En sus intervenciones de los últimos quince años en las redes digitales, el padre Giovanni Cavalcoli se ha ocupado en repetidas ocasiones acerca de la cuestión de los judíos. Propongo a los lectores en esta entrada un artículo de años atrás en el que responde a las objeciones de Don Curzio Nitoglia sobre el Vaticano II, la declaración Nostra Aetate y la relación de la Iglesia con el pueblo judío. El artículo examina cuestiones dogmáticas y pastorales —la Alianza, la Shoáh, la interpretación bíblica, el ecumenismo y la política hacia Israel— mostrando cómo la enseñanza conciliar se entiende en continuidad con la tradición, aunque no exenta de reservas sobre ciertas actitudes diplomáticas de la Santa Sede. Una reflexión que ilumina el diálogo judeo‑cristiano desde una perspectiva teológica fiel al Magisterio. [En la imagen: fragmento de "Judíos rezando en la sinagoga en Yom Kippur", óleo sobre lienzo, 1878, obra de Maurycy Gottlieb, conservada en el Museo de Tel Aviv, Israel].
Textos del Padre Giovanni Cavalcoli, OP, y otras reflexiones filosóficas, teológicas y de la actualidad eclesial
sábado, 7 de febrero de 2026
Don Nitoglia y los judíos
Don Nitoglia y los judíos ¹
(Artículo publicado en el blog Riscossa Cristiana, a principios del año 2010- Enlace al artículo original: https://riscossacristianaaggiornamentinews.blogspot.com/2010/11/don-curzio-nitoglia-e-gli-ebrei.html)
1. Dice Don Nitoglia ²: Es necesario corregir la enseñanza "pastoral" del Concilio Vaticano II y, por lo tanto, no infalible, si hubiera representado una "novedad" con respecto al Magisterio dogmático y vinculante de la Iglesia.
Respuesta: Efectivamente, la enseñanza pastoral de un Concilio no es infalible, pero no puede entrar en contradicción con la enseñanza dogmática, porque se halla en un plano diferente. Sería como si se dijese que la pena de muerte debe ser abolida porque supone una concepción errónea de la naturaleza humana. No puede ser este el motivo. Una práctica moral debe ser criticada en base a principios morales, no en base a principios teoréticos. Durante siglos la Iglesia ha permitido la pena de muerte para los herejes, pero esto no quiere decir que la Iglesia se haya equivocado al enseñar las propiedades de la naturaleza humana. No debemos confundir el error moral (pastoral) con el error teorético (dogmático), aunque es cierto que el error teorético puede causar el error moral.
Las enseñanzas sobre el Judaísmo de la declaración conciliar Nostra Aetate constituyen una mejor comprensión dogmática del Judaísmo como dato revelado (no como simple realidad histórico-sociológica) y, en consecuencia, nos dan nuevas normas para la actitud que los católicos debemos tener hacia los Judíos. Por lo tanto, estas novedades no deben ser vistas como una negación de la tradición dogmática de la Iglesia, sino al contrario precisamente una mejor comprensión de de la misma. Es impensable que un Concilio ecuménico enseñe nuevas doctrinas de carácter dogmático (este es el caso de la declaración Nostra Aetate) que contrasten con la tradición dogmática, y que por eso deban ser "corregidas". Aparte del hecho de que lo nuevo no está necesariamente equivocado sólo porque sea nuevo.
Por esta razón, las enseñanzas de la declaración Nostra Aetate sobre los Judíos, en cuanto mejor comprensión del misterio de Israel como misterio de fe, son, como dice el papa Benedicto XVI, "irrevocables", vale decir, infalibles; sin embargo, no puede ser excluido que determinadas indicaciones pastorales del mismo documento puedan ser menos oportunas o incluso erradas, ya que en el ámbito pastoral incluso un Concilio puede cometer errores.
2. Dice Don Nitoglia: El Papa Ratzinger define al pueblo judío como hoy aún "Pueblo de la Alianza", como si la "Antigua Alianza" no hubiera sido sustituida por la "Nueva y Eterna", en la cual han entrado todos los pueblos (judíos y gentiles), en virtud de la Fe en la divinidad de Cristo.
Respuesta: Aquí ³ el Papa habla en general de la Alianza de Dios con el hombre. Israel es el único pueblo con el cual Dios ha establecido, como dice la Biblia, una "Alianza" en vista de la salvación no sólo de Israel sino de la entera humanidad. El papa Benedicto XVI aquí prescinde de la diferencia entre Antigua y Nueva Alianza: siempre se trata de Alianza. Él no toca la enseñanza según la cual la Nueva Alianza perfecciona o lleva a su cumplimiento (no abole, no sustituye ni tanto menos desmiente) la Antigua, cosa que está fuera de discusión para el católico. Pero está claro que tal enseñanza está presupuesta.
3. Dice Don Nitoglia: El Papa confunde deliberadamente "las heridas del antisemitismo y del antijudaísmo" como si fueran una sola cosa. Ahora bien, Jesús no era ni ario ni germánico, pero condenó y reprobó el judaísmo farisaico-rabínico. Por lo tanto, Jesús era teológicamente antijudaico y no antisemita.
Respuesta: Puedo comprender la distinción que hace Don Nitoglia entre antisemitismo y antijudaísmo. Pero aquí es importante entender lo que el Papa intenta decir: él condena la falta de respeto por el pueblo judío, se la llame con un nombre o con otro. Se sobreentiende que el Papa comparte las críticas que un cristiano puede hacer en nombre de la fe en Cristo a un judío. En tal sentido se puede decir que él es "antijudaico" entendido como anticristianismo típico del judaísmo.
4. Dice Don Nitoglia: Benedicto XVI afirma que "la Shoáh" marca "el vértice del camino del odio", que quería "matar a Dios". Desafortunadamente, aquí es evidente el alcance teológico y "neo-dogmático" de la Shoáh cual "nuevo Holocausto", que debería haber reemplazado al de Cristo.
Respuesta: No sobrecarguemos de sentido el significado de una expresión oratoria, que por lo tanto no debe ser tomada a la letra, en sentido dogmático, como si el Papa, como le quiere hacer decir don Nitoglia, quisiera sustituir -lo que es absolutamente impensable en un Papa- el valor redentor de la Shoáh al de la Cruz de Cristo, aunque la Shoáh se pueda ver de algún modo como su inconsciente figura.
5. Dice Don Nitoglia: El Papa Ratzinger afirma que en la Biblia están las "raíces comunes" del "patrimonio espiritual" que "compartimos" con el judaísmo actual.
Respuesta: Reconocer esas raíces comunes debería ser evidente para don Nitoglia, ya que tales raíces están contenidas en el Antiguo Testamento, todavía patrimonio común de cristianos y judíos. Yo como Fraile dominico todos los días en coro recito esos mismos Salmos que han sido y son recitados por los judíos observantes en todo el mundo durante dos mil años.
6. Dice Don Nitoglia: Ratzinger ha aumentado la dosis e incluso ha hablado de la "solidaridad que liga a la Iglesia y al pueblo judío a nivel de su propia identidad espiritual y que ofrece a los Cristianos la oportunidad de promover un renovado respeto por la interpretación judía del Antiguo Testamento.
Respuesta: "Identidad" aquí no quiere decir que la religión judía y cristiana sean idénticas, sino que la palabra debe tomarse en el sentido de "propia caracterización", como se habla por ejemplo de "carta de identidad" o “documento de identidad” para referirse a las características propias de una persona dada.
7. Dice Don Nitoglia: Benedicto XVI insta a los cristianos a "respetar la interpretación hebrea de la Biblia".
Respuesta: Es evidente que el papa Benedicto XVI se refiere a aquellas interpretaciones que son compatibles con la católica.
8. Dice Don Nitoglia: Benedicto XVI afirma que los Cristianos y el judaísmo actual "oran al mismo Señor".
Respuesta: Es cierto, pero es necesario hacer una distinción entre Dios en sí mismo y Dios tal como es conocido por cristianos y judíos. Dios en sí mismo es uno solo: no existe un Dios para los cristianos y otro Dios para los judíos, no existen dos dioses. Existen en cambio dos modos diferentes de conocer al mismo Dios único y verdadero, dos nociones de Dios: la noción judía de Dios, que es imperfecta, y la noción cristiana de Dios, que es perfecta, en cuanto perfecto pueda ser un conocimiento que se expresa en nociones humanas. Pero el Verbo de Dios, que conoce perfectamente a Dios, ha querido revelarlo a quien cree en él, es decir, al cristiano, quien posee de Dios un pleno conocimiento que el judío no tiene, aunque poseyendo esa verdad sobre el mismo Dios que está contenida en el Antiguo Testamento.
Consideración conclusiva
Don Nitoglia descarrila cuando parece negar que en la declaración Nostra Aetate haya una nueva enseñanza dogmática o cuando parece afirmar que esta enseñanza está en contraste con la tradicional. En cambio, comparto su preocupación por el hecho de que hoy la Santa Sede tenga hacia los judíos una actitud de excesiva indulgencia y casi de adulación. Este es, por otra parte, el plano pastoral, por no decir diplomático, donde la Santa Sede ciertamente no es infalible.
A este respecto, también yo me permitiría expresar dos reservas acerca de la línea de la Santa Sede hacia el Pueblo Hebreo ⁴: por un lado, me parece notar una excesiva severidad y casi una cierta parcialidad; por otro lado, como he dicho, una especie de equívoco irenismo, que tiene el resultado de ensalzar a ciertos grupos judíos y de atenuar las profundas diferencias que existen entre judaísmo y cristianismo. Sobre este punto Nitoglia tiene perfectamente la razón.
En cuanto a la primera cosa, me refiero a la política de la Santa Sede hacia el Estado de Israel. Y aquí expreso mi modesta opinión. Es cierto que el Pueblo Palestino tiene sus derechos, pero aún así es necesario recordar que, entre todos los Pueblos de la tierra, en la Biblia el Pueblo hebreo es el único que ha recibido de Dios por revelación su territorio y su capital.
Por esto segundo, en mi opinión, tales premisas ciertamente no son favorables a aquellos Judíos prepotentes y quizás ateos que desearían expulsar a los Palestinos de Israel. Aún así, y siempre sólo según mi opinión, la Santa Sede no debería poner jurídicamente sobre el mismo plano (véase al respecto, por ejemplo, el Estatuto de Jerusalén) a Judíos y Palestinos, sino que, por razones históricas y sobre todo por razones bíblicas, debería reconocer una primacía a Israel ⁵. De hecho, también para nosotros Cristianos ¿no es acaso Palestina la Tierra Santa? ¿No es acaso la Patria de Jesús, de Nuestra Señora y de los Apóstoles? Por lo cual, y siempre sólo en mi opinión, precisamente por respeto a estos Nombres santísimos, nosotros los cristianos no podemos ser indiferentes a las justas reivindicaciones de Israel sobre su territorio.
En cuanto a la segunda cosa, debo decir que la Santa Sede ha tomado un camino que conduce al equívoco y al indiferentismo religioso. El Concilio Vaticano II ha dado para eso excelentes directivas acerca del diálogo interreligioso, pero el problema es que estas directivas no son seguidas por el propio nivel dirigencial de la Santa Sede. Me refiero a un cierto modo irenístico e inconcluyente de llevar adelante este diálogo, sin entrar nunca a la consideración de esos errores que las otras Religiones deben abandonar para acercarse a Cristo.
En otras palabras, existe a nivel de las actividades de la Santa Sede una grieta o ruptura entre ecumenismo y evangelización. Se habla mucho de evangelización, pero en nombre de un ecumenismo chapucero se descuida aquel aspecto de la evangelización que consiste en la corrección fraterna, la refutación de los errores y la invitación hecha a los fieles de otras Religiones a entrar en la Iglesia católica.
P. Giovanni Cavalcoli
Bologna, 2010
Notas
¹ Este artículo ha sido escrito por el padre Cavalcoli a pedido de los editores de Riscossa Cristiana, para dar respuesta a un artículo escrito por el padre Curzio Nitoglia en su blog acerca del tema del antisemitismo; véase: http://www.doncurzionitoglia.com/antiscemitismo.htm. El padre Cavalcoli utiliza el patrón de refutación y/o aclaración de las declaraciones individuales del texto examinado. (JG)
² El Padre Curzio Nitoglia (Roma, 1957), es un sacerdote italiano que estuvo vinculado en sus orígenes al ámbito lefebvriano. Fue discípulo de Augusto Del Noce, ordenado sacerdote en 1984, ha estado entre los principales animadores de la revista Sodalitium. Fue miembro del Instituto Mater Boni Consilii, una congregación fundada por ex‑miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X que se separaron de ella en los años 1980. Posteriormente, Nitoglia dejó también ese instituto y continuó su labor como sacerdote independiente, dedicado a la enseñanza y a la publicación de artículos de teología y filosofía. Hoy se le conoce como un sacerdote católico residente en Velletri (provincia de Roma), muy activo en el debate sobre la crisis de la Iglesia y el pontificado actual. Ha concedido entrevistas y escrito numerosos textos en los que analiza la situación del papado y del Concilio Vaticano II desde una perspectiva crítica, pero sin negar la validez de la sucesión apostólica ni de los concilios ecuménicos. (JG)
³ Las expresiones del papa Benedicto XVI a las que se refiere en este artículo (tanto el artículo de Nitoglia como el de Cavalcoli) se contienen en el discurso a la comunidad judía de la Sinagoga de Roma, el día 17 de enero de 2010: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2010/january/documents/hf_ben-xvi_spe_20100117_sinagoga.html (JG)
⁴ Tengamos en cuenta el contexto: este artículo fue escrito durante el pontificado de Benedicto XVI. (JG)
⁵ En años más recientes, el padre Cavalcoli ha explicado con más detalles estas consideraciones, en ocasión de los recientes conflictos entre judíos y palestinos. (JG)
__________
En esta ocasión prefiero omitir el habitual "anexo" con los resúmenes escolásticos. La densidad de temas que aparecen en este artículo —dogmática, pastoral, hermenéutica bíblica, relaciones judeo‑cristianas, política hacia Israel y Palestina, ecumenismo y evangelización— hace difícil que un único artículo escolástico pueda resumirlo sin perder rigor. (JG)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios que carezcan del debido respeto hacia la Iglesia y las personas, no serán publicados.