fiel al Concilio Vaticano II y a los Papas, denunció con agudeza los errores de la modernidad, mostrando que la verdadera tradición no es anacronismo, sino fuerza crítica y sistemática. ¿Qué significa hoy un pensamiento católico sólido, capaz de unir rigor científico y comunicación viva para los hombres de nuestro tiempo? ¿No es acaso más grave el modernismo actual, diversificado y extendido, que aquel del siglo pasado? La clave, nos recuerda el padre Giovanni Cavalcoli en este artículo, está en corregir el modernismo con una sana modernidad en continuidad con la tradición, evitando tanto la idolatría de lo nuevo como la idolatría de lo antiguo.

jueves, 26 de febrero de 2026

La metafísica en Santo Tomás y en el Beato Juan Duns Scoto (5/6)

La quinta parte del artículo del padre Giovanni Cavalcoli sobre La metafísica en Santo Tomás de Aquino y en el Beato Juan Duns Scoto nos invita a entrar en el corazón de las tensiones entre univocidad y analogía del ente, entre realismo y nominalismo, entre la fidelidad al ser y la disolución de la moral. ¿Qué sucede cuando el concepto de ente se reduce a unívoco o equívoco? ¿No se corre en tal caso el riesgo de perder la universalidad de la naturaleza humana y con ella la fuerza obligatoria de la ley moral? ¿Puede entonces la teología sobrevivir si se refugia solo en metáforas y símbolos, sin captar el contenido metafísico? ¿No es acaso la equivocidad del ser la antesala del escepticismo y del voluntarismo que llega a legitimar lo injusto? Preguntas provocativas que muestran cómo la metafísica, lejos de ser un juego de abstracciones, toca directamente la verdad de Dios, la dignidad del hombre y el fundamento de la moral. [En la imagen: fragmento de una representación de Guillermo de Ockham en un vitral de un templo en Surrey].

El Papa y Jesucristo como nuestros maestros

¿Quién nos enseña hoy la verdad de Cristo: el Evangelio leído directamente o la voz del Papa asistido por el Espíritu Santo? ¿No es acaso el mayor engaño del demonio presentar al Papa como Anticristo, cuando precisamente su misión es confirmar a los hermanos en la fe? Este artículo del padre Giovanni Cavalcoli nos recuerda que el magisterio pontificio, unido a la Tradición apostólica, constituye fuente viva de la Revelación, y que la infalibilidad se ejerce en enseñanzas auténticas y ponderadas sobre la fe y la moral. ¿Cómo debe reaccionar el fiel cuando percibe disonancias en palabras ocasionales del Papa? ¿No es más prudente interpretar con benevolencia, recoger lo positivo y juzgar desde Cristo mismo, evitando tanto el error de Lutero como la falsa devoción de los modernistas y de los lefebvrianos? La clave, se nos dice, es ascender del Papa actual a Cristo y descender de Cristo al Papa actual, reconociendo que el Papa nos conduce hacia el Señor y que escandalizarse de él es, en el fondo, escandalizarse de Cristo. [En la imagen: fragmento de "El Sermón de la Montaña", óleo sobre cobre, 1877, obra de Carl Bloch, en la colección del Museo de Historia Nacional en el castillo de Frederiksborg, Dinamarca].

miércoles, 25 de febrero de 2026

Respuesta a Aldo Maria Valli. A su discurso "hecho" en el Festival de Fede&Cultura

¿Quién es verdaderamente católico en tiempos de confusión y extrañeza? ¿No será que la medida de nuestra pertenencia está en el Catecismo de la Iglesia Católica y en la comunión con el Papa, más allá de las sensaciones subjetivas? Este artículo del padre Cavalcoli recuerda que la Misa, sea en la forma antigua o en la actual, es siempre el sacrificio de Cristo, y que la fidelidad al Sucesor de Pedro constituye el núcleo de la identidad católica. ¿No es ilusorio pensar que el Concilio Vaticano II sea culpable de los abusos, cuando en realidad el problema está en quienes lo malinterpretan? ¿No deberíamos más bien reconocer que la fe exige razón iluminada por la gracia, y que el indietrismo es un estancamiento contrario al dinamismo del Espíritu? Frente al riesgo de la amargura y la tentación de sospechar del Papa, se propone un examen de conciencia, una renovada confianza en la reforma conciliar y la certeza de que la Iglesia, aun en medio de crisis, camina hacia la plenitud de la verdad. [En la imagen: fragmento de una representación perteneciente a la iconografía del “Ángel de la Guarda”, muy popular en la pintura devocional del siglo XIX y XX].

Una carta a Mons. Gherardini

¿Puede el Concilio Vaticano II haber confundido las fuentes de la Revelación, o más bien las ha unido en continuidad sin falsificación doctrinal? ¿No es cierto que las doctrinas nuevas, aunque no definidas solemnemente, son sin embargo definitivas e infalibles, porque se relacionan con la Palabra de Dios? Este artículo del padre Giovanni Cavalcoli nos recuerda que el Papa, asistido por el Espíritu Santo, no puede ser herético en cuanto Papa, y que las enseñanzas doctrinales del Concilio deben ser recibidas con fe eclesiástica. ¿No es absurdo pensar que Cristo haya engañado a su Iglesia permitiendo una ruptura en el Magisterio? ¿No deberíamos más bien reconocer que el Vaticano II introduce un progreso homogéneo, un conocimiento más explícito y profundo de las mismas verdades inmutables? Frente a quienes ven discontinuidad, se propone la verdadera continuidad evolutiva, que distingue lo pastoral de lo doctrinal y asegura la infalibilidad de lo nuevo en fidelidad a la Tradición.

martes, 24 de febrero de 2026

La metafísica en Santo Tomás y en el Beato Juan Duns Scoto (4/6)

En esta cuarta parte (publicada ayer en su blog) de su estudio sobre la metafísica en Santo Tomás y en el Beato Juan Duns Scoto, el padre Giovanni Cavalcoli nos conduce al corazón de la disputa entre el ser y la esencia, entre la analogía y la univocidad, entre la verdad inteligible y la tentación de reducirla a cálculo mecánico. ¿Es el ser un acto supremo que funda la realidad, o basta la esencia para explicar el ente? ¿Qué riesgos se esconden en la idolatría de la palabra, en la confusión entre individuo y especie, en la pretensión de transformar lo concreto en abstracto? ¿No será que la univocidad del ente, al querer simplificar lo divino, termina abriendo la puerta al ateísmo o al panteísmo? ¿Y no es acaso la analogía del ser la única vía capaz de elevar el pensamiento humano hasta Dios sin caer en la equivocidad o en la blasfemia? El artículo invita a reflexionar sobre la diferencia entre la naturaleza humana y la angélica, sobre el principio de individuación y la inteligibilidad de la persona, y sobre la necesidad de distinguir con rigor el orden lógico del orden ontológico. [En la imagen: fragmento de "Retrato de Juan Duns Escoto", óleo sobre lienzo, siglo XVIII, obra de Miguel Cabrera, conservado en el Museo Nacional del Virreinato, Tepotzotlán, Mexico].